Ir a contenido

El PSOE bloquea la elección de un candidato alternativo a Fernández Díaz para presidir la comisión de Exteriores

Podemos, PNV y PDC piden que se proponga un nombre distinto al del exministro, pero socialistas y Ciudadanos se reafirman en abstenerse

Iolanda Mármol

Jorge Fernández Díaz, en los pasillos del Congreso, este martes.

Jorge Fernández Díaz, en los pasillos del Congreso, este martes. / JUAN MANUEL PRATS

Hay días en los que el absurdo se cuela por las rendijas del reglamento del Congreso y hace estallar incendios de indignación que conducen a la nada. Este miércoles será uno de ellos. Mariano Rajoy ha decidido compensar a su exministro del Interior Jorge Fernández-Díaz de la salida del Gabinete con un exilio blindado en el Congreso. El PP le nombrará este miércoles presidente de la comisión de Asuntos Exteriores. Lo hará a pesar de que la Cámara le ha reprobado por la creación de una policía política contra adversarios del Gobierno. Lo hará a pesar de que el Parlamento está apunto de abrir una comisión de investigación para esclarecer hechos como la denominada 'operación Cataluña'. Y lo hará, también, gracias a que PSOE y Ciudadanos votarán en blanco en cumplimiento de un pacto a ciegas.

Al inicio de la legislatura, cuando los grupos se reparten los cargos, la presidencia de esa comisión quedó en manos del PP. Nadie sospechaba entonces que Rajoy guardaba la butaca para un perfil tan cuestionado, con una reputación por los suelos. Ahora, aducen en el PSOE y C’s, tienen las manos atadas por ese acuerdo. El reglamento prohíbe votar en contra. Solo permite abstenerse o presentar un candidato alternativo, pero los socialistas y los de Albert Rivera descartan esa opción. El PSOE admite que Fernández Díaz no gusta en absoluto, pero no quiere romper el acuerdo. En Ciudadanos no entran en consideraciones sobre el exministro, pero rechazan la política de Rajoy de buscar butacas doradas para premiar a excolaboradores. Sin embargo, votarán en blanco y permitirán que el polémico dirigente ocupe esa presidencia. Él dice que no comprende la polémica y que actuará con "neutralidad".

DOS POSIBILIDADES 

Existen dos posibilidades pero muy vagas. Una, presionar al PP para que mantenga la presidencia pero con otra persona al frente. Dos, que los otros partidos, atendiendo al escándalo, se sientan legitimados para transgredir el acuerdo y propongan otro candidato. 

Esta última es la alternativa que promovieron Podemos, el PNV y el Partit Demòcrata. Los morados llegaron a proponer al PSOE que postulase a un candidato propio y se comprometieron a apoyarlo, pero los socialistas se negaron, según explicó el portavoz parlamentario podemista. Íñigo Errejón buscó hasta última hora que el PP pusiera otro nombre sobre la mesa o el PSOE diera un paso al frente, y anunció que, en caso contrario, propondrían a su propio candidato: Pablo Bustinduy, su portavoz en la comisión de Exteriores y responsable del área Internacional de Podemos. Además, pedirán un informe para que se valore si Fernández Díaz es un diputado adecuado para ocupar ese cargo.

Esas expectativas son remotas. Pero las posibilidades están abiertas hasta este miércoles a las 10.30 horas, cuando se reúne la comisión para constituirse. Pocas veces una ceremonia tan plúmbea despertó tanto interés.