UN AÑO DE PUIGDEMONT

¿Qué fue de Pere Navarro?

El exlíder del PSC busca su encaje en la empresa privada mientras sigue propugnando la tercera vía

Pere Navarro.

Pere Navarro. / AGUSTÍN CATALÁN

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Jose Rico
Jose Rico

Jefe de la sección de Política

Especialista en política catalana

Escribe desde Barcelona

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Pere Navarro fue el primer (y el único) político que se atrevió a invitar públicamente al rey Juan Carlos a abdicar. El hoy monarca emérito cedió la corona 15 meses después de aquella sugerencia. Claro que no se puede establecer una relación de causa-efecto, pero al exlíder del PSC siempre le ha ido la marcha con eso de las causas que parecen perdidas. Cierto es que con la abolición del concierto económico vasco y navarro, otra de sus explosivas peticiones, no se ha salido con la suya. Y con lo del federalismo... digamos que lo sigue intentando.

De alguna manera, el exalcalde de Terrassa fue la primera gran víctima política del 'procés'. Dimitió el 11 de junio del 2014 al verse incapaz de devolver el orden a un socialismo catalán cuarteado. Había defendido primero una consulta legal y acordada –pantalla en la que, al menos oficialmente, está hoy el Govern de Junts pel Sí–, pero luego desechó la idea para anclarse a la reforma federal de la Constitución. Y como le sucede a tantos políticos que se retiran de la primera línea después de un largo tiempo, a este biólogo de formación apasionado por las (ya no tan) nuevas tecnologías y las redes sociales siguen buscando todavía hoy su encaje en la esfera profesional privada.

Mientras tanto, prosigue su inasequible búsqueda del otro encaje: el de Catalunya en una España de tercera vía que neutralice la pulsión independentista. Con este fin apadrinó la plataforma Portes Obertes del Catalanisme, un espacio en el que se difumina la línea divisoria entre la izquierda y la derecha para que socialistas y democristianos de Unió puedan convivir, en pos de un catalanismo "integrador y cohesionador".

EL ÚLTIMO CARGO

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Navarro perdió en octubre pasado el último cargo político que le quedaba, el de miembro de la ejecutiva del PSOE. Él fue uno de los, por llamarlo así, últimos de Ferraz, uno de los 18 dirigentes que se mantuvieron fieles a Pedro Sánchez frente a los 17 dimisionarios que lograron deponerle para facilitar la abstención a Mariano Rajoy –"No puede ser el PSOE sea el PSOE de Andalucía", clamó–. En el bando contrario al suyo estuvo, otra vez, Carme Chacón, su bestia negra. La responsable de haberle dejado fuera de la lista del PSC a las elecciones generales del 2015.

Navarro aspiraba a hallar acomodo en el Congreso y no se conformó con el segundo plato del Senado. La animosidad acabó rezumando tiempo después: "Carme Chacón tiene un proyecto político muy claro, que se llama Carme Chacón".