LA LEGISLATURA CATALANA

La CUP exige unas cuentas que incorporen los impuestos suspendidos por el TC

Los anticapitalistas asumen que el impago de la deuda es "técnicamente inviable"

Se alinean con Junqueras y piden reducir el IRPF de las clases medias y populares

Eulàlia Reguant, en un momento de la conferencia política que ha celebrado la CUP este jueves en Barcelona.

Eulàlia Reguant, en un momento de la conferencia política que ha celebrado la CUP este jueves en Barcelona. / AUGUST BLÁZQUEZ

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La CUP ha presentado este jueves sus exigencias para negociar los presupuestos de la Generalitat para este 2016. Y tras una hora de explicación pormenorizada, que ha incluido incluso una visión mundial de la economía y una reflexión sobre la restructuración del capitalismo tras la crisis del 2008, cabe decir que sí, que la CUP pone sus condiciones, pero que, contra lo que muchos pensaban, no plantea exigencias que, asumibles o no por el Ejecutivo, sean alejadas de la realidad. Para la CUP, estos presupuestos no pueden ir desligados de otras acciones de desacato al Estado, es decir, que unas cuentas que no acaben ante el Tribunal Constitucional no serán unas buenas cuentas. En esta línea, la diputada Eulàlia Reguant ha exigido que se incluyan “las tasas e impuestos actualmente suspendidos por el TC, como son el de depósitos bancarios, el de nucleares y el de las viviendas vacías”.

¿Está muy lejos el Govern y la coalición que lo sustenta, Junts pel Sí, de este postulado? No. Valga recordar que en la cumbre convocada tras la suspensión de la ley de la pobreza, la de la emergencia habitacional y pobreza energética, la coalición CDC-ERC entró al Palau de la Generalitat dispuesta a proponer la ratificación de la iniciativa recurrida ante el Parlament. Finalmente se optó por redactar un nuevo texto “que incluya los aspectos suspendidos”.

EL PRAGMATISMO DE LA CUP

¿En dónde se ha percibido de forma más notoria la asunción por parte de la CUP del pragmatismo que decora la política institucional? En el debate sobre la deuda. El grupo de trabajo mixto de estudio entre JxSí y la CUP ha servido, y mucho, para que los anticapitalistas asuman que, aunque lo preceptivo sería “el impago de la deuda tanto con las entidades privadas como con el Estado”, esto es “técnicamente difícil”. El resultado es que se conforman con que el Parlament, es decir, Junts pel Sí, reconozca en la “insostenibilidad de la situación”. Oriol Junqueras respira tranquilo.

Las claves de la noticia

  • La visión mundial.  La CUP ha articulado su exposición en forma de 'zoom'. De un plano mundial a lo catalán. Josep Manel Busqueta ha afirmado que el modelo capitalista se está refundando, tras su colpaso en el 2008, sobre la base de la ‘deudocracia. “La espiral del endeudamiento público y su concreción en esa ‘deudocracia’ es un mecanismo de expolio de las clases populares y ha convertido a los estados en gestores impotentes de la miseria.
  • La óptica española.  Ricard Torné ha detallado que la entrada de España en la UE supuso el ‘apagón’ industrial del país y su vuelco hacia el sector turístico, es decir, hacia la construcción. Eso permitió una mejora del estado del bienestar, pero por producirse este en los 80 y 90, en plena retirada de la socialdemocracia ante el avance del liberalismo ‘thatcherista’ nunca fue completa y si infrafinanciada.
  • Las cuentas y el 'procés'. Las cuentas y el 'procés'. La diputada Eulàlia Reguant, además de bajar en su exposición a lo concreto en cuanto a ingresos, gastos, política fiscal y gestión de la deuda, ha enmarcado toda la discusión presupuestaria en la construcción de las estructuras de Estado de la nueva república y en el inicio del proceso constituyente. Los anticapitalistas quieren que en las cuentas quede reflejado que van encaminadas hacia la secesión.

Reguant ha dibujado varios ejes prioritarios para la negociación. El de la deuda era uno de ellos. Otro sería la recuperación de derechos. “Más allá del plan choque es preciso adoptar medidas visibles y relevantes que permitan a las clases populares advertir que se cuenta con ellos para la construcción de la república catalana”. La CUP pide, también, recortes simbólicos, que si bien reconocen que a nivel financiero no suponen gran cosa si perciben como necesario, como un descenso de los sueldos de los altos cargos, la reducción del número de estos y el fin de la duplicidad nacida con la cohabitación entre CDC y ERC. En este capítulo se incluye la desobediencia al TC: “Este tribunal no puede ser un muro infranqueable. Se precisa audacia para aplicar esas leyes en el Parlament”.

LAS VIEJAS FÓRMULAS

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Otro apartado sería el de los ingresos. Ahí proponen el clásico aumento de la eficacia contra el fraude fiscal, algo que todos los partidos piden año tras año, con el resultado de solicitarlo de nuevo al año siguiente. Y, en plena sintonía con Junqueras, en el debate suscitado a cuenta del tramo autonómico del IRPF, abogan por revisar “a la baja” los tramos inferiores que afectan a las clases medias y populares y, a su vez, “los tramos superiores” , se supone que para elevarlos. Además, la CUP retorna a sus clásicas peticiones de recuperación de los impuestos de patrimonio y sucesiones, aspectos donde, ahí, ya no coinciden con el vicepresidente económico del Govern.

Otro de los puntos que ha exigido la fuerza anticapitalista es el de ganar soberanía económica. Partiendo de la base de que “la situación de la Generalitat es de intervención a través del Fondo de Liquidez Autonómica” y de que es el “Estado el que paga directamente las facturas “ de la administración autonómica, “hay que mostrar cambios con unos presupuestos ‘libres de Montoro”. Reguant no ha detallado en qué consistía ese ‘Montoro-free’, pero ha comparado la política del Estado con Catalunya con la que realiza el Banco Central Europeo y la troika con Grecia, “pero más suave”, se ha auto-matizado. Una exigencia, la de apartarse de Montoro, que se antoja difícil de realizar porque, al fin y al cabo, sigue teniendo la sartén por el mango.