25 oct 2020

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LA NUEVA LEGISLATURA

La investidura tensa la negociación para controlar el Congreso

El PP no está dispuesto a que Patxi López presida la Cámara y recuerda que ya cedió en enero

Socialistas y populares buscan que PDC tenga grupo propio aunque no cumple los requisitos

Iolanda Mármol Juan Ruiz Sierra

El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, y su homólogo en el PP, Rafael Hernando, conversan en el Congreso.

El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, y su homólogo en el PP, Rafael Hernando, conversan en el Congreso. / JOSE LUIS ROCA

La presión en las negociaciones por la investidura se traslada al Congreso, donde los partidos tienen hasta el martes para llegar a un pacto sobre el control de la Cámara. Las conversaciones “discretas” están de momento muy lejos de llegar a un acuerdo por el reparto de cargos. El PP asegura estar dispuesto a dejar atrás la “magnanimidad” con la que, presume, actuó en enero, cuando permitió que el presidente del Congreso –y por ende de la Mesa, que es el órgano que lo regula- fuese el socialista Patxi López. Los conservadores dicen tener ahora la firme voluntad de que ese cargo lo ostente un popular, y barajan nombres como José Manuel García-Margallo María Dolores de Cospedal. Otros partidos entienden que esa “dureza” solo indica la presión de Mariano Rajoy al PSOE para que se abstenga en la investidura.

Los socialistas y Podemos tratan que la Mesa no esté dominada por el PP. Los 9 puestos se reparten en proporción al 26-J: 4 el PP, 2 el PSOE, otros 2 Podemos, y la presidente, que es el candidato más votado. Ciudadanos queda fuera de ese reparto. Sin embargo, tras el 20-D, un pacto entre socialistas y C’s -al que luego se unió el PP- concedió a los de Albert Rivera 2 miembros en la Mesa. Ahora, reclaman otra vez 2, aunque tengan 8 diputados menos que en diciembre. El PSOE está dispuesto a cederles uno. Podemos no quiere dar pistas. Para ellos es clave que la Mesa no esté dominada por los conservadores en una legislatura en la que el Congreso tendrá casi tanto peso como el Ejecutivo.

A todo ello se añade otro elemento de tensión. El Partit Demòcrata Català no cuenta con los requisitos para tener grupo propio, y aunque PSOE y PP están dispuestos a pactar una fórmula para que lo puedan obtener, la cuestión es hiriente para Podemos. Los morados reclaman esa misma autonomía para sus socios territoriales pero, hasta ahora, el Congreso se niega, al hacer una lectura restrictiva del reglamento.