10 ago 2020

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EL PULSO SOBERANISTA

Manual para entender el galimatías de la hoja de ruta independentista

Los actores del soberanismo defienden procesos y plazos diferentes para la secesión

Puigdemont, Junqueras y Mas han hecho enmiendas al programa de Junts pel Sí

Fidel Masreal

El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en el Parlament.

El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en el Parlament. / FERRAN SENDRA

¿Cómo y cuándo proclamar la independencia de Catalunya? Cada vez hay más respuestas distintas a esta pregunta en el seno del soberanismo, que vive momentos de cierta cacofonía y confusión, pese a disponer de más poder que nunca en Catalunya. Las llamadas hojas de ruta se multiplican y van adaptándose a las circunstancias, hasta el punto de que cada vez es más difícil identificar un hilo conductor. Veamos.

EL PROGRAMA DE JUNTS PEL SÍ

En primer lugar existía la hoja de ruta que debería ser la prioritaria: la de la coalición que ganó las elecciones, Junts pel Sí. Su programa electoral prometía lo siguiente si lograba mayoría absoluta de escaños: declarar el inicio del proceso, elaborar una nueva constitución, proclamar la independencia, aprobar la ley de transitoriedad jurídica (que ha de regular de manera provisional las estructuras del nuevo estado), aprobar la ley del proceso constituyente (que regiría la fase parlamentaria y de aprobación constitucional) y finalmente convocar las llamadas elecciones constituyentes. Todo ello en 18 meses.

LAS ENMIENDAS DE PUIGDEMONT

El 'president' Carles Puigdemont ha sido el primero en introducir enmiendas a este plan. Afirmó que no habrá declaración unilateral de independencia (DUI) porque el programa de Junts pel Sí no lo preveía. Cierto a medias. Sí habla de proclamar la independencia, y se supone que si se hace es sin el aval del Estado español. ERC recordó primero lo firmado en el programa y finalmente se llegó a un acuerdo salomónico: se hará una "declaración de intenciones".

LOS PLANES DE LA ASSEMBLEA

Por otra parte está la hoja de ruta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), principal referente cívico del independentismo que pasa por horas bajas de división y de cierto letargo movilizador. Con todo, la ANC asegura que el año que viene se ha de proclamar la independencia. En su último documento, la entidad aboga por que “a lo largo del 2017 el Parlament proclame la independencia”. Un plazo sin duda ambicioso, habida cuenta de que el Govern de Junts pel Sí ya ha dejado claro que lo de los 18 meses para llegar a Ítaca es un margen que puede alargarse.

Pero la ANC cree que el año que viene Catalunya será independiente, a continuación aprobará las leyes de transitoriedad jurídica y “las otras herramientas del Estado” y se convocarán elecciones constituyentes. Se dará paso entonces al nuevo Estado que culminará con la aprobación de la constitución en un referéndum.

Siempre existe un plan B, y el de la Assemblea se llama "asamblea de cargos electos", que “en caso de necesidad” asumirá la representación institucional máxima de Catalunya para completar la independencia, incluida la capacidad de una DUI cuando lo crea oportuno.

EL 'RUI' DE LA CUP

Luego está la hoja de ruta de la CUP, que exige un referéndum unilateral de independencia (RUI). Así lo ha ratificado en asamblea este pasado fin de semana. El caso es que la CUP también exige gestos de desobediencia, como unos presupuestos que incluyan todas los impuestos impugnados por el Tribunal Constitucional, y que en menos de medio año se despliegue la declaración rupturista del 9-N. Los anticapitalistas denuncian que Junts pel Sí ha “rebajado el valor” de esa declaración parlamentaria.

LAS IDEAS DE ARTUR MAS

En paralelo a todo ello, añádanse las aportaciones de dirigentes nada menores como es el caso de Artur Mas, que días atrás se sacaba de la manga otras elecciones plebiscitarias. Unos comicios que evitarían, a su juicio, la unilateralidad de un referéndum como el que reclama la CUP. En estas nuevas elecciones, Mas cree que se deberían contar, esta vez sí, votos y no solo escaños.

Otra aportacion singular ha sido la del vicepresidente del Govern y líder de ERC, Oriol Junqueras, el más vehemente independentista en los últimos años y azote de las posiciones más moderadas de CDC, que se descolgó hace unas semanas reconociendo que no habrá independencia de forma unilateral, sino de acuerdo con el Estado y la comunidad internacional.

LAS DUDAS JURÍDICAS (Y POLÍTICAS)

Téngase en cuenta en este repaso que una de las mentes pensantes de la arquitectura de las estructuras de Estado, Carles Viver Pi-Sunyer, era poco partidario de la hoja de ruta de Junts pel Sí en la denominación de algunas de las llamadas leyes de desconexión. Y que en CDC se insiste una y otra vez que las cosas han de hacerse “bien” y no deprisa.

Todas estas hojas de ruta son además susceptibles de ser enmendadas, dado que el 'procés' vive momentos de transitoriedad como lo demuestra, sin ir más lejos, la incógnita sobre la continuidad del Govern en lo referido al apoyo de la CUP a sus primeros presupuestos. Finalmente, pero no menor, Catalunya y el Estado están a las puertas de una nueva convocatoria electoral decisiva también para el proceso.

LOS PLANES B

Si el nuevo inquilino de la Moncloa abre vías de diálogo con Catalunya, todas las hojas de ruta --o casi todas-- se adaptarán al mismo porque, como se ha mencionado anteriormente, siempre existe un plan B. En el caso de Junts pel Sí, se trata de esa frase del programa que muestra la disposición a negociar con el Estado un posible referéndum pactado.

Una consulta que está en la hoja de ruta de Catalunya Sí que es Pot En Comú Podem, que puede volver a ganar las generales en Catalunya, según los sondeos, y que reclamarán que ello se ponga en el epicentro del debate del 'procés'. No en vano, fue el propio Mas quien, la noche electoral del 20-D en la que CDC se pegó un sonoro batacazo, exhibió sin tapujos la bandera del referéndum pactado con el Estado como vía alternativa.

LA SOCIEDAD CIVIL

Y para finalizar el bosque de propuestas y vías, anótese también el llamado proceso constituyente, el que ha de forjar un texto constitucional. Cuenta con diferentes versiones y se está cociendo a fuego lento en una comisión parlamentaria y en un núcleo de entidades (reinicia.cat) que quiere trabar una alianza entre el impulso de la sociedad civil y el papel de los partidos.

Partidos, movimientos, Parlament y poder. Hojas de ruta bajo un denominador común: a la expectativa y presididas por las miradas de reojo entre todos los actores, ninguno de los cuales dispone hoy por hoy de ningún convencimiento sobre dónde estará el proceso soberanista en los próximos meses... o semanas.