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EL TABLERO CATALÁN

Puigdemont avisa de que las cuentas del 2017 no serán muy diferentes de las rechazadas

Sáenz de Santamaría rechaza de cualquier pacto y recuerda que la soberanía es "de todos los españoles"

PILAR SANTOS / MADRID

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante el debate de la cuestión de confianza en el Parlament.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante el debate de la cuestión de confianza en el Parlament. / JULIO CARBÓ

Superado el primer 'col' de primera categoría, la cuestión de confianza, el 'president' Carles Puigdemont enfila ya los dos siguientes puertos de ontaña. Acerca del último, el debate sobre los presupuestos, Puigdemont ha lanzado este viernes un nuevo aviso a la CUP al señalar que las cuentas para 2017 no serán muy diferentes de los de 2016, y ha reiterado que, en caso de que no se aprueben, convocará elecciones. Siendo este, además, "el único escenario" en el que habría "opciones" de que se presentara como candidato.

La diputada anticapitalista Anna Gabriel, por su parte y en Catalunya Ràdio (Puigdemont había intervenido en Rac-1), ha aseverado que su partido pondrá dos condicionantes mínimos y es que los presupuestos contengan una partida para celebrar el referéndum y también otras "vinculadas con la primera fase del proceso constituyente".

Por otra parte, Puigdemont, contempla aplazar el referéndum sobre la independencia de Catalunya que se ha comprometido a convocar si finalmente esta consulta fuera pactada con el Estado y se acordara celebrarla más tarde de septiembre del 2017, aunque siempre dentro de un periodo "razonable", porque no sucumbirá a una "maniobra dilatoria".

SOLO CORDIALIDAD

Así se ha expresado Puigdemont antes de volar "en turista" a Oporto (Portugal), donde coincidirá en un acto con el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy: "Siempre que nos hemos encontrado ha sido una conversación no diré de ascensor; cordial, pero que no va a más", ha afirmado al respecto.

Pese a que la CUP le ha exigido concretar una fecha para el referéndum, Puigdemont ha indicado que no tiene un día pensado aún, pero cree que debe ser un domingo separado en unos 15 días de la Diada, por lo que las fechas más probables serían el 17 o el 24 de septiembre del 2017.

Ha descartado que esta consulta sea un "9-N dos", porque solo habrá una pregunta con respuesta binaria sobre la independencia y "el resultado que salga nos vincula", hasta el punto de que, si gana el 'sí', "la consecuencia es la proclamación de la independencia".

En todo caso, Puigdemont ha subrayado que el compromiso de acordar el referéndum con el Estado "no caduca" y, si se diera esta circunstancia, ha insistido, este "se podría retrasar", pues él está abierto a pactar la fecha, la pregunta, el quórum y la moratoria hasta volver a celebrar otro referéndum en caso de perder el 'sí'.

EL GOBIERNO RESPONDE

Y como cabía esperar, el Gobierno ha esperado poco en demostrar sus nulas ganas de sentarse a negociar la última salida del independentismo catalán. La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ha respondido al president, Carles Puigdemont, que su ofrecimiento para negociar es un imposible, puesto que ni el Ejecutivo central “ni el Congreso ni el Senado” pueden poner “ni puntos ni comas” a la soberanía nacional. “Quiere que negociemos sobre un asunto que el propietario es el conjunto de los españoles, 47 millones de personas que son las únicas que pueden negociar sobre lo que es su propio país”, ha declarado Santamaría en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

 “¿Quiénes somos nosotros para decir al conjunto de los españoles que vamos a negociar una cosa que solo le corresponde a ellos?”, ha preguntado la vicepresidenta. La mano derecha de Rajoy ha reclamado al jefe del Ejecutivo catalán que acate las leyes, al igual que lo hace ella misma al negarse a negociar cualquier aspecto del referéndum.