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Trillo dimite aislado tras el viraje del Gobierno en el 'caso Yak-42'

El exministro acelera su relevo al asumir Cospedal la responsabilidad de Defensa en la tragedia

Rajoy había evitado apoyarle horas antes y 13 diplomáticos habían exigido su cese inmediato

Federico Trillo.

Federico Trillo. / AFP / JORGE GUERRERO

Tuvieron que transcurrir 14 años para que Federico Trillo presentase su dimisión por la tragedia del Yak-42. Se marchó este jueves, sin pedir perdón a las víctimas, sin muestras de arrepentimiento y sin aceptar preguntas, en una comparecencia desde Londres en la que anunció que deja su plaza como embajador en el Reino Unido “para no entorpecer la acción de Gobierno”. Se marchó aislado, sin respaldos, sin palabras de aliento. Se marchó, al fin, tras la petición unánime de toda la oposición, de las familias de las víctimas y de 13 diplomáticos jubilados de máximo rango. Pero se marchó, solamente, tras convencerse de que Mariano Rajoy le había dejado caer con su temple frío, del mismo modo que a tantos otros dirigentes de los que se ha ido desembarazando, sin necesidad de confrontación directa para exigirles que den un paso atrás. ¿Le pidió el presidente que dimitiese? “Rajoy nunca pide. Les va dejando sin alternativas y al final se marchan ellos” explican sus colaboradores.

A Trillo le bastó con ver la comparecencia del presidente en la Moncloa a mediodía para constatar que ya no contaba con el apoyo del líder. “Yo estoy de acuerdo en la posición que ha mantenido la ministra”, dijo Rajoy en una declaración breve pero trascendente, puesto que implicaba recular en el primer apoyo que le dio la semana pasada cuando dijo que el caso ya se había “sustanciado en los tribunales” y además, suponía un blindaje explícito a María Dolores de Cospedal en un momento clave. La ministra se comprometió el martes a cambiar el criterio asumido desde 2003 por Defensa y aceptar lo que indica el Consejo de Estado: que el ministerio podría haber evitado el accidente si hubiese tenido en cuenta las múltiples advertencias de que el avión incumplía las normas mínimas de seguridad aérea. Fallecieron 64 militares españoles, sus cadaveres se identificaron mal y hubo que exhumar los cuerpos para poder entregarlos correctamente a las familias.  

EL RELEVO, ESTE VIERNES

El relevo de Trillo en la embajada se producirá este viernes. La falta de apoyos ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha desde que, en diciembre, el Consejo de Ministros activase la rotación de 70 representantes diplomáticos al haber cumplido ya sus mandatos.

En su breve alocución el exministro de Defensa volvió a señalar su intención de reincorporarse a su carrera profesional, pero ya no concretó que vaya a volver al Consejo de Estado, el órgano consultivo al que accedió por oposición, que abandonó en 1989 para impulsar su carrera política y que el pasado octubre aprobó un informe que le señala como responsable político de la peor tragedia del ejército español en tiempos de paz.

BLINDAJE A LA MINISTRA

Para el PSOE la dimisión llega "tarde y mal". Podemos da la enhorabuena a las víctimas y mantendrá la petición de que Rajoy dé la cara en el Parlamento.  

La dimisión de Trillo supone un espaldarazo para Cospedal, que el lunes afronta su comparecencia en la comisión de Defensa del Congreso. La ministra intervendrá, ahora, blindada y la oposición tendrá menos fácil los ataques. En primer lugar, porque no podrán acorralarla tratando de que acabe defendiendo a Trillo. La comisión iba a tener tanta visibilidad que incluso el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, había anunciado ya que sustituiría a su portavoz y sería él, en persona, quien interrogase a Cospedal.

Además, la ministra cuenta con el apoyo de las familias de las víctimas. Se reunió con sus representantes el martes para adelantarles que iba a asumir las conclusiones del Consejo de Estado. Les admitió, en privado que el Yak-42 no debía de haber volado y se comprometió a investigar los elementos que quedan pendientes, como los detalles de la contratación del avión. Los familiares son conscientes de las escasas posibilidades de reabrir la causa en los tribunales y agradecen, después del infierno que han vivido, su tono. La decisión de Cospedal es para las víctimas una reparación moral y la dimisión de Trillo una victoria emotiva con la que ni se atrevían a soñar hace solo quince días, cuando no se conocía el informe del Consejo de Estado.

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