28 oct 2020

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El PSOE solemniza su "no" a Rajoy mientras exhibe sus heridas internas

Sánchez sostiene que tampoco habrá abstención y se compromete a quedarse en la oposición

Díaz, Madina y Lambán dirigen sonoros reproches al líder socialista mientras el barón asturiano carga contra Iceta

Gemma Robles

El secretario general del PSOE exige al candidato popular que vaya a la investidura y confirma que los socialistas serán la oposición. / DAVID CASTRO / ATLAS

Según dicen en La Moncloa, celebrado el Comité federal del PSOE su jefe, Pedro Sánchez, podría recibir la llamada del presidente en funciones para cerrar una reunión en cualquier momento. El tema será la investidura. Sánchez llegará a su tú a tú’ con Rajoy con una decisión solemne y prácticamente unánime adoptada por su partido este sábado, aunque esta vez no haya sido recogida en una resolución: se rechaza la gran coalición; se votará ‘no’ al intento del aspirante popular y tampoco se contempla la abstención. Hay compromiso de permanecer en la oposición, sin buscar gobiernos alternativos. Las sugerencias de algunos barones cercanos a Sánchez para que se intentase una investidura propia se guardan en el cajón. Al menos a medio plazo. Por si hubiera tentaciones la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, pidió la palabra para  lanzar un mensaje (a puerta cerrada) dirigido a los que albergan ese sueño. “Esos debate de que podemos formar gobierno puede convertirse en pesadilla. Eso debería quedar claro”, avisó la dirigente andaluza, quien no se descarta para optar a la secretaría general en el próximo congreso.

Aparcada esa cuestión, hubo consenso en que el que está obligado ahora a mover ficha es el líder conservador. Sin esperar a que “los demás le resuelvan los problemas”. “Queremos democráticamente, leal y nítidamente hacer oposición a ese gobierno y derrotarle en el Parlamento, junto a la mayoría de diputados que creen necesario un cambio –alegó el jefe del PSOE-. Pero para que haya oposición, tiene que haber un gobierno. Señor Rajoy, cumpla usted con su responsabilidad; acuerde junto a los partidos afines un nuevo gobierno. Depende de usted. No cuente con los socialistas para ello”.

Estos argumentos son parte del acuerdo verbal que Sánchez ha fraguado con sus barones. Y supone defender con tanta vehemencia el rechazo de sus 85 diputados al aspirante a la reelección como a unas terceras elecciones, que ni convienen a España ni convienen a un partido visiblemente erosionado. Parecen posturas incompatibles, sí, pero el PSOE no quiere entrar en detalles. Se va a aferrar al mensaje del ‘no’, que será respetado por todos mientras el escenario político no sufra cambios sustanciales como podría suponer, según algunos dirigentes, que Rajoy llegase a un pacto con Ciudadanos (32 escaños) y tratase de ser investido no ya con 137 diputados a sus espaldas, sino con 169. 

Algunos barones creen que solo si el aspirante del PP pactara con C's se podría replantear la posición de los socialistas

Si no hay novedades, la negativa del PSOE a Rajoy será un ‘no’ con todas sus consecuencias. Y está por ver si aunque las hubiera, habría cambio de criterio hacia la abstención -llegado ese caso hay barones que no descartan otro comité federal para ratificar o matizar posición- en unas filas socialistas donde se exhiben las heridas  provocadas por el resultado del 26-J. Y si no que le pregunten a un Sánchez que se encontró con muchos 'peros' y los indisimulados reproches de Susana DíazJavier Lambán Eduardo Madina, que fue uno de los más duros con diferencia.

"NOS HEMOS SALVADO POR LA CAMPANA"

“Nuestra reunión de hoy [por este sábado] tiene que hacer frente a un análisis de resultados del 26 de junio”, había dicho el secretario general en la apertura. Pero autocrítica, poca. Admitió que no está “satisfecho” de los resultados y dedicó parte de su alocución a criticar a Podemos y al intento de 'sorpasso' del “hijo político de Anguita, en alusión a Pablo Iglesias. “Él vive mejor con Rajoy en el gobierno  […]. Pero los que le votaron el 20-D, no. Por eso ha perdido 1.200.000 de votos en seis meses. Y por eso estoy convencido de que asistimos al declive electoral de Iglesias y al fortalecimiento del partido socialista”, enfatizó.

Ante eso Díaz, en su turno de palabra, remarcó que los socialistas han perdido capacidad de ser “proyecto mayoritario” y que una cosa es celebrar que no hubo ‘sorpasso’ y otra obviar que se salvaron “por la campana”.”No podemos decir que somos el partido hegemónico”, apostilló,  recordando que ese más de millón de votos que perdieron los podemistas no llegó al PSOE. ¿Por qué?. Pues, según ella, porque se “difuminó” el proyecto el día en que se optó por negociar con Podemos.

Eduardo Madina, que esta legislatura será diputado, arremetió contra la actual cúpula del PSOE por preferir “la irresponsabilidad de llevar al país a su propia deriva” antes que asumir la responsabilidad en un “fracaso histórico”. “Este partido ha sido llevado por su dirección a sus horas más bajas”, denunció quien no da muchas pistas sobre sus intenciones de futuro y antaño salió derrotado en su batalla con Sánchez por el timón del PSOE. Lambán, presidente aragonés, recordó que otros como Alfredo Pérez Rubalcaba dimitieron con  mejores números que los del 26-J. El aludido, en la despedida, agradeció las “críticas constructivas” e incidió en que él tampoco estaba “satisfecho” con los escaños cosechados.

LA ESPITA CATALANA

Por si había poca tensión, el barón asturiano, Javier Fernández, optó por desviar la mirada a Catalunya. E instó a Miquel Iceta a aclarar si los socialistas catalanes siguen defendiendo la llamada ‘declaración de Granada’ (reforma de la Carta Magna en clave federal) o si están en la apuesta por el referéndum ‘a la canadiense’. Añadiendo que si la opción elegida era la segunda, era el momento de replantearse su relación con el PSOE.

Le contestó Iceta. “Javier, nosotros seguiremos en Granada”. Para después explicar que la ponencia en torno a la ley de claridad, que implicaría una consulta pactada, está a debate y pensada para el caso de que fracasara una reforma constitucional que anhelan. Por si había dudas de dónde estaba Sánchez en este toma y daca, aprovechó su turno de cierre para desvelarlo. “Yo me siento muy cómodo con el PSC”, concluyó.