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Podemos dinamita las elecciones vascas

La irrupción de la formación morada en el Parlamento de Vitoria trastoca todas las estrategias electorales

Las encuestas dibujan una Cámara en la que solo un tripartito alcanzaría la mayoría absoluta

Aitor Ubarretxena

Podemos dinamita las elecciones vascas

La fuerza con la que Podemos ha entrado en Euskadi provoca que las próximas elecciones autonómicas, previstas para el 25 de septiembre, estén mediatizadas por la formación morada. El resto de partidos han reorientado sus estrategias para hacer frente a los nuevos adversarios, al tiempo que comienzan a tantear el terreno de cara a los pactos poselectorales, más abiertos que nunca. Sobre la mesa, es factible desde una alianza a favor del derecho a decidir, con PNVPodemos EH Bildu, hasta un acuerdo entre las formaciones de izquierdas. En todo caso, será necesario un tripartito para alcanzar la mayoría absoluta.

Las encuestas dibujan un panorama extremadamente complejo. El último Euskobarómetro anuncia una victoria del PNV con 22-23 escaños en un Parlamento con 75 asientos, cuando ahora atesora 27. El sondeo coloca a Podemos muy cerca, ya que conseguiría 19-21 representantes en su primera incursión en la Cámara. Los peneuvistas aspiran a que la ventaja sea mayor, y argumentan que la ola de simpatía hacia el partido de Pablo Iglesias en Euskadi ha obedecido a claves estatales que ahora no tendrá tanto peso. Por si acaso, tras perder dos elecciones seguidas (20-D y 26-J) por primera vez en su historia, los peneuvistas se han lanzado, ya sin miramientos, a atacar los planteamientos de Podemos.

La irrupción de la formación morada, con todo, complica especialmente las expectativas de EH Bildu y PSE. La coalición independentista se arriesga a acrecentar su declive de las últimas citas electorales, y confía casi en exclusiva en la capacidad de arrastre de Arnaldo Otegi. Aún y todo, podrían llegar a perder ocho de sus actuales 21 asientos, lo que les convertiría en los principales damnificados del partido morado. También se arriesga a una fuerte caída el PSE, a quien el Euskobarómetro otorga nueve asientos, siete menos que hace cuatro años.

La próxima legislatura, con toda probabilidad, supondrá el estreno en la Cámara vasca de Ciudadanos, que cosecharía entre 1 y 3 parlamentarios. Su llegada afectaría también al PP, que de los 10 parlamentarios actuales pasaría a 8 o 9. Peor suerte para UPyD, que actualmente ostenta un representante y que quedaría fuera.

En todo caso, las encuestas también revelan que actualmente hay un 24% de vascos indecisos. La mayor fragmentación política hace que muchos votantes duden. Baste un dato: la candidata de Podemos es Pili Zabala, hermana de Joxi Zabala, torturado y asesinado por los GAL. Su perfil independiente, progresista y alejada de los ‘políticos profesionales’, supone sin duda una amenaza para los votantes críticos de EH Bildu. Así se ha confirmado con los fuertes críticas que ha empezado a recibir Zabala desde las filas independentistas nada más ser designada.

CUATRO CANDIDATOS NOVATOS

Curiosamente, solo dos de los principales candidatos, el lendakari Iñigo Urkullu  y Arnaldo Otegi, repiten. El resto, Idoia Mendia (PSE), Alfonso Alonso (PP),  Nicolás de Miguel (Ciudadanos) y Pili Zabala (Podemos), nunca han optado al cargo, pese a la dilatada trayectoria política de los tres primeros.

La mayor novedad es la entrada en liza de Pili Zabala, una mujer de 48 años que ha contado con el respaldo de la dirección de Podemos. Aunque cuenta con experiencia en el campo de la paz y los derechos humanos, aún es desconocida por el elector medio. En una de las muchas entrevistas concedidas en los últimos días, precisamente para paliar este perfil bajo, le llegó una pregunta envenenada: “¿Es usted independentista?”. Con anterioridad ya había confesado que no se consideraba nacionalista, sino “vasca y ciudadana del mundo”, pero la pregunta sobre sus convicciones independentistas es clave para atraerse a muchos seguidores de la izquierda aberzale. Sin embargo, una respuesta afirmativa pondría en un compromiso a Podemos. Hasta el momento no ha respondido a la cuestión, y se ha limitado a apuntar que la sociedad vasca deberá decidir “qué es lo que quiere ser”. Como referente en el terreno soberanista, sí ha admitido que la ley de claridad canadiense es una de sus referencias.

