EL FUTURO DE LA SOCIALDEMOCRACIA
La rivalidad entre PSOE y Podemos desaparece en sus figuras de segunda fila

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Cuando en la segunda o tercera fila del PSOE y de Podemos, Ignacio Urquizu (sociólogo y diputado socialista) y Nacho Álvarez (economista y responsable de Economía de la formación morada), delante de mesa y mantel hablan sobre cómo lograr que el crecimiento económico se transforme en igualdad en la sociedad española, las ideas son tan similares y el tono tan parecido que el pretendido debate no brota y la conversación se transforma en un contrapunto de reflexiones dentro de una misma partitura.
“Ni PSOE ni Podemos pueden gobernar si no se entienden entre sí, y si no gobiernan no saldrá adelante ninguna agenda socialdemócrata en España”, ha afirmado Nacho Álvarez en el transcurso de un almuerzo-debate organizado en Madrid por Agenda Pública, ante la presencia de una treintena de profesores, intelectuales y periodistas bajo el lema “Socialdemocracia y redistribución”. “Si la gente de PSOE, Podemos y Ciudadanos nos ponemos de acuerdo seremos capaces de desmontar algunas de las piezas del mecano del PP”, amplía Urquizu.
Por su discurso y por el tono se podría decir que Urquizu (Alcañiz, 1978) y Álvarez (Madrid, 1977) representan las posibilidades de acuerdo que, sin embargo, desmienten las actitudes de las cúpulas directivas de sus respectivos partidos (PSOE y Podemos). Las disputas internas dentro del PSOE y en el seno de Podemos tampoco ayudan al entendimiento mutuo.
RECETAS SOCIALDEMÓCRATAS
Lograr una mayor recaudación por impuestos que aproxime la presión fiscal española (en torno al 34% del PIB) a la media de la zona euro (41,5% del PIB) para poder pagar mejores servicios públicos está en el centro de las propuestas económicas de PSOE y de Podemos. Por el lado del gasto, ambos coinciden en potenciar las partidas con mayor potencia redistributiva (educación de cero a tres año, por ejemplo). “Hay que recuperar derechos - añade Álvarez-, tener un empleo no siembre garantiza ingresos suficientes. Hay que aplicar en todo el país un programa de renta garantizada y penalizar la contratación temporal”. La potente subida del salario mínimo interprofesional en el 2017 es un logro cuya autoría dicen compartir ambas formaciones.
Uno y otro niegan que la globalización exija a los países entrar en una competencia fiscal a la baja. “Lo importante es el capital humano y tecnológico y la regulación”, dice Urquizu.
Pero en el fondo, ambos políticos saben que “hace falta un nuevo cuerpo de ideas de corte socialdemócrata, alternativo al liberalismo” que permita avanzar en la redistribución de la riqueza y seducir a un electorado que en España se debate entre el desencanto por el PSOE y el rechazo a Podemos. “No supimos entender el movimiento del 15-M”, reconoce Urquizu. “Reconocer el conflicto y representarlo” es la receta que aporta Álvarez para lograr agrupar a toda la izquierda, en su diversidad.
La treintena de asistentes al almuerzo ha acabado compartiendo la sensación de que ambos políticos han contado la misma historia. “No importa. Sus jefes se encargarán de marcar la diferencia”, remata una asistente escéptica.
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