GUERRA FRATRICIDA EN LA ASSEMBLEA

Jordi Sànchez renunciará a presidir la ANC si Liz Castro da el paso

La actual dirección duda que la escritora logre la mayoría necesaria para dirigir la entidad

Jordi Sànchez y Liz Castro, junto a la expresidenta de la ANC Carme Forcadell.

Jordi Sànchez y Liz Castro, junto a la expresidenta de la ANC Carme Forcadell. / ACN / LAURA BUSQUETS

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La Assemblea Nacional Catalana (ANC), organización clave del independentismo cívico, vive horas inciertas. Con la cohesión interna bajo mínimos, nadie se atreve a pronosticar quién será el nuevo presidente de la entidad, que será escogido por los 77 miembros del secretariado el próximo sábado. Lo que sí se puede ya afirmar es que si Liz Castro, la más votada por los militantes para integrar ese núcleo directivo, da un paso adelante, el actual presidente, Jordi Sànchez, dará un paso atrás.

Dicho de otro modo, si el sector crítico --que copa las plazas más votadas del secretariado-- se activa en apoyo de Castro o de alguna otra figura de su confianza, el actual número uno no presentará batalla y renunciará a seguir liderando la ANC. Pero nadie da por seguro que la escritora logre sumar la mayoría cualificada de votos (52) que se requieren para obtener la presidencia. Así pues, todas las opciones, incluso la de que Sànchez repita en el cargo, siguen en pie.

Los fieles al actual presidente no creen que Castro pueda lograr un apoyo suficiente y no descartan que exista un "tapado" entre los críticos. Tapado o tapada que, en cualquier caso, debe ser una de las 77 personas que forman el secretariado elegido para los próximos dos años. Después de Castro, Sànchez fue el segundo más votado y, tras él, el exdiputado de la CUP Antonio Baños y el expresidente de Òmnium Cultural Quim Torra.

ACUSACIONES DE DESLEALTAD

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La asociación no pasa por sus mejores momentos, como demostró el hecho de que la participación en las votaciones del secretariado cayese respecto al año pasado. Y en especial, porque en el entorno de Sànchez se acusa a los críticos de haber actuado de forma desleal y al dictado de una operación de derribo dictada desde ERC. E incluso se citan nombres de republicanos como Isaac Peraire, responsable de organización de ERC, y Ferran Civit, que fue candidato de Junts pel Sí, como instigadores del voto a la candidatura crítica con el actual presidente de la entidad. Los críticos acusan también a Sànchez de haber actuado favoreciendo los intereses de CDC, en especial a la hora de aceptar la lista unitaria de Junts pel Sí que exigió Artur Mas.

Liz Castro ya fue la más votada el año pasado. Pero no optó a la presidencia porque, según la versión que ella misma ha difundido, recibió presiones del exvicepresidente Jaume Marfany para no presentarse. Presiones que Marfany ha negado categóricamente. Así las cosas, sea quien sea el elegido o elegida el próximo sábado, su primer y principal reto será coser una unidad resquebrajada debido a las acusaciones mutuas de actuación partidista.