EL TABLERO CATALÁN

JxSí y la CUP mantienen el ritmo hacia la salida unilateral del 'procés'

Tras abogar con Colau por el referendo acordado, los secesionistas ultiman la desconexión del Estado

La ley de transitoriedad de JxSí y CUP define Catalunya como una «república de derecho y social»

El ’president’ Carles Puigdemont y la diputada de la CUP Anna Gabriel, en el Parlament.

El ’president’ Carles Puigdemont y la diputada de la CUP Anna Gabriel, en el Parlament. / JULIO CARBÓ

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Flotó en la sala de prensa del Parlament, tras la intervención de Carles Puigdemont, Ada Colau y Oriol Junqueras a cuenta de la cumbre por el referéndum, cierta sensación de que la alcaldesa había impuesto su ‘relato’. Si el independentismo ya se había tragado un sapo al meter con calzador, en su hoja de ruta, un referéndum unilateral, la música del viernes 23 en la Cámara sonaba a que se había producido un nuevo paso hacia atrás, para flanquearse de Colau en la demanda de un referendo pactado.

Todos los líderes secesionistas consultados, cuando se les tarareó la música que había quedado tras la cumbre, menearon telefónicamente la cabeza. “La cumbre ha ido muy bien. Ningún paso atrás”.

Y esta semana, el independentismo ha mantenido, si no acelerado, su ritmo hacia la salida unilateral del’ procés’, es decir, el referéndum sin pacto alguno.

Primero fue el ‘president’ quien, en una emisora online barcelonesa de habla francesa (los caminos de la comunicación política son inescrutables), dijo en voz alta lo que muchos, en su trinchera, han ya explicado. El independentismo vencería el referéndum si consigue la mitad más uno de los votos. Y mejor no arriesgar una cifra óptima de participación por cuanto se adivina un boicot de las fuerzas contrarias al independentismo.

Es decir, ninguna esperanza ni previsión (de manera más que fundada, seguramente) de pacto. Escenario 100% unilateral y aviso al llamado ‘unionismo’: O acude a las urnas e intenta evitarlo o se proclama la independencia. Sin más.

SUSURRO DE DESCONEXIÓN

El segundo capítulo se ha producido este jueves. Junts pel Sí y la CUP han susurrado, más que explicado, que habían llegado a un “acuerdo global” sobre la ley de transitoriedad jurídica. La primera y más importante de las tres llamadas leyes de ‘desconexión’ del Estado. Una declaración de independencia ‘sottovoce’ y que “en un 90% solo entrará en vigor si vence el ‘sí’ en el referéndum” ha expuesto una voz conocedora del texto.

El otro 10% es el que permitiría llevar a cabo la consulta vinculante, por cuanto se derogaría el ordenamiento jurídico español que prohíbe llevarla a cabo. Precisamente para evitar la actuación fulminante del Tribunal Constitucional, JxSí y la CUP han emitido el susurro, sin más declaración y sin entrar en el registro de la Cámara ningún documento.

Otra razón es que más allá del artículo 1 de  la ley (“Catalunya se constituye como una república de derecho, democrática y social"), quedan aún muchos flecos por cerrar entre las partes negociadoras. Siempre según voces de estos partidos, una de las diferencias es el propio proceso de redacción de la eventual Constitución, que debe llevarse a cabo tras el no menos eventual referéndum y triunfo secesionista. Mientras JxSí desea un grupo de 'padres fundadores’ de carácter técnico que pongan negro sobre blanco como será la república, la CUP pone el acento en el papel ciudadano. “Hay un debate de ‘tempos’”, admite una fuente negociadora.

AMENAZA DE ERC 

Y, por cierto. Nótese la paradoja. Como ha apuntado Joan Tardà (ERC), a la luz de esta ley de transitoriedad, no llevar a cabo el referéndum sería “ilegal, en el nuevo ordenamiento jurídico catalán”. Tardà, por cierto, ha afirmado que si Puigdemont se propusiera saltarse el referéndum para ir directamente a unas elecciones constituyentes, “ERC saldría del Govern”.

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En la nota se afirma que ambos partidos están “trabajando” para incorporar más partidos al referéndum”. Es decir, el 'colauismo'. Precisamente Xavier Domènech, ha querido zafarse del acoso de quienes afean a los ‘comuns’ su pretendida obediencia al entramado jurídico del 78 que tanto critican. Domènech ha expuesto que la clave no es si la consulta vinculante es “acordada”, sino “efectiva”. Un 'dribling' léxico que significa que si hay “garantías democráticas” y “un reconocimiento internacional”, los ‘comuns’ estarán ahí. Pero siempre como consecuencia, cuando el independentismo piensa que precisamente lo que daría plena validez sería la participación de los de Ada Colau.

El resto de partidos critican la falta de transparencia

El resto de grupos del Parlament ha criticado la falta de transparencia con la que se ha presentado la norma. "JxSí y la CUP tienen todo el derecho del mundo a presentar cualquier proposición de ley pero les pedimos que estas propuestas de ley sean presentadas con el respeto más elemental a las normas de la democracia, que entre otras cosas es la transparencia", ha denunciado Joan Coscubiela. El portavoz de Catalunya Sí que es Pot ha alertado del peligro de que si la ley "no se presenta para burlar el Estado puede acabar convirtiéndose en un auto engaño a la ciudadanía de Catalunya". Por su parte, la portavoz parlamentaria del PSC, Eva Granados, ha denunciado este jueves la "opacidad" del acuerdo. "Anuncian la ley pero no la trasladan al registro del Parlament. Para nosotros, lo que no está registrado no existe. Forma parte de un juego de astucias que no lleva a ninguna parte". Finalmente, el secretario de comunicación de Ciudadanos (C's), Fernando de Páramo, ha acusado a JxSí y la CUP de intentar "engañar" a la justicia con una ley de desconexión del Estado "opaca". Desde el PP, Xavier García Albiol, ha advertido que la ley de transitoriedad jurídica "confirma que se está intentando saltar el estado de derecho y avanzar hacia un camino que no lleva nada bueno".