Romeva: "Europa tiene que repensar las soberanías compartidas"

"La UE ya estaba tocada, no queda peor, tiene un déficit estructural"

"En el binomio democracia y negociación hemos de ver también a Catalunya"

El ’exconseller’ de Exteriors, Raül Romeva, en una reunión en Madrid en abril pasado.

El ’exconseller’ de Exteriors, Raül Romeva, en una reunión en Madrid en abril pasado. / J.M. PRATS

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FIDEL MASREAL / BARCELONA

-¿Qué consecuencias tendrá el 'brexit' en términos políticos y económicos para Catalunya?

-Consecuencias las habrá, hay unas 300 empresas catalanas en el Reino Unido y 400 británicas en Catalunya y centenares de catalanes que trabajan y viven allí.  Pero tampoco hay que alarmarse, es un proceso que no será rápido y necesitará como mínimo dos años. Se han de revisar los tratados del Reino Unido con todo el mundo, esto implicará nuevos marcos y veremos en qué condiciones se quedan ciudadanos no británicos que trabajan en Reino Unido y qué relaciones establece con otros Estados de la UE. Esta es la clave: democracia y negociación. Que en clave catalana nos tiene que hacer estar atentos; ante una situación de complejidad se apuesta por un instrumento democrático. La consecuencia no es el fin del mundo. La consecuencia de la democracia son las negociaciones.

-¿Cómo queda la UE como proyecto?

-Ya estaba tocada, no queda peor. El referéndum ha puesto de manifiesto un déficit estructural. Si hubiera salido el 'remain' con un resultado ajustado, también la UE se tendría que haber repensado. Es consecuencia de un déficit estructural de la UE, no de la idea de la UE sino de cómo se ha institucionalizado. Ahora sí o sí no puedes eludir afrontar lo que hace tiempo se tendría que haber hecho, una reforma estructural de la UE, mirémoslo como una oportunidad. Una reforma que atienda la falta de credibilidad, de estructura representativa suficiente porque es un tema de percepciones --no podemos obviar que la gente la ve lejos--, este déficit existe. Hablemos de soberanías. Europa tiene que repensar las soberanías compartidas. Esto se seguirá viendo, no se parará en el caso británico. Lo vimos en el caso griego que tenía que ver con quién y cómo se toman decisiones. Y tiene que ver con el caso catalán, de la demanda de cómo se gestiona. El debate es cómo gestionamos soberanías y evolucionamos hacia un marco de soberanías compartidas.

-El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha hablado del futuro de Escocia y ha hablado del futuro de Escocia y Gibraltar

-Ha hecho la reflexión de que Escocia lo hará porque lo puede hacer legalmente. Lo que pretende es decir que los demás no pueden porque legalmente no pueden. Eludir una demanda masiva y creciente de un debate o consulta importante sobre una cuestión trascendental no logra parar esta demanda. Algunos dicen que Cameron ha  cometido una temeridad, pero es que el problema existía. En el caso catalán pasa lo mismo. Ha puesto de manifiesto que en el caso escocés se votó en un marco determinado, el marco ha cambiado. Muchos votaron 'no' a la independencia porque primaban quedarse en la UE y votaron que no porque se dijo que la independencia les dejaría fuera de la UE. Ahora resulta que es el Reino Unido el que está fuera.

Discrepo profundamente de Pedro Sánchez. El referéndum sirve para que, en un momento de gran complejidad, la gente pueda participar en un debate que obviamente no se pueden reducir a determinadas instituciones

-¿Qué puede pasar?

-Que habrá otra consulta pronto. Escocia e Irlanda e incluso Gibraltar pedirán participar en las negociaciones porque el resultado no ha sido unánime. Es legítimo que así lo hagan. Y habrá también en estos dos años de negociaciones que se iniciarán cuando se inicie el proceso de aplicación del artículo 50 mucha gente en Escocia que se replanteará la necesidad de si formar parte o no del Reino Unido. Será una paradoja: quienes han impulsado el referéndum para que el Reino Unido salga de la UE se tendrán que enfrentar a otro escenario: que una parte del Reino Unido no querrá formar parte del mismo.

-¿Y Catalunya?

-En este binomio entre democracia y negociación hemos de ver a Catalunya. El referéndum no es el final de nada ni la solución de todo, sino una etapa. En el caso catalán, sea el referéndum u otra cosa, la posibilidad de que la gente se pueda expresar democráticamente es imprescindible. La consecuencia de ello no es la solución de todos los problemas ni el final del mundo sino el inicio de un período de negociaciones.

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-El líder socialista, Pedro Sánchez, ha criticado los referéndums porque dice que son los políticos los que tienen que resolver los problemas…

-Discrepo profundamente. El referéndum sirve para que en un momento de gran complejidad la gente pueda participar en un debate que obviamente no puedes reducir a determinadas instituciones y menos en el actual momento en el que la política se está horizontalizando tanto y hay una necesidad perentoria de mucha gente de participar en procesos decisorios, el referéndum es un instrumento más. La democracia es votar cada cuatro años pero no solo eso. Y los referéndums son un instrumento que ante una gran complejidad permite dar voz a la gente. A veces sale bien, a veces mal. En el referéndum escocés a Cameron le salió bien, ahora mal. Si no eres capaz de convencer, el problema no es el referéndum, sino que no tienes lo argumentos sólidos. No criminalicemos el instrumento.