SEGUNDA ASAMBLEA CIUDADANA

Podemos llega a Vistalegre 2 como punto de no retorno

Iglesias y Errejón suben este sábado al escenario a defender proyectos enfrentados

El resultado es tan determinante como la voluntad integradora de las familias

El pabellón de Vistalegre (Madrid) en pleno montaje, este viernes, para la segunda asamblea ciudadana de Podemos.

El pabellón de Vistalegre (Madrid) en pleno montaje, este viernes, para la segunda asamblea ciudadana de Podemos. / JUAN MANUEL PRATS

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Podemos aterriza en Vistalegre 2 preparado para desmantelar la máquina de guerra electoral que armó, en este mismo pabellón, hace dos años y medio dispuesto a asaltar los cielos. Esto es, casi, la única certeza de un cónclave al que Pablo Iglesias e Íñigo Errejón llegan con nerviosismo, cruzando los dedos, enfangados por una campaña sucia que no entraba en los planes de un partido cuya bandera es (o era) la ilusión.

Este sábado ambos subirán al escenario del pabellón, ante 10.500 simpatizantes, a defender dos rutas distintas para la nueva fase en la que penetra Podemos tras la asamblea ciudadana. Nadie sabe qué va a ocurrir el domingo, quién va a ganar, si Iglesias se queda pilotando o si se marcha. El resultado es una incógnita, pero todos saben que nada volverá a ser lo mismo. Vistalegre II es un punto de no retorno. Tan importante como los votos será determinar si los líderes, enconados en una pugna cuerpo a cuerpo, son capaces o no de imponer la cordura, de integrar a vencedores y perdedores, de poner el cuentakilómetros a cero, de situar al proyecto por encima de las heridas.

Iglesias y Errejón llegan al pabellón con el gesto duro, tras una campaña de ataques tan ásperos que sorprende en unas primarias. Subirán al escenario el sábado por la mañana a hacerse la fotografía de la unidad inexistente, arropados por una cúpula, el Consejo Ciudadano Estatal, que apenas se habla, y tras esa imagen el secretario general tomará la palabra.

DE LA ÉPICA AL PSICODRAMA

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Luego llegarán los debates. Primero el político, el duelo: cavar trincheras o desplegar las velas, según sus propias expresiones. Por la tarde, el organizativo, para dirimir qué estructura de partido tiene que tener el Podemos que salga de la segunda asamblea ciudadana, cuánto poder tiene que amalgamar el secretario general y cuánto tiene que compartir con la cúpula. A las ocho se cerrarán las urnas y se abrirá el vértigo de espera hasta los resultados del domingo.

Iglesias insiste en que la victoria, que prevé suya, será nítida, aún sin datos que apoyen esa afirmación. Errejón cree, también, que puede ganar. Pero son declaraciones desiderativas para conjurar el escenario de un empate catastrófico. La moneda está en el aire. Y no solo decidirá el futuro de Podemos, sino que revelará qué cultura política han alimentado sus líderes, qué militancia han despertado en un trayecto que arrancó con la épica de los cielos para llegar al psicodrama.