CATARSIS EN LAS FILAS NACIONALISTAS

El desacomplejado y vertiginoso ascenso de Marta Pascal

La exportavoz de CDC ha rehuído de tacticismos en cuanto a la independencia y a los Pujol

Marta Pascal.

Marta Pascal. / ACN / CORTINA P.

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MARTA CASADO / BARCELONA

Cuando alguien se postula para ser el número 3 de un partido como el PDC con 33 años es que, necesariamente, su carrera ha sido vertiginosa. En tan solo un año, Marta Pascal ha pasado de presidir la Joventut Nacionalista de Catalunya a postularse como candidata al puesto de coordinadora general del recién bautizado Partit Demócrata Català (PDC), formando 'tándem' con David Bonvehí. La actual portavoz de PDC ha ido ascendiendo discretamente entre las filas nacionalistas pero saltó al panorama mediático al convertirse en una de las caras preferidas para ejemplificar la refundación de CDC, no solo por su juventud, sino también por su experiencia y formación. 

Pascal es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Pompeu Fabra, donde obtuvo el Premio Extraordinario de Final de Carrera, y en Historia por la Universidad de Barcelona. La actual diputada de Junts pel Sí amplió su formación cursando diversos programas de liderazgo, uno de ellos en EEUU impulsado por la 'German Marshall Fund', otro especializado en gestión pública del IESE y el programa de Vicens Vices de Esade.

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Además de la formación profesional, Pascal, miembro de una familia interesada en la política y cercana a los postulados de Unió, cuenta con una larga trayectoria política. Diputada en el Parlament de Catalunya desde 2012 y miembro del consejo nacional de PDC, ejerció también de presidenta de la Joventut Nacionalista de Catalunya hasta 2015. Su nombre empezó a cobrar fuerza cuando, el mes de julio de ese mismo año, el partido anunció que Pascal sería la nueva portavoz de CDC en sustitución de Mercè Conesa

Pero seguramente no es ni su juventud, ni currículo el que la han catapultado hasta las puertas de la antigua secretaría general, sino su desacomplejamiento en dos cuestiones que, hasta ahora, han atenazado a los convergentes, seguramente por motivos generacionales. Como le sucede al 'president' Carles Puigdemont, en su independentismo no asoma atisbo de tacticismo. "Me afilié a CDC porque soy independentista" ha repetido varias veces. El otro punto es la sombra de Jordi Pujol. No ha tenido reparos, incluso recientemente, en criticar y distanciarse y distanciar al partido del que es su padre fundador.