LA ESTABILIDAD DEL EJECUTIVO CATALÁN

ERC y la CUP presionan a Puigdemont para que apueste por el RUI

El PDC se revuelve y exige posponer el debate hasta después de la moción de confianza y los presupuestos

El 'president' ha sopesado distintas opciones en los últimos días

El ’president’ de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El ’president’ de la Generalitat, Carles Puigdemont. / EFE / QUIQUE GARCÍA

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FIDEL MASREAL / BARCELONA

Corren tiempos de confusión sobre qué hoja de ruta ha de seguir el independentismo. Y se nota la tensión a pocas horas de que el 'president' Carles Puigdemont se someta en el Parlament a una cuestión de confianza. Un mecanismo inédito desde 1980 y que Puigdemont tiene ya superado porque así lo ha anticipado la CUP. En cambio, lo que no está nada claro es si abrazará o no un cambio de rumbo consistente en proponer un referéndum unilateral, como le exigen sus socios dentro y fuera del Govern: ERC y los 'cupaires' respectivamente.

Este mismo lunes, Esquerra ha sido más clara que nunca a la hora de reclamar que se opte por esta vía. "Tenemos que salir de la cuestión de confianza con una hoja de ruta clara y mejorada, con unos tempos claros y con una idea de cuál es el calendario", ha reclamado el portavoz republicano, Sergi Sabrià, tras la reunión de la cúpula del partido. Ha añadido por si no quedaba claro, que sería "muy interesante" que el discurso del miércoles incluya el RUI. Y la CUP no deja de lanzar mensajes que combinan la conciliación con la firmeza para cambiar la ruta y desobedecer mediante un referéndum. En un tuit, la diputada Mireia Boya ha resumido: "1, damos confianza (incluso por avanzado); 2, concretamos en el debate de política general, referéndum lo quiere mucha gente; 3, presupuestos, orden lógico, no hagáis trampa, Partit Demòcrata". Era una manera de decirle a los de Marta Pascal y Artur Mas que no dilaten la decisión.

Ante estas presiones, la cuestión está situada en los siguientes términos: Puigdemont es de los convencidos de que las dificultades técnicas y políticas de un referéndum con el Estado en contra son superables. El Govern lleva meses analizándolas. Y el 'president' es alguien poco sospechoso de jugar a 'la puta i la ramoneta', la tradicional ambigüedad convergente en cuestiones como la radicalidad y la desobediencia independentistas. Pero Puigdemont también sabe que su partido está dividido respecto a las bondades de esta iniciativa, que representa además cambiar la hoja de ruta con la que CDC y ERC se presentaron a las elecciones y que la CUP también avaló. En esa hoja de ruta no se dice nada de un referéndum unilateral, sino que habla de declarar la independencia (aunque después Puigdemont lo negara) aprobar las tres leyes de "desconexión" y convocar elecciones constituyentes.

VIABILIDAD EN CUESTIÓN

En el PDC más de un dirigente habla mal del RUI. Creen que no será viable porque el Estado lo impedirá, y que en todo caso sería una repetición del proceso participativo del 9 de noviembre de 2014, en el que votó mayoritariamente el bloque del 'sí'. No obtendría legitimidad a nivel internacional, porque el bloque del 'no' lo boicotearía y generaría una gran frustración. Son argumentos que se oyen hablando con personas destacadas de la nueva estructura posconvergente. Y que dirigentes del peso de Artur Mas o Francesc Homs los han planteado. El 'president' también ha afirmado que solo se lanzará a esa piscina si hay agua: si tiene los estándares aceptados a nivel internacional de participación, validación de resultados y garantías por parte de todos.

¿Ha vencido estas resistencias Puigdemont con los informes del Govern? De entrada no parece que el partido quiera ir a remolque de la presión ya explícita de republicanos y 'cupaires' y por ello este lunes la coordinadora general del partido, Marta Pascal, ha pedido a sus socios de ruta hacia la Ítaca independentista que no exigan nada cara al miércoles: "Tenemos una cuestión de confianza derivada del 'no' de la CUP a los presupuestos, vamos a superarla y hablar de los presupuestos sin pedir cheques en blanco, y una vez solventados podremos hablar de si nos hemos de dotar de un instrumento nuevo que es el referéndum". Y, atención, Pascal lo ha dicho pocos minutos después de despachar con Puigdemont en la sede del partido, que ahora está en la calle de Provença de Barcelona. ¿Puede ser que la coordinadora general quiera desautorizar las ganas de Puigdemont de anunciar un RUI? Lo lógico sería que haya hecho de portavoz de Puigdemont tras compartir con él los detalles previos a la sesión parlamentaria del miércoles.

UN DISCURSO SOLEMNE

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Es decir, que el PDC sigue sin renunciar ni mucho menos a este instrumento, que quiere bautizar como lo hizo la Assemblea Nacional Catalana (ANC), como RIV, referéndum de independencia vinculante, pero quiere jugar sus cartas y manejar los tiempos. De entrada, Puigdemont quiere afianzar la confianza de la CUP. Y ser muy contundente en su discurso, en el que hará el enésimo emplazamiento al Estado para pactar los términos del referéndum. Y también solemnizará la convicción de que el proceso culmine en un año, de la mano de la recuperación de una cadena de confianzas entre los partidos y entidades implicados en esta empresa.

Puigdemont mostrará así su rostro más claro e inequívocamente decidido a proclamar la independencia tras una última validación en las urnas. Será así la manera con la que se intentará sacudir del golpe severo sufrido cuando la CUP dejó al Govern sin presupuestos, solo cinco cinco meses después de haber cerrado un pacto de investidura que se llevó por delante a Artur Mas.