Bescansa admite que el referéndum de Iglesias dividió a Podemos

Reconoce que la consulta de diciembre convirtió el debate en una partida de 'ping-pong'

Hace un llamamiento a la responsabilidad ante el reto de Vistalegre II

Bescansa critica el ’partido de Ping-Pong’ entre Iglesias y Errejón. / JOSÉ LUIS ROCA / ATLAS VÍDEO

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Es la primera vez que un dirigente del equipo de Pablo Iglesias para Vistalegre II cuestiona el referéndum que el secretario general convocó el pasado diciembre para que los simpatizantes eligiesen las normas para el cónclave de febrero. La consulta terminó con una victoria pírrica del líder por 2.000 votos y constató que la militancia está dividida entre las dos grandes familias moradas. Este miércoles Carolina Bescansa, fundadora del partido, ha admitido los efectos nocivos que tuvo esa votación.

“Hoy Podemos está un poco más débil que antes de esa consulta” ha señalado para lamentar que el “proceso de no acuerdo” dañó a la formación. Para Bescansa, ese referéndum y los encontronazos en Twitter, han fomentado una “partida de ping-pong” entre Iglesias e Íñigo Errejón que deja fuera a otros. “Ha perjudicado a Podemos en su conjunto y ha beneficiado a los que estaban en un lugar claro de poder orgánico”, ha señalado. Bescansa es secretaria de Análisis Político y, aunque es una de las fundadoras, su visibilidad pública ha competido con otros perfiles próximos al secretario general. 

Aunque Bescansa ha colaborado con Iglesias en el documento político presentado el pasado viernes, ha tomado cierta distancia sobre el proyecto y ha subrayado que se trata de un trabajo “de autor”. 

DIVERSIDAD SÍ, FACCIONES NO

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En este contexto, Bescansa quiere impulsar, junto al responsable económico Nacho Álvarez, una iniciativa participativa para que todos los simpatizantes contribuyan a los documentos presentados por las diferentes familias. Admiten ambos que después de Vistalegre II seguirán existiendo “mayorías y minorías”, unas diferencias que no desaparecerán “converjan en una misma lista o no” y proponen tender puentes entre esas sensibilidades para definir las normas del partido: atribución clara de responsabilidades de cada área y qué mayorías se necesitan para aprobar cada asunto. 

Aún así alerta de lo nocivo que esa pluralidad de transforme en “facciones con brazos de madera” en la que los dirigentes votarían sin criterio propio y solo en obediencia a las órdenes del jefe de su corriente. “Debemos permitir que la diversidad conviva de manera fructífera” ha señalado y ha pedido "responsabilidad". Preguntada si su participación en el proyecto de Iglesias afecta a su neutralidad en esta propuesta “crítica” y “participativa” lo ha negado y ha argumentado que está planteada “de forma procedimental”.