Ir a contenido

TENSIONES EN LAS FILAS MORADAS

La crisis de Podemos en Madrid se agrava y enturbia la reunión del consejo ciudadano

La federación es clave en el pulso que mantienen los afines a Iglesias y a Errejón

Iolanda Mármol

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. / DAVID CASTRO

Un nuevo episodio de tensión entre facciones de Podemos de la Comunidad de Madrid amenaza con contaminar a la dirección estatal y reabrir unas heridas que, en realidad, están lejos de cicatrizar. Máxime con el partido sumido en plana reflexión interna tras el fracaso del 26-J y a las puertas de la reunión del consejo ciudadano que este sábado ha de empezar a trazar el camino hacia un Podemos “drásticamente distinto”. En marzo, la dimisión en bloque de nueve dirigentes regionales afines a Íñigo Errejón terminó con la destitución fulminante de Sergio Pascual, el secretario de organización, y una traumática crisis abierta entre el secretario político y Pablo Iglesias. Ambos necesitan controlar la federación madrileña, porque es el corazón del partido, pero temen un enfrentamiento abierto que les erosione más en un momento que ya es delicado. Necesitan ganar Madrid, pero les inquieta otra batalla. 

A pesar de lo espinoso del asunto, pablistas, errejonistas y anticapitalistas se enzarzaron el jueves en una fuerte discusión durante una tensa reunión en la que se pidió el relevo de los cargos de la Asamblea regional afines al número dos, amparados en que los estatutos dictan ese cambio cada año. La bronca se elevó cuando se habría propuesto el cese, también, del portavoz, José Manuel López, afín a Errejón, que es un cargo no sujeto a rotación. Fuentes conocedoras del encuentro aseguran que cuando se planteó esa votación López y los errejonistas abandonaron el encuentro.

DESMENTIDO OFICIAL

Voces de la dirección estatal del partido lo desmienten. Aseguran dieron consignas previamente a los suyos para que no hiciesen "ningún movimiento" que les pudiese estallar en la cara y propiciase un recrudecimiento de la disputa. El secretario de Organización, Pablo Echenique, niega también ese extremo. "Es, como tantos otros rumores que rodean a Podemos, una perfecta falsedad. Lo que defienden algunas personas es que se lleve a cabo una renovación parcial, que además es algo previsto y consensuado. Si alguien dice otra cosa o empieza a poner de manera injustificada etiquetas mitológicas a la gente que participa de un proceso reglamentario habitual, es que dispone de información de muy bajita calidad", señaló en declaraciones a este diario. 

Todas las facciones dan por sentado que en los próximos meses se producirá un relevo en la dirección en Madrid, porque tras las dimisiones la situación resulta "insostenible". Los cambios llegarán a través de una asamblea ciudadana autonómica, que podría darse después del verano. En ese cónclave, apuntan, es probable que se confirme el relevo del secretario general en Madrid, Luis Alegre, afín a Iglesias, contra quien se levantaron los errejonistas en marzo. Ambos desean situar en ese cargo a un dirigente propio para amarrar una federación imprescindible en la configuración del poder en Podemos. Ninguno ha dado el paso al frente para postular ya candidatos, pero las dos facciones han empezado a pensar en nombres para imponerse.