El PSOE se prepara para hacer girar el sentir de las bases

Los socialistas que piden una abstención inician una campaña para trasladar su posición a la militancia

Los barones se niegan a que la decisión se tome en una consulta entre los afiliados del partido

Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, en el Congreso.

Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, en el Congreso. / AGUSTÍN CATALÁN

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Un dirigente del PSOE admite que lleva meses explicando su posición a sus hijos, de entre 18 y 22 años. El alto cargo, que se posicionó contra Pedro Sánchez en el traumático comité federal del pasado sábado, defiende desde la misma noche electoral del 26 de junio, cuando los socialistas obtuvieron 85 escaños y el PP 137, que no quedaba más remedio que abstenerse y dejar gobernar a Mariano Rajoy, por muy doloroso que fuera. Un Ejecutivo alternativo es a su juicio imposible y la alternativa, unas terceras generales, colocaría a los conservadores en una posición todavía más fuerte. Nunca ha explicado esta tesis ante un micrófono, pero el dirigente sí lo ha hecho en su casa, provocando cierta incomprensión en sus hijos, que no entienden del todo que el PSOE se abra a facilitar la permanencia de Rajoy en la Moncloa.

“Ahora mismo tampoco lo entiende la mayoría de nuestros afiliados, y eso es algo que tenemos que cambiar –señala-. Hay que explicar, explicar y explicar. Hay que hacer pedagogía, cosa que no hemos hecho hasta el momento por táctica y por miedo a recibir los ataques de la anterior dirección. Eso ha sido un error, pero ahora podemos empezar a trasladar, sin que nos tachen de querer la sumisión del partido ante el PP, que una abstención puede ser reparable, pero unas terceras elecciones no. Solo con que perdiésemos el 25% de los votos, algo bastante plausible, estaríamos muertos. Nos quedaríamos con 60 diputados”.

De todos los escollos que presenta el hipotético giro de los socialistas a la abstención, una decisión aún no tomada pero que gana enteros desde la marcha de Sánchez, el sentir contrario de las bases es el más complicado de superar. El exsecretario general, el primero en la historia del partido en ser elegido por el voto directo de los afiliados, apeló a la militancia desde que comenzó a perder el apoyo de los barones que lo habían elevado hasta el liderazgo. La maniobra fue de menos a más, y tuvo su momento álgido en las últimas semanas, cuando identificó a todos sus críticos con la abstención a Rajoy e intentó sin éxito convocar un congreso relámpago para mantenerse en el puesto.

“Y encima hizo creer a la militancia que estábamos en disposición de recuperar el Ejecutivo central, algo inviable, porque Podemos y Ciudadanos se repelen y no se puede hacer descansar la gobernabilidad de España sobre el independentismo catalán”, sostiene un presidente autonómico.

EL CONSEJO TERRITORIAL

El mandatario dice estar en contra de la abstención a Rajoy, pero admite que podría llegar a aceptar esa posibilidad. La disyuntiva entre permitir la continuidad del PP o ir a elecciones se explorará primero en un consejo territorial socialista, donde se reunirán todos los barones. Los más importantes se posicionaron en contra de Sánchez, pero no todos en este grupo son abstencionistas. Y el exsecretario general, en cualquier caso, también tiene apoyos allí: del catalán Miquel Iceta a la balear Francina Armengol. Lo que ocurra en esa cita, todavía sin fecha, dará  muchas pistas sobre lo que acabará decidiendo el comité federal, máximo órgano del partido.

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Si se aprueba una abstención, todos los consultados anticipan que aumentará la brecha entre las bases y sus mandos. Muchos de los afines al exsecretario general abogan por una consulta a la militancia para que decida la posición, pero la gestora que pilota el PSOE hasta su próximo congreso se niega a esta convocatoria. “No podemos remitir la responsabilidad permanentemente a las bases”, dijo a principios de semana su presidente, Javier Fernández.

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Su contrincante en las primarias del PSC del próximo 15 de octubre, Núria Parlon, ha insistido igualmente en su negativa a favorecer la investidura de Rajoy y ha recalcado que "no debe dar miedo" ir a terceras elecciones "aunque se pierdan diputados". "Lo que no se puede perder es la coherencia", ha remachado.