CATARSIS EN LAS FILAS CONVERGENTES

¿Por qué CDC no puede desaparecer?

El patrimonio, de 20 millones de euros, y las sedes embargadas por el 'caso Millet' impiden la disolución del partido

La formación también necesita blindar las subvenciones y cuotas electorales

Fachada de la sede nacional de CDC, en la calle de Còrsega de Barcelona.

Fachada de la sede nacional de CDC, en la calle de Còrsega de Barcelona. / RICARD CUGAT

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Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) no desaparecerá este viernes. No puede hacerlo. Al menos, como figura jurídica. Los motivos: la existencia de un importante patrimonio y los numerosos cargos electos que han sido escogidos bajo sus siglas o las de CiU. Las fuentes del partido consultadas por este diario rechazan que el tercer motivo sea que algunas de sus sedes, 15 en concreto, estén embargadas por el proceso judicial abierto a raíz del saqueo del Palau de la Música durante la época en que Fèlix Millet fue su presidente. "Podríamos vender algunas sedes y depositar el dinero en el juzgado", detallan las mismas fuentes. El nuevo partido quiere romper definitivamente con cualquier atisbo de corrupción y nacer limpio.

Y es que CDC cuenta con un patrimonio en inmuebles (es decir, en sedes) que ronda los 20 millones de euros92 trabajadores y derechos electorales (subvenciones cuota de pantalla en las campañas) originados por los cargos públicos que han sido elegidos bajo sus siglas o, a escala municipal, bajo las de CiU, cuando todavía el partido de Artur Mas no había partido peras con Unió Democràtica. Estos concejales y diputados, al haber sido elegidos por un partido determinado, no pueden ser traspasados, jurídicamente hablando, a otra formación política. Por lo tanto, CDC debe continuar como entidad independiente.

CONVENIO O FEDERACIÓN

Otra cuestión es cómo se planteará la relación de la antigua CDC con el partido que salga del congreso de este fin de semana. Una de las posibilidades que se baraja es la firma de un convenio de colaboración entre las dos entidades jurídicas que permitiera la utilización de las sedes convergentes por la nueva formación. Porque un partido no puede vender sus propiedades a otro, según las fuentes consultadas. Otra opción es una federación entre la marca antigua y la nueva. También está por estudiar cómo se articula el traspaso de los actuales trabajadores de CDC al partido heredero del que fundó Jordi Pujol Soley. "Hay puntos que deben resolverse todavía. Es una situación compleja", aseguraron las mismas fuentes.

La dirección de CDC mantendrá, por lo tanto, una mínima estructura para afrontar los procesos judiciales que puedan llegar. El más inminente es el juicio por el saqueo del Palau de la Música, en el que la fiscalía acusa a Convergència de ser participe a título lucrativo y le exige que devuelva el montante del que se pudo beneficiar por las presuntas comisiones ilegales pagadas por Ferrovial, a través de la entidad cultural, a cambio de la adjudicación de obras públicas. El juez fijó esta cantidad en 3,6 millones de euros y la acusación pública reclama 6,6 millones). Este caso sigue pendiente de juicio. La sentencia definitiva, pues, puede tardar varios años en llegar. Sea cual sea el fallo, habrá recurso ante el Tribunal Supremo.

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SEDES HIPOTECADAS

A causa de este proceso, CDC tiene embargadas 15 sedes que puso a disposición del juez para asegurar su eventual responsabilidad civil por lucrase supuestamente del expolio del Palau. La ley impide vender estos bienes embargados, pero Convergència podría depositar el dinero desprendiéndose de otros, si hiciera falta. El juzgado encargado del caso está teniendo serios problemas para poder tasar estos locales.