La CUP fuerza a Puigdemont a negociar ya la moción de confianza

Los anticapitalistas ponen sobre la mesa el referéndum y el inicio del proceso constituyente

Piden cerrar un pacto este mes de julio pero descartan incluir los presupuestos en los contactos

Los diputados Anna Gabriel y Benet Salellas y otros miembros de la CUP, el pasado jueves en la plaza del Rei.

Los diputados Anna Gabriel y Benet Salellas y otros miembros de la CUP, el pasado jueves en la plaza del Rei. / JULIO CARBÓ

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Un viejo adagio del manual del buen político reza que hay que poner los problemas en fila india e irlos ventilando uno a uno. Ante el agolpamiento, no de problemas, pero sí de acontecimientos que pudieran influir en una negociación con la CUP sobre la cuestión de confianza, Carles Puigdemont ha seguido al pie de la letra el consejo. Solo la impaciencia de la propia CUP, que este martes ha salido en demanda de un pacto rápido, este mes de julio, le ha obligado a anticipar sus planes -­-anunciar que abrirá en breve los contactos-, que no su ejecución -prevista desde hace tiempo-, para dentro de unos días próximos días.

“Le hemos pedido que nos recibiera y no ha respondido. Están esperando a que pase el congreso fundacional del PDC” señaló el pasado lunes a este diario una voz de la CUP. Finalizado el proceso interno de los anticapitalistas, que pasaba por la elaboración de un documento sobre la cuestión de confianza y su discusión en las asambleas territoriales (como avanzó este diario), la CUP ha denunciado este martes en público lo que decía por los pasillos. Que Puigdemont no daba señales de vida política.  Y la reacción inmediata del entorno del ‘president’ ha sido, precisamente, el anuncio de los contactos.

Nótese que, inmediatamente después del debate de los presupuestos que acabó con la entente independentista hecha trizas, el entorno presidencial se jactó de que no iba a haber negociación alguna con la CUP. La semana pasada, la portavoz Neus Munté ya adelantó que habría una ronda de contactos con todos los partidos porque es obvio que con los 62 de Junts pel Sí no alcanza.

No ha desglosado la CUP sus exigencias para esta negociación, aunque sí ha dejado claras los ejes sobre las que orbitan. Si las peticiones en la discusión presupuestaria tenía un marcado carácter social, la cuestión de confianza suscita la voracidad más soberanista de la CUP: Referéndum unilateral e inicio del proceso constituyente. Y para los anticapitalistas, lo que 'no toca' ahora,por cierto, es el debate sobre los presupuestos, como pretende vincular a la cuestión de confianza el Govern. 

BUENOS AUGURIOS

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El pacto alcanzado esta semana sobre las conclusiones de la comisión de estudio del proceso constituyente de la nueva república suponen un buen augurio para la ‘pax’ soberanista. El asfaltado de la pista de aterrizaje para un eventual referéndum unilateral de indepenencia (RUI) satisface a la CUP, sin que Junts pel Sí haya cedido o transigido con nada.

El RUI es la máxima aspiración de la CUP. También Puigdemont cree que es una buena idea. Y este mismo martes Neus Munté, abandonando el inmovilismo de la semana pasada, al negar que la hoja de ruta se fuera a modificar, ha afirmado que el Govern se abre a cambiar el guion introduciendo "un escenario democrático que genere consenso y apoyos"..