LA COMPLEJA INVESTIDURA

El PSOE aguarda a las primarias del PSC para anunciar su decisión

Rajoy se adaptará al "calendario" socialista y celebra la vuelta al diálogo con Fernández

Iceta insiste en que los diputados catalanes votarán en contra del líder del PP

La vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 7 de octubre.

La vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 7 de octubre. / AGUSTÍN CATALÁN

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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Juan Ruiz Sierra
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Después de meses enrocados oficialmente en el 'no es no' con Pedro Sánchez, la gestora del PSOE ha empezado esta semana a virar hacia la abstención, pese a que no todos los presidentes autonómicos de la formación apuestan por facilitar un Ejecutivo del PP para evitar terceras elecciones. El diálogo abierto entre Mariano Rajoy y Javier Fernández, presidente de Asturias y de la gestora que pilotará a los socialistas hasta su próximo congreso, muestra la nueva etapa abierta entre los dos principales partidos, que podría culminar con la formación de un nuevo Gobierno antes del día 31 de este mes.

El calendario no es fácil para los socialistas, que antes de anunciar su decisión en firme reunirán a todos sus barones (probablemente la próxima semana). El próximo sábado, 15 de octubre, el PSC celebrará sus primarias para elegir a su nuevo líder. Solo después de esas dos reuniones y de la convocatoria del comité federal, el PSOE hablará alto y claro.

Fernández da por hecho que la "disciplina" de los diputados socialistas les llevará a votar a todos lo que marque la dirección. Pero hay discrepancias. El actual primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, lleva días avisando de que sus parlamentarios votarán en contra de una eventual investidura de Rajoy por "coherencia". Iceta insistió en el mensaje este viernes, durante un acto de su candidatura a las primarias.

El Gobierno central celebra que, mientras el PSOE deshoja la margarita, se haya vuelto a la "normalidad institucional" y que Rajoy haya hablado ya, al menos en dos ocasiones esta semana, con Fernández. En la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, destacó que es "bueno" que se haya retomado esa relación para intentar desbloquear la situación política, tras una etapa en la que Sánchez rechazó cualquier diálogo para facilitar la investidura del líder del PP.

"Que hayamos recuperado la normalidad institucional del diálogo es un paso positivo, pero más allá de esta cuestión es necesaria la prudencia y el respeto a los plazos del PSOE. Por nuestra parte tendrán la máxima colaboración", dijo Santamaría. Después, una vez la investidura se haya producido con la hipotética abstención de los socialistas, añadió la número dos de Rajoy, "el PP podrá en su caso plantear las cuestiones que estime oportunas".

OBJETIVO: EVITAR ELECCIONES

El propio Fernández explicó en los pasillos del Parlamento de Asturias que el jueves telefoneó a Rajoy para "aclarar" las "declaraciones cruzadas" que se produjeron a lo largo de toda la jornada sobre la posición del PP a cuenta de si iba a poner condiciones o no al PSOE para garantizar la gobernabilidad.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y algunos dirigentes del PP en privado señalaron la necesidad de que los socialistas dieran "garantías" de que no iban a intentar tumbar al Ejecutivo "24 horas después de la investidura". Rajoy salió para rectificar el mensaje que se estaba imponiendo en sus filas y aseguró que no va a poner "condiciones" a Fernández. "Convenía aclararlo y por eso le llamé y hablamos", explicó el presidente de la gestora. El dirigente socialista trasladó en esa conversación a Rajoy que lo que va a decidir el PSOE es si evita unas terceras elecciones con una investidura, pero  no le va a asegurar la estabilidad. Eso, según Fernández, tendrá que buscarlo Rajoy "día a día", tal y como "corresponde a un Gobierno en minoría".

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En todo caso, el líder del PP quiere demostrar su comprensión ante el embrollo que Fernández tiene por delante y envió un mensaje de calma a través de su vicepresidenta. Santamaría aseguró que Rajoy "respetará" el "calendario" que mejor se adapte a las "necesidades organizativas" del PSOE, porque "si hay voluntad, todo puede hacerse" para  evitar una nueva convocatoria electoral. Si no ha habido investidura, el 31 de octubre se disolvería el Parlamento.

CALENDARIO ENDIABLADO

Las reuniones de los socialistas y otros compromisos de Rajoy (el Consejo Europeo de los días 20 y 21) y del Rey (los premios Princesa de Asturias, los días 21 y 22, y la cumbre iberoamericana en Colombia, el 28 y el 29) hacen todavía más complicado el endiablado mes de octubre si finalmente hay investidura. El jefe del Estado volvería a convocar una nueva ronda de consultas con los representantes de los grupos políticos representados en el Congreso para designar a un candidato que pueda presentarse a una investidura. Esas reuniones en la Zarzuela suelen durar un día y medio como mínimo, así que el Monarca debería encajarlas entre esas citas ya marcadas en la agenda.