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Sánchez anuncia su salida del PSOE si su plan no sale adelante

"Pido que el comité federal decida entre un Gobierno alternativo o gestora", señala

Los críticos consideran que el mensaje del líder prueba que perderá la cita de este sábado

Juan Ruiz Sierra

Enredado como ha estado el PSOE en los últimos días en un interminable debate jurídico sobre si Pedro Sánchez sigue dirigiendo o no el partido tras la dimisión de la mitad de su ejecutiva, el secretario general pidió este viernes resituar el debate que el sábado se dará en el comité federal en un terreno que le resulta más cómodo: intentar un Gobierno alternativo o abstenerse en una nueva investidura de Mariano Rajoy. La trascendental cita de los socialistas no estaba pensada para eso, sino para decidir entre la convocatoria de un congreso expréspropuesta por Sánchez, o su salida de los mandos del PSOE, como exigen los críticos. El todavía líder renunció a hacer un discurso inaugural en la reunión interna. En su lugar, a las nueve de la noche, llevó a cabo una comparecencia en la que no admitió ninguna pregunta. Allí abrió la puerta por vez primera a su dimisión y a que se constituya la gestora que defienden sus detractores, que vieron en este gesto la prueba de que está "desesperado" porque sabe que "va a perder".  

"El comité federal va a celebrar un debate político, no reglamentario. Pido que mañana se decida si se aprueba una gestora para que gobierne Rajoy o que decidan los militantes si mantenemos el 'no' a Rajoy e intentamos un Gobierno alternativo. Esa es la cuestión de fondo", señaló. Pero los contrarios a Sánchez nunca han colocado el debate en esos términos. Al menos no públicamente. Muchos de ellos están en contra de facilitar la permanencia del PP en el poder y ninguno defiende que los afiliados del PSOE pierdan su derecho a votar a su secretario general. Lo que reclaman es que Sánchez se marche tras la sucesión de derrotas, aclarar la posición de los socialistas en la gobernabilidad de España (abstención o terceras elecciones, ya que descartan el Ejecutivo alternativo al PP) y solo después celebrar un congreso en el que las bases decidan.

"Si el comité federal decidiera cambiar su posición y pasar a la abstención, obviamente no podría administrar una decisión que no comparto", concluyó el todavía secretario general. Según fuentes de su entorno, con este mensaje Sánchez ha querido dejar claro que si el organismo socialista, con sus casi 300 miembros, no vota a favor de su plan de un congreso relámpago en el que la militancia votaría el próximo 23 de octubre, él cogerá la puerta de salida. Hasta ahora, el líder había rechazado esta posibilidad. "Es un intento a la desesperada de frenar la sangría de quienes le apoyaban hasta ahora. Sabe que pierde", señalaron fuentes de los críticos.

LA RESISTENCIA

Pero Sánchez, por lo menos, ha llegado hasta aquí, a pesar de los intentos del abultado bando crítico, que el pasado miércoles forzó la dimisión de la mitad de los miembros de la ejecutiva del PSOE para intentar decapitarle. Ha seguido ejerciendo desde entonces de secretario general del partido: ocupando los despachos, junto al resto de los miembros de su dirección que le son fieles, y controlando los servicios de correo electrónico y las cuentas en redes sociales del PSOE. Sus detractores anticipan que esta etapa se ha acabado, y algunos de sus defensores también. Todos coincidían en que el partido necesitará mucho tiempo para cerrar las heridas.

Los dos bandos se medirán a cara descubierta este sábado. Y si Sánchez pierde, se irá. A un lado, los fieles al todavía secretario general: su equipo y los líderes territoriales que le siguen apoyando. Solo uno de ellos preside una comunidad, la balear Francina Armengol, y solo el catalán Miquel Iceta goza de un peso orgánico relevante, ya que la madrileña Sara Hernández tiene a su federación partida en dos. El resto, como el castellanoleonés Luis Tudanca y el murciano Rafael González Tovar, pertenecen a territorios con pocos afiliados, donde el PSOE está muy lejos de alcanzar el poder.

Al otro lado, el músculo orgánico es mucho mayor: seis de los siete mandatarios autonómicos están aquí, desde la andaluza Susana Díaz, principal referente de esta facción, hasta el extremeño Guillermo Fernández Vara, pasando por el valenciano Ximo Puig y el asturiano Javier Fernández. Y también los secretarios generales que ha tenido el PSOE en democracia: Felipe González, Joaquín Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba