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LA ESTABILIDAD DEL EJECUTIVO CATALÁN

La CUP apoyará la cuestión de confianza de Puigdemont aun sin el referéndum

Los anticapitalistas salvarán al 'president' para evitar nuevas elecciones

El Govern y los 'cupaires' iniciarán esta semana la negociación presupuestaria

Jose Rico

Los diputados de la CUP Joan Garriga y Anna Gabriel, el pasado junio.

Los diputados de la CUP Joan Garriga y Anna Gabriel, el pasado junio. / ALBERT BERTRAN

Muy, muy bien debió ir la reunión que mantuvieron el pasado viernes Carles Puigdemont y tres representantes de la CUP, entre ellos la diputada Anna Gabriel. Apenas 72 horas después de esa cita, el travieso socio parlamentario del Govern ha certificado que salvará el primer 'match ball' al que se enfrentaba el presidente de la Generalitat en este quinto curso del 'procés'. Puigdemont ha ganado la cuestión de confianza tres semanas antes de tener que presentarse ante el Parlament (el 28-S), y le ha salido gratis. La formación anticapitalista, que tumbó los presupuestos del 2016 a las primeras de cambio hace solo tres meses tachándolos de "autonomistas", considera ahora que el jefe del Govern le vuelve a inspirar la confianza suficiente aunque ni siquiera se haya comprometido, al menos en público, a incorporar el famoso referéndum unilateral de independencia (RUI) en su hoja de ruta.

El 'sí' de la CUP a Puigdemont lo ha sustentado Gabriel, entrevistada en TV-3, en un pilar fundamental: evitar que, al caer el Govern, Catalunya quede abocada a unas elecciones anticipadas. "Es un 'sí' a continuar la legislatura que iniciamos y a seguir trabajando para culminar el 'procés'. No hay motivo para convocar nuevas elecciones". Ni motivo ni interés, pues las urnas difícilmente arrojarían, encuestas en mano, un equilibrio de mayorías más benévolo para el independentismo, y para la propia CUP. Y liquidar de antemano un mandato que debía llevar al país a las puertas de la independencia (Puigdemont dixit) hubiese sido algo así como un harakiri por parte del secesionismo.

CAMBIO DE DIRECCIONES

Más allá de este interés común, la tensión que siguió al desaire parlamentario de los 'cupaires' con los presupuestos ha ido menguando a medida que avanzaba la canícula. Para empezar, los actores han cambiado de nombre, en el caso de CDC (ahora PDC), o de cara, en el caso de la CUP, cuya ejecutiva fue remodelada para equilibrar la balanza entre los sectores más hostiles con el Govern y los más proclives al entendimiento en pos del 'procés'.

Además, el bautismo del Partit Demòcrata Català fue acompañado del compromiso de su cúpula y de Puigdemont de actualizar la hoja de ruta para redoblar el desafío al Estado. Las conclusiones de la comisión de estudio del 'procés' fueron la argamasa definitiva, porque Junts pel Sí abría la puerta a emprender sendas unilaterales y porque el órdago al Tribunal Constitucional que supuso la votación de ese documento ha dejado a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, amenazada de inhabilitación.

Pero lo que los anticapitalistas no han logrado por el momento, al menos a micrófono abierto, es que Puigdemont asuma y fije el RUI en el primer semestre del 2017, tal como le exigieron justo antes de irse de vacaciones. De momento, el Ejecutivo sigue estudiando su viabilidad. La propia Gabriel ha estimado este lunes que mayo o junio del año que viene sería una buena fecha, pero ha garantizado de todos modos el 'sí' a la moción de confianza aun sin este compromiso. De hecho, ha sugerido que esta carpeta podría posponerse hasta octubre, cuando el Govern tendrá que enfrentarse a otras dos sesiones parlamentarias clave: el debate de política general y la presentación de los presupuestos. Los cuperos confían en que Puigdemont esboce el referéndum el 28 de septiembre, este se ponga negro sobre blanco en una resolución del debate de política general y quede plasmado en una partida presupuestaria.

HERIDAS SUTURADAS

De hecho, de estos tres envites otoñales, el de las cuentas del 2017 es al que la CUP otorga la máxima importancia. Esta misma semana empezarán a negociarlas con el departamento de Economia y esperan que esta vez no se encuentren con una propuesta cerrada, como aseguran que sucedió en el fallido presupuesto del 2016. El vicepresidente Oriol Junqueras, con quien los anticapitalistas tendrán que negociar a partir de ahora, ya les ha lanzado durante el mes de agosto varios anzuelos, dando a entender que el RUI es una vía transitable para el Govern y que, si finalmente se asume, estará dotado de presupuesto. Gabriel ha dejado entrever que también podría haber nuevas reuniones de su grupo con Puigdemont antes del 28 de septiembre, evidenciando que las heridas están bastante suturadas.

Pese a ello, la 'lideresa' del PDC, Marta Pascal, ha recordado a la CUP que la confianza en el 'president' lleva parejo el aval a los presupuestos porque, de lo contrario, la hoja de ruta quedará "coja". En cualquier caso, el debate del 28-S es ya un mero trámite que servirá a Puigdemont, por ejemplo, para reajustar (o no) el calendario de la legislatura, es decir, aclarar de una vez si el mandato expirará en su 18º mes de vida, como rezaba el programa de Junts pel Sí, o hay que prolongar los plazos. Ello dependerá también del grado de unidad que sea capaz de mantener la coalición que sostiene al Govern. Y es que al PDC no le ha gustado nada que su socio de ERC comparta este viernes un acto previo a la Diada con la CUP y Podem. Pascal teme que los republicanos vuelvan a tener "tentaciones de tripartito". Nada más y nada menos.