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Antonio Baños afea a Anna Gabriel sus palabras: "Hay que venir llorado de casa"

Cargos electos de la CUP arremeten contra su cabeza de cartel en el 27-S

Simpatizantes de la izquierda anticapitalista comparan al exdiputado con Luis Figo

Antonio Baños.

Antonio Baños.

Las palabras de Anna Gabriel sobre los presuntos intentos de Junts pel Sí de “eliminar a la CUP", según explicó la diputada el lunes en el programa @la_tuerka a preguntas del mismísimo Pablo Iglesias, ha abierto un cisma en el espacio de la izquierda independentista  catalana. Antonio Baños, el que fuera cabeza de lista de los anticapitalistas el pasado 27-S, y que dimitió tras el ‘no’ rotundo de la asamblea de la CUP a investir a Artur Mas, ha afirmado este martes en RAC-1 (donde ejerce de tertuliano) que “hay que venir llorado de casa”.

Según Baños “en la izquierda independentista ha habido gente torturada, conducida esposada ante la Audiencia Nacional, en la cárcel. La política es así, hay filtraciones, cuchilladas y golpes bajos”. Con todo, el exdiputado ha admitido que dentro de Junts pel Sí “hay sectores que desean que esto no salga bien”, entendiendo por ‘esto’ la alianza entre la coalición y la CUP para tirar adelante el ‘procés’. “Pero de ahí a decir a la brava” lo que ha dicho Anna Gabriel  “y pensar que una persona como  Lluís Llach se quiere cargar la CUP…”

Las palabras de Baños hallaron eco y respuestas, como no, en Twitter. El concejal anticapitalista de Barcelona Josep Garganté ha escrito una lacónico “quién te ha visto y quién te ve” ilustrado con las palabras mitineras de Baños en las que señalaba que “nunca, nunca, nunca” se investiría a Artur Mas.

El concejal de Vic Joan Coma, quien fuera detenido y conducido ante la Audiencia Nacional la última semana de diciembre, se ha permitido, incluso, una especie de enmienda ideológica al propio Baños. Coma afea en un tuit que el exdiputado idetifique el lloro con la debilidada.

Más allá de los cargos electos, los simpatizantes de la CUP han cargado duramente contra Baños con montajes en los que, por ejemplo, se le comparaba con el exfutbolista del Barça Luis Figo, la personificación, para el imaginario azulgrana de la traición, tras su pase al Real Madrid.