LAS PRIMARIAS DEL PSC

'PSICeta'

El líder del PSC, astuto y hábil negociador que estabilizó la nave socialista en pleno maremoto, ha demostrado que los viejos rockeros nunca mueren

Miquel Iceta momentos antes de votar.

Miquel Iceta momentos antes de votar. / EFE / MARTA PÉREZ

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Miquel Iceta ha vuelto a demostrar que los viejos rockeros nunca mueren. Muchos ya escribían el obituario del 'icetismo' cuando Núria Parlon decidió dar el paso que prefirió no dar hace dos años y disputarle el liderazgo del PSC. En el 2014, tras la dimisión de Pere Navarro y el 'pasapalabra' de la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, los pesos pesados del partido decidieron recurrir a uno de los hombres más experimentados de la casa. Recogió un partido partido por el derecho a decidir y se ha pasado dos años intentado recoserlo, achicando agua para evitar un hundimiento electoral. Este sábado las bases socialistas han decidido apostar por el 'PSICeta', por un rock más suave y tradicional frente al hardcore que propugnaba su rival.

Después de haberse fogeado como 'fontanero' apagando fuegos en la Moncloa y encarando negociaciones tan delicadas como las del tripartito, del Estatut y del acuerdo federalista entre PSC y PSOE, Iceta no se amilanó cuando le tocó coger el timón en pleno maremoto. Astuto y hábil negociador, diagnosticó que el paciente no estaba para revoluciones y que en lugar de hardcore lo que necesitaba era hilo musical de los de consulta de dentista después de tanto redoble de tambores. Aparcó el derecho a decidir que tantos dolores de cabeza les había dado y gracias a su baile al ritmo de Queen (quién se lo iba a decidir) reflotó la nave en las elecciones catalanas del 27-S. Eso sí, pese a sus denodados esfuerzos, el partido ha ido perdiendo votantes en las cuatro contiendas electorales (autonómicas, municipales y dos generales) en las que la sangría electoral no ha cesado.

Después de 21 años en el PSC, saltó a la fama al convertirse en 1999 en el primer político español en salir del armario. Nunca ha tenido problemas para decir lo que piensa, sea sobre su condición sexual o sobre lo que sea, como lo demostró al encararse con Susana Díaz por sus ataques a Catalunya durante la campaña electoral del 26-J. 1999 fue precisamente el año en el que aterrizó en el Parlament, donde es uno de los diputados más longevos (solo superado por Enric Millo). Considerado el mejor orador del hemiciclo (algo que se le reconoce en todo el arco parlamentario) y bregado tras casi cuatro décadas en la política conoce al dedillo todos los recovecos de la política catalana. La posición del líder del PSC en la cámara catalana, que se habría debilitado en caso de haber perdido, queda ahora reforzada de cara a un año que se atisba repleto de momentos históricos que pondrán a prueba su cintura política. Y, además, se siente internamente reforzado ya que en las anteriores primarias (en las que solo participaron la mitad de los militantes) fue el único candidato.

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El partido le ha seguido en su apuesta inequívoca por Pedro Sánchez y no ha habido fisuras en el pulso a los críticos que han asaltado al poder en el PSOE, a los que ya ha advertido que los votos de los socialistas catalanes no servirán para hacer presidente a Mariano Rajoy. El único motivo grave de discrepancia interna en estos dos años ha sido su decisión de incluir la llamada ley de la claridad (el referéndum a la canadiense) en la ponencia del congreso del PSC, como alternativa en caso de que fallara la reforma constitucional. Una propuesta que ha vuelto a abrir la caja de Pandora, a pesar de que en contra de lo que parece, el modelo canadiense ha servido más para frenar referéndums que para promoverlos

Lector voraz (sea en catalán, castellano, inglés o francés) y amante de los 'haikus', cada día comparte uno de estos poemas japoneses en su cuenta de Twitter. "¡Oh, se diría que la fila de hormigas se va torciendo…!", rezaba el de este sábado, tres días después de pasar por 'El hormiguero'. Fiel a su trabajo de hormiguita, tendrá que seguir trabajando a destajo para que no se le escapen más votantes del cada vez diezmado pelotón socialista si quiere que el PSC vuelve a reinar.