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UN PASEO POR LA HEMEROTECA

30 años de cumbres autonómicas

La Conferencia de Presidentes se instituyó en el 2004 pero los debates multilaterales en el Senado se remontan a 1987

Jose Rico

Arriba a la izquierda, Jordi Pujol y Manuel Fraga en el debate sobre el estado de las autonomías de 1997. Arriba a la derecha, Juan José Ibarretxe departe con la reina Sofía en la conferencia del 2004. Abajo a la izquierda, José Luis Rodríguez Zapatero charla con Pasqual Maragall en la conferencia del 2005. Abajo a la derecha, Soraya Sáenz de Santamaría y Artur Mas en la conferencia del 2012.

Arriba a la izquierda, Jordi Pujol y Manuel Fraga en el debate sobre el estado de las autonomías de 1997. Arriba a la derecha, Juan José Ibarretxe departe con la reina Sofía en la conferencia del 2004. Abajo a la izquierda, José Luis Rodríguez Zapatero charla con Pasqual Maragall en la conferencia del 2005. Abajo a la derecha, Soraya Sáenz de Santamaría y Artur Mas en la conferencia del 2012.

EL PRIMER ENSAYO

La Conferencia de Presidentes nació en el año 2004, pero el primer debate entre presidentes autonómicos en el Senado (en este caso a micrófono abierto) tuvo lugar hace tres décadas, el 1 de diciembre de 1987. El reparto del 'café para todos' mantenía en tensión al Gobierno del PSOE con Alianza Popular, razón por la cual el presidente Felipe González evitó intervenir en la sesión y se limitó a saludar a su señorías al final del debate, del que se ausentaron el 'president' Jordi Pujol, el lendakari José Antonio Ardanza y sus homólogos de Baleares, Navarra, Aragón y la Comunitat Valenciana. El ministro Joaquín Almunia ofreció a la oposición y a los gobiernos autonómicos un pacto para que las comunidades de 'vía lenta' pudiesen ampliar sus competencias a cambio de no reformar sus estatutos de autonomía, oferta que fue rechazada por AP y el CDS por creer que las comunidades no podían renunciar a un derecho constitucional.

EFE / ANGEL DIAZ

Jordi Pujol conversa con José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Manuel Chaves.

LAS "SOBERANÍAS COMPARTIDAS" DE PUJOL

Desde entonces se celebraron tres cumbres autonómicas, en 1993, 1994 y 1997. Esta última, presidida por José María Aznar, tampoco contó con la presencia de Ardanza, pero sí con la de Pujol, aliado preferente del PP en aquel momento fruto del 'pacto del Majestic'. El entonces 'president' reclamó en el Senado una "soberanía compartida" entre las nacionalidades históricas y el resto del Estado como alternativa al 'café para todos'. "Catalunya no acaba de encontrar su lugar en España", advirtió Pujol a un Aznar que rechazó "reescribir el guión" de un proceso autonómico que daba por culminado. En paralelo, los presidentes autonómicos del PSOE, capitaneados por Manuel Chaves y José Bono, descalificaron el sistema de financiación impulsado por el PP.

DAVID CASTRO

José Luis Rodríguez Zapatero, entre Juan José Ibarretxe y Pasqual Maragall, en la conferencia del 2004.

FORO PERMANENTE

En un clima de concordia institucional tras la refriega política derivada del 11-M, José Luis Rodríguez Zapatero consiguió instituir el 28 de octubre del 2004 la Conferencia de Presidentes, logrando reunir esta vez sí a los 17 jefes de gobierno autonómicos. El 'president' Pasqual Maragall y el lendakari Juan José Ibarretxe flanquearon a Zapatero en una cita que el PP intentó boicotear con un documento sobre la unidad de España que debía defender Manuel Fraga, pero que desistió de hacerlo a última hora para no empañar el debut de la cumbre. Maragall ofreció Barcelona como sede de la siguente conferencia, idea que nunca llegaría a cuajar a medida que avanzaba la negociación del nuevo Estatut. Las conclusiones de este primer cónclave territorial: la participación de las autonomías en los consejos de ministros de la UE y su acceso al Tribunal de Justicia europeo a través del Senado.