La situación de Arnaldo Otegi también puede condicionar la campaña. La Junta Electoral de Gipuzkoa proclamará los candidatos el próximo 29 de agosto, y a partir de entonces se desplegará una maraña judicial para conocer si finalmente puede concurrir. La Fiscalía General del Estado ya ha adelantado su intención de impedirlo, y argumenta que las penas de inhabilitación que pesan sobre el líder independentista no expiran hasta febrero de 2021. Si la Junta guipuzcoana tiene otro parecer, cabe el recurso ante la jurisdicción Contencioso- Administrativa, y posteriormente ante el Tribunal Constitucional. La resolución definitiva podría llegar a escasas horas del comienzo de la campaña electoral.

Aunque existen precedentes, como el del parlamentario vasco de EH Bildu Iker Casanova, que avalan la tesis de la defensa de Otegi, la Abogacía del Estado y la Fiscalía consideran que no son casos idénticos. Sea cual sea el desenlace, la izquierda aberzale aprovechará para cerrar filas en torno a su líder y para jugar la carta del victimismo.

ACUERDOS POSELECTORALES

Gracias a su acuerdo con el PSE, el Gobierno de Iñigo Urkullu ha logrado superar la legislatura con el único apoyo de sus 27 representantes. Los peneuvistas se jactan de haber cumplido completamente su programa de gobierno. Lo cierto es que salvo excepciones, como la ocurrida con la ley contra el fracking, que fue aprobada por la oposición con los votos de EH Bildu, PSE y PP, los nacionalistas han cumplido sus objetivos

Pero el panorama cambiará radicalmente tras el 25 de septiembre. PNV y EH Bildu han mantenido ya reuniones secretas para 'sondear' las posibilidades de acuerdos poselectorales. Los socialistas ya han alertado del riesgo de un "frente soberanista", como en Catalunya, que incluiría a Podemos. Desde el bando contrario, los nacionalistas temen que su socio habitual se sienta atraído por la posibilidad de formar un tripartido de izquierdas

Los candidatos

PNV

Iñigo Urkullu (Alonsotegi, Vizcaya, 1961). El lendakari, junto a su amigo y presidente del partido Andoni Ortuzar, forman uno de los mejores tándems de la política vasca. Jugarán las bazas de la eficacia en la gestión y del nacionalismo 'sin aventuras'.

Podemos

Pili Zabala (Tolosa, Guipúzcoa, 1968). La hermana de Joxi Zabala, uno de los dos presuntos miembros de ETA asesinados por los GAL, llega a la política tras años ligada a movimientos sociales y lidera el reto de Podemos de desbancar al PNV también en unas autonómicas.

EH Bildu

Arnaldo Otegi (Elgoibar, Guipúzcoa 1958). Llega su gran momento. Aunque sea inhabilitado judicialmente in extremis, son sus elecciones, en las que deberá demostrar su capacidad para devolver ilusión a la militancia y recuperar influencia política en la Cámara.

PSE

Idoia Mendia (Bilbao, 1965). Avalada por la oposición constructiva realizada en todas las instituciones vascas, esta abogada, apoyada por Patxi López, aspira a recuperar el peso político del PSE tras varios malos resultados electorales consecutivos.

PP

Alfonso Alonso (Vitoria, 1967). El ministro de Sanidad en funciones, que asumió el control del PP vasco tras la dimisión de Arantxa Quiroga, luchará ahora para evitar que su partido siga perdiendo influencia en Euskadi.

Ciudadanos

Nicolás de Miguel (San Sebastián, 1963).El mensaje de Ciudadanos, contrario a los privilegios forales, no ha calado en Euskadi. Nicolás de Miguel es la persona elegida para, desde la Cámara vasca, crecer en votos y ampliar su espacio político.