21 sep 2020

Ir a contenido

EL DEBATE DE INVESTIDURA

Rajoy es reelegido mientras el PSOE certifica su división

El líder popular insta a los socialistas a que le den el apoyo que no tiene garantizado para gobernar

Sánchez deja el escaño y 15 compañeros se rebelan y votan 'no' al líder del PP

Gemma Robles Pilar Santos

Mariano Rajoy: “No pido la luna, señorías, pido un Gobierno previsible”. / EFE / JAVIER LIZÓN / VÍDEO: ATLAS

Las únicas certezas que pueden tener los españoles tras la votación de investidura que se produjo en el Congreso este sábado, 29 de octubre, son que Mariano Rajoy vuelve a ser su presidente y que no habrá terceras elecciones en vísperas de Navidad. Hasta ahí. Todo lo demás forma parte de un escenario incierto. De un paquete de preguntas sin respuesta clara. Una vez que hay Gobierno a la vista, ¿habrá capacidad para gobernar o elaborar Presupuestos? Incógnita. Tanto que el propio Rajoy se creyó obligado a retirarse el guante blanco que llevaba puesto desde el pasado martes para, dirigéndose al PSOE y también a Ciudadanos, advertir de que ahora espera «madurez» y que le permitan ser algo más que un presidente reelegido; que está dispuesto a liderar con diálogo pero no «a ser gobernado» y que como no cabe dirigir «con varios criterios a la vez», lo hará con el suyo.           

 El socialista Antonio Hernando le replicó que abstención no es entrega, que está en clara minoría y que el PSOE vigilará «cada paso que dé». Albert Rivera, por su lado, le afeó que se ponga «la tirita» antes de tener la herida que le puede provocar la falta de apoyos en momentos clave y le aconsejó que pierda «el miedo», siempre y cuando está dispuesto a cumplir con las exigencias naranjas, que incluyen una comisión de investigación sobre la corrupción en el PP. Conclusión: múltiple toma y daca declarativo pero ningún compromiso en firme,  de momento, sobre los tres asuntos que Rajoy considera fundamentales. A saber, cuentas públicas, compromisos con Europa y soberanía nacional.

En todo caso el sábado quedaron en el aire más interrogantes. ¿Quién es ahora el líder de la oposición? Inquietante cuestión. El PSOE, segundo en escaños, vive inmerso en la incertidumbre y la provisionalidad, también en lo que a su cúpula atañe, y Pablo Iglesias, de Podemos, pretende aprovechar la circunstancia para autoproclamarse el gestor del rechazo a las políticas conservadoras. Desde ERC, Gabriel Rufían, echó una mano con un discurso dirigido a revolver la entraña de los socialistas . Y a fe que lo consiguió.

Por si faltaba algún elemento, el exlíder de los del puño y la rosa Pedro Sánchez renunció a su acta de diputado horas antes de la investidura de Rajoy. O de que otros 15 socialistas certificaran la división de su partido votando «no» al aspirante popular. Y tras el anuncio de Sánchez de que él se va, pero poco, porque inicia campaña para tratar de ser de nuevo secretario general.

LOS DÍSCOLOS Y EL PSC

 Sánchez sabe que no se lo van a poner fácil. Pero él tampoco parece tener ganas de sumisión. Avanzó a los periodistas que, desde el lunes, se dispone a recorrer España con su coche en busca de apoyos de la militancia para, cuando haya congreso en su organización, dar un paso al frente. La gestora de Javier Fernández no parece tener ninguna prisa por convocar ese cónclave. Pero según Sánchez, esa gestora, amadrinada por la andaluza Susana Díaz, tiene las horas contadas porque España ya tiene un presidente. A su juicio toca señalar en el calendario día, lugar y hora para escoger al nuevo responsable del PSOE. Está por ver que esa decisión no siga demorándose, mientras otra dolorosa puede estar al llegar: el equipo de Fernández debe elegir ahora qué castigo pone a los diputados rebedes que han desobedecido las directrices del Comité federal, votando contra Rajoy. Y qué salida le dan a la crisis que viven con el PSC, cuyos parlamentarios se han decantando asimismo por el «no».

Mientras los de la madrileña calle Ferraz se pelean con su reloj interno Rajoy, el presidente, volvía a hacer gala de su ya célebre calma y sorprendía afirmando que no designará a los ministros hasta el próximo jueves por la tarde.  Es probable que a algunos dirigentes populares, sobre a todo a los que creen tener posibilidades o albergan dudas sobre futuro, el aplazamiento no les permita conciliar el sueño con facilidad próximamente. El líder conservador no es muy dado a ese tipo de empatías. Sin embargo, que un político que ha estado clamando y reclamando apoyo porque el país llevaba ni más ni menos que 315 días en funciones ahora se tome otros cinco para elegir compañeros sugiere que podría estar planeando un cambio de estructura en el Ejecutivo.