LA ESTABILIDAD DEL EJECUTIVO CATALÁN

¿Presupuestos o elecciones?

CDC avisa de que si la CUP tumba las cuentas, el pacto de estabilidad quedará roto

De consumarse el veto, ERC preferiría asumir la prórroga y esperar a las cuentas del 2017

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, tras una reunión en el Parlament. / EFE / TONI ALBIR

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, tras una reunión en el Parlament.
Los diputados de la CUP Joan Garriga y Anna Gabriel dirigiéndose a una reunión con el ’president’ Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras, este miércoles en el Parlament.

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CDC, que ocupa el 58% del Govern, y la CUP mantienen las espadas en alto respecto a la enmienda a la totalidad a los presupuestos de la Generalitat para el 2016, que los anticapitalistas registraron el martes en el Parlament. Los convergentes se niegan a revisar las cuentas para contar con el primer plácet de la CUP, la admisión a trámite del proyecto. Y la fuerza asamblearia ya ha dejado muy claro este miércoles, en una reunión que sus representantes han mantenido con el ‘president’ Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras en el Parlament, que el proyecto presentado no tiene margen para la negociación, y exige otro nuevo. Ante el enroque de las posiciones, en Convergència y en ese 58% del Govern ya nadie duda en usar una palabra, elecciones, para hablar de posibles escenarios de futuro. Es decir, o retiran la enmienda, o se rompe el pacto.

En medio, como casi siempre últimamente, se halla ERC, en cuyas manos está la 'conselleria' de Economia. Los republicanos advierten de que bajo ningún concepto quieren elaborar un nuevo proyecto de presupuestos, aunque sí están abiertos a introducir alguna enmienda que permita superar el trámite del 8 de junio. Sobre un adelanto electoral afirman no solo que no sería bueno para nadie, sino que dudan mucho de que los convergentes se lanzen realmente por esa pendiente, habida cuenta de las proyecciones demoscópicas que se les arroja, tanto en el Parlament como cara a los comicios del 26-J.

El Govern  intentará este jueves conciliar posiciones con los anticapitalistas con una propuesta de cambios en el proyecto

ESTRATEGIA DE HOMS

Precisamente en esta contienda de las generales, los republicanos hallan buena parte de las explicaciones sobre la estrategia de CDC. “Saben que no pueden rascar ni un voto en los espacios de centroizquierda y se dedican a hostigar a la CUP y a ERC para atraer al elector conservador que quizá se les ha distanciado”. Todas las voces coinciden en un nombre, el del candidato convergente al 26-J, Francesc Homs, y en la situación de interinidad que vive el partido (a la espera de su refundación) como causas de la tensión. Ha sido Homs el más crítico con la idea de subir impuestos a las rentas más altas y el que más ha arremetido contra la CUP por las algaradas de Gràcia. Para ERC, los 'halcones' de la CUP y el sector más liberal de CDC “se retroalimentan”. "Los 'duros' de la formación anticapitalista van a evitarle a CDC el mal trago de discutir en Parlament la subida de impuestos a las rentas más altas”, opina una voz de Esquerra.

Convergentes y republicanos comparten el enfado con la CUP. “Pueden dar aire presupuestario a Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona y al Govern no le admiten ni a trámite sus cuentas”, se quejan indignados. Máxime cuando, según fuentes del Ejecutivo, hubo un compromiso cupero de dejar pasar en primera instancia las cuentas. Entre los independientes de Junts pel Sí también cunde el enfado: "No hay interlocutor en la CUP. Desaprovechan 800 millones para políticas sociales".

Los cuperos  advierten a Puigdemont y Junqueras de que su enmienda a la totalidad es irrevocable

LOS ESCENARIOS DEL 'CONSELLER'

En este contexto, no es extraño que algún ‘conseller’ no descarte que la única salida, si prospera la enmienda a la totalidad de los cuperos, sea “volvernos a contar todos” en unas elecciones. CDC no tiene especial interés en mostrar nuevas cesiones importantes, dado que ya sacrificaron a su gran líder, Artur Mas, hace tan solo cuatro meses. También es común entre convergentes y republicanos la reflexión según la cual la CUP está dividida internamente en este nuevo motivo de tensión dentro del soberanismo.

Dicho todo lo cual, muchos no se atreven a pronosticar cuál será la decisión final de los anticapitalistas. "Se negociará hasta el último minuto", augura una fuente parlamentaria que recuerda la polémica declaración de ruptura del 9 de noviembre del 2015. E incluso un ‘conseller’ divide a la CUP en cuatro sectores: los que retirarían la enmienda, los que la mantienen para forzar elecciones y tensar el conflicto, los que creen que el Govern no se atreverá, en ese caso, a ir a las urnas, y los que creen que el Govern presentará otras cuentas si la semana que viene ve rechazadas las actuales.

Convergència  quiere evitar ceder ante sus socios parlamentarios antes de las elecciones generales del 26-J

ÚLTIMO INTENTO

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Por lo pronto, este jueves, Puigdemont y Junqueras, que este miércoles mantuvieron un encuentro "cordial" con los diputados cuperos Anna Gabriel y Joan Garrigatransmitirán a la CUP este jueves una última oferta de modificación de algunos aspectos. Si la enmienda a la totalidad se mantiene viva, no habrá nuevas cuentas para el 2016. Entre otros motivos, porque no hay casi tiempo. Así que se prorrogarían las del 2015 y se empezarían a preparar las del 2017, para presentarlas en otoño. “Lo ideal sería aprobar las del 2016 porque, entre otras cosas, nos garantizarían llegar al final de los 18 meses de legislatura bajo el paraguas de unos presupuestos, aunque fuera prorrogados en el 2017”. Con todo, y habida cuenta que la aprobación no sería antes del 20 de julio, los republicanos creen que “tampoco es un drama irreparable la prórroga. Hay fondos para seguir este año con la construcción de estructuras de Estado”.

ERC apunta que unas nuevas elecciones no solucionarían nada porque habría que volver a entenderse con la CUP y, por el camino, seguramente se habría fulminado cualquier esperanza soberanista de alcanzar ese 50% de los votos, ya fuera con listas separadas o con lista única como, barruntan en Esquerra, volvería a proponer CDC.