Rajoy y su investidura 'en diferido'

Rajoy acepta el encargo del Rey pero elude garantizar que se someterá a un Pleno

El PSOE y Ciudadanos advierten al líder del PP que podría vulnerar la Constitución

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, en su audiencia con el Rey el pasado 28 de julio.

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, en su audiencia con el Rey el pasado 28 de julio. / POOL

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Gemma Robles
Gemma Robles

Especialista en Política

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Lo logró. Una vez más. Mariano Rajoy sale de una situación más que peliaguda demostrando que domina como nadie el reloj. Hasta rozar o sobrepasar los límites de lo políticamente correcto. Hasta conseguir que se hable de él y su peculiar forma de medir los tiempos más que de sus acciones o de la falta de ellas. Hasta llegar a pensar que por más sensible que sea el asunto que se trae entre manos, como lo es el encargo del jefe del Estadoencargo del jefe del Estado de formar gobierno,  se puede dar para provocar el desconcierto táctico en la oposición –y de la ciudadanía-  una respuesta ‘ a la gallega’ (vaya por delante la disculpa a todos los gallegos que se puedan sentir legítimamente ofendidos por el uso de esta frase hecha) que no le comprometa con un calendario.

Abriendo un nuevo apartado en su larguísimo historial profesional, Rajoy llegó en la noche de este jueves a amagar con incumplir la Constitución amagarincumplir la Constitución, al sugerir que si no recaba apoyos suficientes tampoco en las próximas semanas, quizá no se someta a una sesión de investidura. Eso, pese a que se ha comprometido oficialmente a ello con Felipe VI y a que aparentemente (multitud de constitucionalistas salieron en tromba a defender que así era) está obligado por el artículo 99.2 de la Carta Magna. A su alrededor, algunos de sus colaboradores más cercanos se afanaban en buscar rendijas legales que pudieran eximirle de tal responsabilidad, mientras que otros hablaban simplemente de “medida de presión”.

 En el PSOE se echaron las manos a la cabeza al escuchar la comparecencia nocturna del aspirante popular y, a través de Antonio Hernando, le recordaban que no puede haber “dependes” a la hora de cumplir con la ley fundamental. Que le toca someterse a un Pleno para ser investido le guste o no. Cuente con los avales para salir victorioso o no. En Ciudadanos, como apuntó José Manuel Villegas, le exigieron una inmediata aclaración para demostrar que su aceptación del encargo de investidura no es “condicionado” ni está planteando un escenario “no contemplado constitucionalmente ni en el reglamento de la Cámara”. Mientras que en Podemos acogían con sorna las explicaciones del líder del PP, como evidenciaron sus líderes a través de las redes sociales. “Genio y figura”, resumía Pablo Iglesias.

CATALUNYA, CLAVE DE NEGOCIACIÓN

Fue la presidenta del Congreso, Ana Pastor, quien se encargó de poner algunos puntos sobre las ‘íes’ al regresar de su entrevista con el jefe del Estado. Visiblemente tensa con la confusión creada, especificó que el Rey había propuesto a Mariano Rajoy como candidato a la presidencia.  Y que lo había hecho ciñéndose al artículo 99 de la Constitución. ¿Y puede Rajoy pese a eso no pasar por una investidura si no se ve en condiciones para ello?, se le preguntó  a Pastor. Ella eludió responder directamente, pero tuvo que terminar por admitir que la presidenta del Parlamento debe convocar un Pleno más tarde o temprano. El encargo del Monarca y la la Carta Magna así lo establecen.

Desde la Zarzuela subrayaban este jueves que Felipe VI se había limitado a cumplir con su mandato constitucional. Sin entrar a valorar los matices o la ambigüedad con la que, deliberadamente, Rajoy había jugado para presionar a Pedro Sánchez y Albert Rivera justo antes de abrir una nueva ronda de contactos que, según dijo, comenzará este mismo viernes. De entrada, Rajoy telefoneará nuevamente a los líderes de los tres principales partidos para informarles del contenido del recurso que piensa impulsar de inmediato contra la última decisión del Parlament. Y es que a juicio del presidente en funciones, la situación en Catalunya la situación en Catalunya–además de la economía y los desafíos europeos- es una de las principales razones para intentar forjar cuanto antes un nuevo Gobierno.

 LLAMADAS A PARTIR DEL VIERNES

En este contexto, Rajoy garantizó que hará “todo” cuanto esté su mano para tener un Ejecutivo, aunque sea en minoría. Resaltó que no ve otras opciones en la oposición, después de haber escuchado a Sánchez (que como ya es habitual evitó cerrar definitivamente puertas) y a Iglesias, quien destacó que una alternativa al PP le gustaría, pero es algo más que complicada a estas alturas. Su plan pasa por apretar hasta la extenuación a los “constitucionalistas” para que alguno dé su brazo a torcer en el periodo estival, a sabiendas de que si logra que Ciudadanos le dé un “sí” habrá allanado el camino para una abstención del PSOE que, de otro modo “a día de hoy”, se antoja imposible.

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El aspirante conservador quiere que los presupuestos puedan aprobarse en tiempo y forma, lo que significa que la investidura debería pasarse antes de que termine septiembre para que dé tiempo a aprobar un borrador e iniciar una tramitación que, finalmente, permita entregar en la Unión Europea una hoja de ruta de reformas pendientes en octubre.

Tanto PSOE y como C’s confirmaron que si reciben llamada del aspirante que ya cuenta con las bendiciones ‘reales’, acudirán a la cita. Aunque con intención de dialogar, que no de negociar. Los socialistas, porque creen que a ellos corresponde el papel de la oposición en todo caso y no el de sosten de los populares. Los naranjas, por entender que ya se habían movido suficiente garantizando una abstención técnica y que para ir más allá sería imprescindible, avisan, que Rajoy diera un paso atrás. Al mismo tiempo, todos –con el propio Rajoy a la cabeza-, enfatizan que no quieren terceras elecciones.