JON BARANDICA

Zapatero conversa con Ibarretxe y Pedro Solbes, con Maragall, en la conferencia del 2005.

ALIANZA SANITARIA

La segunda conferencia, el 10 de septiembre del 2005, propició un gran acuerdo autonómico para la financiación de la sanidad. Para forjarlo, Zapatero tuvo que rascarse el bolsillo más de lo que había planeado, triplicando la inversión inicial prevista. El déficit del sistema sanitario rebasaba entonces los 6.000 millones de euros, un quebradero de cabeza para las comunidades que provocó que esta segunda cumbre fuese bastante más tumultuosa que la primera. Los barones del PP tacharon de "burla" la oferta, pero aceptaron negociar el reparto de la ayuda estatal. Maragall e Ibarretxe también acudieron a una cita precedida de una pintoresca polémica alentada por el PP: el Gobierno había olvidado incluir la bandera española en la cartelería y las credenciales. Para contrarrestar las críticas, el Senado acumuló ocho 'rojigualdas' que pudieron verse... hasta en los lavabos de la Cámara alta.

JUAN MANUEL PRATS

Zapatero, entre Ibarretxe y José Montilla, en la conferencia del 2007.

EMPIEZAN LOS PROBLEMAS

La tercera edición de la Conferencia de Presidentes, el 11 de enero del 2007, sirvió para constatar que el foro de (supuesta) cooperación institucional precisaba una profunda reforma. La reunión, con el 'president' José Montilla e Ibarretxe presentes, se prolongó durante 11 horas por el extenso orden del día y las maniobras del PP para centrar el debate en la recién finiquitada tregua de ETA, que 12 días antes había atentado en la T-4 del aeropuerto de Barajas. Así, la inmigración, los recursos hídricos y la I+D+i quedaron relegados por una propuesta de resolución del PP que pretendía rectificar la política antiterrorista del Gobierno y censurar la negociación con la banda terrorista. Zapatero abortó el debate pese a la insistencia de varios barones populares. En cambio, sí aceptó la propuesta del PP de pactar un reglamento que ordenase el funcionamiento de estas cumbres, aunque para la siguiente cita habría que esperar casi tres años.

JOSE LUIS ROCA

Zapatero, Montilla y José Antonio Griñán, en la conferencia del 2009.

FRACASO CONTRA LA CRISIS

El abismo entre el PSOE y el PP dio al traste con la conferencia del 14 de diciembre del 2009, cuyo objetivo era acordar medidas para atajar la crisis económica, que por aquel entonces había elevado el número de parados hasta casi los cuatro millones. Zapatero acusó a los populares de "lavarse las manos" y de actuar con "deslealtad institucional" hacia España, mientras que los barones conservadores advirtieron al Gobierno de que no serían "corresponsables" de su política. Un inocuo documento sobre la presidencia española de la UE y otro sobre violencia machista fueron los únicos consensos en una reunión de 12 horas marcada por la tensión, los rifirrafes y unas vivas discusiones. Ningún presidente faltó a la cita.

EFE / EMILIO NARANJO

Alberto Núñez Feijóo, Patxi López, Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y Artur Mas, en la conferencia del 2012.

EL 'PIQUE' SORAYA-MAS

Con el PP gobernando con mayoría absoluta, Mariano Rajoy logró salvar la última conferencia, el 2 de octubre del 2012, con un voto de austeridad que debía tranquilizar a una UE que acechaba a una España al borde del rescate. Las comunidades suscribieron un documento de mínimos comprometiéndose a cumplir los objetivos de déficit impuestos por Bruselas. Ni las desavenencias por los Presupuestos ni el recién estrenado proceso soberanista de Artur Mas empañaron la cumbre, aunque el propósito del 'president' de convocar un referéndum independentista planeó sobre algunos discursos de los barones populares, reproches que Mas optó por acoger en silencio. No obstante, las cámaras captaron un tenso intercambio de pareceres entre el presidente catalán y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Artur Mas, protagonista de la Conferencia de Presidentes. Foto: AGUSTÍN CATALÁN / Vídeo: ATLAS