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Euskadi, entre el 'oasis vasco' y el mito

El PNV defiende que el Concierto Económico y la inversión empresarial sitúan a este territorio en una situación mucho mejor que la del resto de España

El descenso del peso industrial relativo y el envejecimiento de la población son de los mayores retos que deberá afrontar el nuevo lendakari

Aitor Ubarretxena

Vista panorámica de los astilleros de Sestao.

Vista panorámica de los astilleros de Sestao. / EFE / ALFREDO ALDAI

El PNV alimenta la versión del 'oasis vasco', según la cual las posibilidades que les otorga el Concierto Económico y la recuperación de la inversión empresarial han permitido a Euskadi capear mejor la crisis y gozar de una situación privilegiada respecto al resto del Estado. Sin embargo, durante la campaña electoral, el resto de partidos, e incluso los dos sindicatos mayoritarios, ELA y LAB, ambos nacionalistas, han intentado 'desmontar' esta imagen idílica advirtiendo de los riesgos que acechan a la economía vasca.

Un 34% de los vascos consideran que la situación económica es buena o muy buena, porcentaje que contrasta con el 4% de los españoles que opinan igual. Pero son muchos los que han visto disminuir su calidad de vida desde el inicio de la crisis. Cinco años después del fin de ETA, las principales preocupaciones en Euskadi son ahora el paro, la calidad del empleo, la sostenibilidad de las pensiones o el mantenimiento de los servicios sociales.

El factor diferencial de Euskadi es la industria, que genera una cuarta parte del PIB vasco, concretamente un 24,4%, un porcentaje muy superior al del resto de comunidades españolas. Como dato, la industria catalana aporta un 18,2% a su producto interior bruto, y la media del Estado es de un 15,5%.

Sin embargo, esta cifra no oculta que el sector industrial también ha retrocedido en Euskadi, ya que ha perdido cuatro puntos en 20 años. E incluso llegó a rondar el 40% del PIB antes de la reconversión industrial de los años 80. Con todo, es el territorio que menos peso ha perdido en este sector en las últimas dos décadas, y donde más se invierte en tecnología. Actualmente el sector servicios suma el 60% de la riqueza de Euskadi, mientras que en Catalunya es del 67% y en Madrid, del 77%.

Pero también hay datos para la preocupación: según un reciente estudio del BBVA, Euskadi se sitúa a la cola del crecimiento económico en España. El 'boom' turístico que se vive en el Estado afecta en mucha menor medida al País Vasco, que con todo vive su mejor verano desde hace décadas. Al mismo tiempo, las exportaciones han perdido fuelle, por lo que la economía vasca crecerá este año un 2,5%, mientras que la media española es del 3,2%.

LOS RIESGOS DEL CONCIERTO

El único partido en liza en Euskadi que cuestiona abiertamente el Concierto Económico vasco es Ciudadanos, aunque ha modulado su postura al verse sin apoyos. El resto, incluidos populares y socialistas, hacen una férrea defensa de los derechos forales, y apuestan por el desarrollo del autogobierno vasco. No hay que olvidar que los vascos tienen la capacidad de recaudar y gestionar de forma directa la práctica totalidad de los impuestos, y aportan al Estado una parte de esos recursos mediante la transferencia del Cupo. Un régimen fiscal que otorga ventajas evidentes pero que también tiene sus riesgos y responsabilidades.

Desde 1981, el Cupo está cifrado en un 6,24%, pero sin embargo, Euskadi ha perdido en este periodo 1,46 puntos en el PIB de España, entre otros motivos por el crecimiento económico de Madrid y su entorno. El impacto de esta tendencia en la recaudación fiscal tendría un fortísimo efecto, ya que el Estado no cubriría un eventual descenso de los ingresos mientras se seguirían manteniendo los mismos gastos.

INDICADORES SOCIALES

Euskadi es también la comunidad española con menor nivel de pobreza, con un índice del 9,6%, cuando la media estatal es del 22,1%. Es también el territorio con menor índice de paro, ya que su 12,5% queda muy lejos del 20% que ronda España de media. Y, de igual forma, es donde más se ha incrementado la venta de pisos durante los últimos 12 meses.

Los salarios vascos también están claramente por encima de la media española, ya que alcanzan de media los 2.200 euros mensuales, incluyendo pagas extras y horas extraordinarias. Con todo, llevan cuatro años congelados, sin apenas variación, por lo que la inflación ha provocado que durante la crisis los vascos hayan perdido cuatro puntos de poder adquisitivo.

Los sindicatos ELA LAB han aprovechado la campaña electoral para acusar al PNV de apoyar la reforma laboral del PP. Denuncian que la mayor parte del empleo que se genera en Euskadi es precario, y que las condiciones laborales de los trabajadores han empeorado considerablemente durante la crisis. Su guerra abierta contra el Gobierno vasco viene de lejos, pero alcanzó una nueva fase en julio, cuando el Ejecutivo pactó con la patronal vasca, CCOO UGT impulsar, como mal menor, los acuerdos de eficacia limitada en un intento de desbloquear la negociación colectiva. Las centrales nacionalistas, que no quisieron sumarse a ese foro, acusaron al Ejecutivo de despreciarles para optar por “un interlocutor más dócil y barato”.

SOCIEDAD ENVEJECIDA

No han sido las únicas voces del mundo económico que han lanzado señales de alerta. El Consejo Económico y Social vasco ha emitido un reciente informe en el que destaca que, aunque Euskadi comienza a salir de la crisis, la calidad del empleo no ha mejorado. Más preocupante aún es su reflexión sobre el envejecimiento que sufre la sociedad vasca, abocada a serias dificultades a medio plazo para sostener el gasto social. De hecho, los jubilados vascos son también quienes mayores pensiones tienen, con 1.123 euros mensuales frente a los 905 de la media estatal.

Precisamente, durante la campaña electoral, la oposición ha echado en cara al PNV los datos de la Seguridad Social, según los cuales el déficit vasco de las pensiones se acerca a los 2.300 millones de euros. Esta cantidad es la diferencia entre el gasto en prestaciones y los ingresos por cotizaciones sociales. Además, la población activa vasca se sitúa en el 56,9%, por debajo del 59,7% de media estatal. Sin duda, este será uno de los principales retos que deberá afrontar la economía vasca en los próximos años.