LA NUEVA LEGISLATURA

Rajoy inicia el pago a CDC y PNV mientras Ciudadanos se muestra indignado

El PP apoya que las fuerzas nacionalistas tengan grupo en el Congreso y el Senado

Los populares no cuentan con ellos para la investidura pero sí para leyes futuras

El vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, en rueda de prensa.

El vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, en rueda de prensa. / JUAN MANUEL PRATS

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Siendo fiel a su tradición de no andarse con muchos disimulos cuando quiere expresar lo que piensa o lo que ha hecho, el popular Rafael Hernando reconoció abiertamente que como portavoz parlamentario –y obviamente con el aval de Mariano Rajoy- , negoció un “acuerdo puntualacuerdo” con CDCPNV y Coalición Canaria para que prestasen al PP y a Ciudadanos diez votos a favor que les aseguraron el reparto de las vicepresidencias de la Mesa del Congreso. Ante este gesto, que ninguno de los partidos de la oposición reconoce haber hecho (como si se “avergonzaran”, dice Pablo Iglesias), los populares van a ayudar a CDC y PNV a tener grupo propio en el Congreso y en el Senado pese a que una lectura restrictiva del reglamento lo impediría. Comienza el pago del peaje. A Ciudadanos, el primer socio conocido de Rajoy en esta nueva etapa, que apoyó la elección de Ana Pastor al frente de la Cámara baja, la escena le escuece y, aunque considera que esa alianza con los nacionalistas no se extenderá a la votación de investidura, no puede más que escenificar malestar.

No se debe pactar “con los que quieren romper España”, advirtió José Manuel Villegas, vicesecretario general del partido naranja. El número dos de Albert Rivera llegó a amenazar este miércoles con replantearse la abstención para facilitar la reelección del líder del PP si sospecha que los populares han apañado algún tipo de pacto “con los independentistas” para la investidura.

Pero desde el partido de Rajoy se alega que el acercamiento a los nacionalistas no tiene como objetivo la propia investidura –dan por hecho que jamás la apoyarán siendo el voto en este caso público y nominal-, sino un ‘toma y daca’ en el reparto de poder en las Cortes que a ambas partes interesa. En este sentido recuerdan que aún queda por conocerse el reparto de comisiones “y alguna cosilla”. Pero lo que realmente interesa a los conservadores es que CDC y PNV, con ocho y cinco escaños cada uno, puedan apoyar en un futuro próximo la gobernabilidad, ya sea apoyando o absteniéndose en la tramitación parlamentaria de algunas leyes como los presupuestos si el líder popular, finalmente, se hace con la presidencia. De momento, este jueves la Zarzuela comunicará el calendario previsto para la ronda de conversaciones de los partidos con el jefe del Estado.

CRÍTICAS DE ANTAÑO AL PSOE

Según explicó Rafael Hernando en la Cope, el acuerdo ha servido claramente para destacar que su partido no está “aislado”, como se le ha achacado desde el PSOE, y para garantizar que el pacto global con los naranjas sobre el Parlamento, que incluía la presidencia para Pastor y el reparto de sillas, no se frustrara. De hecho y aunque Ciudadanos sostiene que no estaba al tanto de esa operación entre el PP y los nacionalistas, se han beneficiado indirectamente del acuerdo para ganar la vicepresidencia primera de la Mesa y ahora se afanan en mostrar indignación al ver cómo los conservadores empiezan a abonar lo que parecen deber. Por ejemplo, con los grupos.

Por si alguien sigue teniendo dudas de que hubo algún tipo de alianza con CDC y PNV, amparándose en aquello de que el voto de esa sesión parlamentaria fue secreto y jamás podrá ser comprobado quién voto a quién, pónganse en la balanza que este miércoles un puñado de dirigentes entre los que estaban el propio Hernando, Andrea Levy y Javier Maroto, entre otros, se han pronunciado abiertamente a favor de apoyar que los convergentes puedan tener grupo en el Congreso y en el Senado, pese a que no cumplen los requisitos que marca el reglamento. Eso supondrá un buen desahogo económico y de medios para los beneficiados.

A los nacionalistas vascos les dan los números en la Cámara baja pero no en la alta, donde recibirán, además de un puesto en la Mesa que no les correspondía tras el 26-J, un préstamo de senadores populares para que puedan completar grupo. Sí, sí, exactamente el mismo gesto que en la legislatura fallida tuvieron los socialistas con ERC y con Democràcia i Llibertat que le costó una severa lluvia de críticas a Pedro Sánchez por parte de algunos barones de su formación y del PP, que entonces lo consideraba “inadmisible”. Varios meses después, con la necesidad de garantizarse poder en las Cortes, una investidura a la vista y con la esperanza de contar con apoyos (o abstenciones) futuras para poder gobernar, Rajoy y los suyos están demostrando saber aferrarse mejor que el PSOE a eso de ‘hacer de la necesidad, virtud’ sin pararse a reflexionar sobre las contradicciones que pueda implicar.

JUNQUERAS EN LA MONCLOA

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Cierto es que los populares no podrán garantizar esos ansiados grupos si no hay más apoyo por parte de otros partidos de la oposición. Ciudadanos ya ha dicho que con ellos no cuenten; Podemos dice que será consecuente y avalará a los nacionalistas mientras que los socialistas no han querido adelantar su posición oficial, pero se muestran abiertos a que CDC se salga con la suya. “No es una cuestión de oportunidad política, sino de aplicación legal. Hay que ver si es reglamentariamente viable. El PSOE siempre ha sido partidario de garantizar la mayor pluralidad en la Cámara”, declaró su portavoz adjunta en el Congreso, Meritxell Batet

La decisión de la Mesa sobre quién tiene y quién no tiene grupo se dará a conocer la próxima semana. Mientras, el acercamiento del PP a los independentistas por una u otra vía seguirá dando qué hablar. Especialmente a los de Rivera, que este jueves constatarán que el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (solo unos días después de que lo hiciera Francesc Homs), vuelve a pisar la Moncloa. La cita se produce a petición de la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría. Fuentes de la Moncloa explican que ambos acordaron verse aprovechando que Junqueras tiene agenda en Madrid, en una reunión de trabajo que no tendrá cobertura pública y a la que asistirá también el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.