TENSIONES EN LA FORMACIÓN MORADA

La pugna de Podemos en Madrid se enrarece con el 'caso Espinar'

El candidato afín a Iglesias ganó 30.000 euros con la venta de un piso protegido

Argumenta que no podía pagarlo y recuerda que la operación no es delito

El senador defiende la legalidad y moralidad de la operación y señala ’intereses’ para interferir en las primarias de Podemos en Madrid. / DAVID CASTRO / Vídeo: ATLAS

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Ramón Espinar desayunó este miércoles con una noticia que llevaba tres semanas esperando y que, intuía, le iba a coincidir con la campaña de primarias en Madrid, la federación nodriza de Podemos, que entre el 5 y el 9 de noviembre elige nueva dirección. El candidato afín a Pablo Iglesias ganó 30.000 euros con la venta en el 2010 de una vivienda protegida, del Plan Joven, que compró cuando era estudiante y carecía de ingresos fijos. Se trataba de un piso en Alcobendas (al norte de Madrid) que adquirió sin participar en el concurso público autonómico, puesto que la promotora Vitra se lo vendió discrecionalmente, del 15% de inmuebles que se reserva en cada construcción para clientes elegidos.

El impacto no le cogió desprevenido. La cadena SER, que adelantó la información, le había requerido hace semanas para pedirle aclaraciones. Con la polémica incendiando titulares y las votaciones a la vuelta de la esquina, se vio forzado a comparecer. Subrayó que la operación no es delito y que la polémica responde a una campaña orquestada por "grupos económicos" y mediáticos contra Podemos. Descartó, también, que se deba a los disensos entre familias moradas. De hecho, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón salieron a defenderle en Twitter y también recibió el apoyo de la candidata a la que se enfrenta en primarias, Rita Maestre. "No hay una parte de Podemos que me quiera mal. Hay una parte económica que me quiere mal", opinó.

Ramón Espinar

CaNDIDATO A LIDERAR PODEMOS MADRID 

"El origen del dinero es el que todo el mundo se imagina: un préstamo familiar de mi padre, mi madre y mi abuela"

Espinar admite que compró el piso ayudado por los 60.000 euros que le prestaron su padre, su madre y su abuela para afrontar los primeros pagos de un coste total que ascendía a 146.000 euros. En marzo del 2010 adquirió el inmueble y, en diciembre, tras pedir el permiso de venta para viviendas protegidas, lo vendió por 176.000 euros, el máximo fijado por la Comunidad de Madrid para estos pisos. Aunque la diferencia es de 30.000 euros, alega que, descontando impuestos y gastos, la plusvalía se quedó en 20.000.

MANTENDRÁ SUS CARGOS

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Espinar dijo estar “francamente golpeado y dolido”. No considera que sea éticamente reprobable que, mientras era miembro del colectivo Juventud sin Futuro, cerrase la venta de una vivienda protegida y se siente legitimado para continuar en todos sus cargos: portavoz de Podemoe en el Senado y en la comisión anticorrupción de la Asamblea de Madrid, y candidato a la secretaría general autonómica. El podemista asegura que decidió vender el piso porque constató que no tenía ingresos para asumir un crédito. “Lo vendí porque no podía pagarlo”, dijo, y abundó en que cobraba 480 euros de una beca en la Universidad Complutense de Madrid, y la hipoteca era de algo más de 500. Sin embargo, no llegó a concretar extremos relevantes a pesar de la insistencia de los periodistas: ¿Por qué la promotora le ‘elige’ para comprar sin pasar por sorteo? ¿Tiene alguna relación la promotora (que pertenece a Comisiones Obreras) con Caja Madrid, entidad en la que su padre, Ramón Espinar Gallego, imputado por el caso de las 'tarjetas black', era vicepresidente? No aclaró estas incógnitas y tampoco si recibió ayudas públicas en la compra de la vivienda. 

Espinar reconoció que le había adelantado a Iglesias que la noticia iba a salir a la luz, pero no al líder de Izquierda Anticapitalista (IA), con quien negociaba un acuerdo para sumar fuerzas contra Maestre en las primarias, y el pacto se firmó sin que Miguel Urbán estuviese al corriente. La incidencia que pueda tener el caso en la campaña es incierta, por las incógnitas que quedan en el aire tras las explicaciones y porque, aunque Maestre parece ir por delante, augurar un resultado es un acto de funambulismo.