DE VUELTA A LAS URNAS

Rivera usa Venezuela para intentar radicalizar a Podemos

El líder de C's dice que todos los partidos españoles, menos el de Iglesias, quieren ayudar "al diálogo" entre chavistas y opositores

El presidente del partido naranja intenta impulsar su perfil internacional con este viaje al país suramericano

Lilian Tintori, la esposa del opositor encarcelado Leopoldo López, recibe a Albert Rivera este martes a su llegada a Venezuela.

Lilian Tintori, la esposa del opositor encarcelado Leopoldo López, recibe a Albert Rivera este martes a su llegada a Venezuela. / EFE / MIGUEL GUTIÉRREZ

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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“Si tan bien dicen que están la situación económica, política y social en el país, entonces que no le teman a las urnas electorales”. Albert Rivera habló el lenguaje de la oposición venezolana. En su visita relámpago a Caracas, el líder de Ciudadanos se sumó al reclamo de la Mesa de Unidad Democrática, y pidió, con ellos, la celebración del referéndum revocatorio del mandato de Nicolás Maduro “como vía de escape a los problemas”.

A solo un mes de que los españoles vuelvan a pasar por las urnas, Rivera ha introducido la variable venezolana en la campaña con un doble objetivo: impulsar su perfil internacional (poco trabajado pese a llevar más de 10 años en política) y tratar de radicalizar a Podemos, una formación que ayer fue coprotagonista (en ausencia) de su visita al país suramericano. “Todos los partidos, salvo Podemos, quieren ayudar al diálogo en Venezuela”, declaró nada más aterrizar. Tras tener noticia de estas palabras, Pablo Iglesias se burló del viaje y acusó a Rivera de hacer una campaña en la que no se habla "ni de España ni de los españoles".

DISCURSO ANTE LA COMISIÓN DE EXTERIORES DE LA ASAMBLEA

Rivera fue recibido como una suerte de líder providencial en la Asamblea Nacional, donde la Mesa tiene mayoría calificada y hace valer una suerte de contrapoder político. La oposición devolvió con sonoros aplausos sus palabras frente a la Comisión de Política Exterior. “Este es un país rico en recursos humanos pero pobre en libertad; es un país inseguro, no hay país libre sin seguridad; es un país donde no se respetan los derechos humanos y por lo tanto no hay democracia”, dijo, y lo vivaron. Rivera devolvió las atenciones a sus anfitriones. “El pueblo venezolano representado por la Asamblea es el que va a tomar las riendas de este país. Si un país pide ayuda, entonces se le da ayuda”, dijo, asignándole al Congreso el papel rector de una eventual transición post-chavista.

El líder de Ciudadanos fue recibido en el aeropuerto de Maiquetía por el embajador de España en Caracas, Antonio Martínez Hernández. Allí estuvo también Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, el opositor encarcelado por los luctuosos sucesos de abril de 2014, y que Rivera calificó de “preso político”. Frente a los micrófonos y las cámaras les recordó a los venezolanos que el problema de ese país reside en “el modelo económico, el modelo social, y en la falta de libertades”. Para el dirigente de Ciudadanos, la sociedad venezolana no debe buscar “enemigos externos”, como suele hacerlo el chavismo para explicar sus dificultades, “cuando uno tiene enemigos internos”.

ENCUENTRO CON OPOSITORES

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Rivera llegó a Caracas apenas días después de que José Luis Rodríguez Zapatero esbozara, acompañado de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR), un intento de mediación entre el chavismo y la Mesa de Unidad Democrática. Aunque dijo que no quiere entrar en “polémicas” y servir a su modo al “diálogo”, Rivera tomó completa distancia del estilo del exjefe de Gobierno español. “Yo estoy de acuerdo en que un referéndum revocatorio es excepcional, pero la situación que vive Venezuela también lo es. No tener alimentos, medicinas, no tener libertad es motivo suficiente para que un revocatorio como mínimo constitucionalmente sea respetado”, proclamó.

En España, Pedro Sánchez mostró su apoyo a la visita de Rivera e instó a Pablo Iglesias a que explique por qué se niega "a condenar la prisión de los presos políticos" en ese país.