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Menos gasto electoral sí, pero ¿cómo?

Los partidos no se ponen de acuerdo sobre la manera de recortar el presupuesto de la campaña

Hay sintonía en reducir en carteles, vallas y banderolas

Pilar Santos Juan Ruiz Sierra

Los partidos políticos se reúnen en el Congreso para abordar los recortes en la campaña del 26-J

Los partidos políticos se reúnen en el Congreso para abordar los recortes en la campaña del 26-J / JUAN MANUEL PRATS

Las últimas elecciones generales, las primeras en la historia democrática que no han servido para formar gobierno, costaron 130 millones de euros. Las de ahora, que tendrán lugar el 26 de junio, son distintas, coinciden los partidos, que hablan de un “fracaso” de la política que no debería suponer la misma carga económica para los ciudadanos. Unos y otros, a izquierda y derecha, señalan que hay que recortar gastos. Pero no se ponen de acuerdo en el cómo. Los grupos parlamentarios celebraron este jueves una primera reunión para abordar esa reducción. No hubo pacto, las posiciones de partida siguen siendo muy divergentes, pero al menos se forjó un consenso sobre el apartado en el que, sí o sí, se debe aplicar la tijera: la publicidad exterior.

Hay sintonía en que se deben eliminar, o al menos reducir a la mínima expresión, las vallas, carteles y banderas en las farolas, una iniciativa que rebajaría el gasto de los anteriores comicios, según los cálculos de las formaciones, en alrededor de un 20%. A partir de aquí comienzan las discrepancias, que afectan principalmente a dos materias: la cuantía y alcance del recorte (no es lo mismo rebajar sobre el dinero que se empleó en diciembre que sobre el máximo legal), y el envío gratuito de propaganda electoral, a través del buzoneo.

EL DESEMBOLSO

En el primer apartado, la frontera entre los cuatro principales partidos se sitúa entre los tradicionales, PP y PSOE, y los recién llegados, Podemos y Ciudadanos, cuyo desembolso en diciembre fue mucho menor. Los populares invirtieron entonces 12 millones de euros y los socialistas nueve, mientras que la fuerza morada, contando sus confluencias, gastó tres y la naranja cuatro.

Las siglas lideradas por Mariano Rajoy y Pedro Sánchez consideran que todos, independientemente de sus presupuestos, deben llevar a cabo una reducción del 30%, con lo que mantendrían su ventaja al contar con una mayor capacidad financiera. Podemos y Ciudadanos dicen que no, que lo razonable es rebajar un tope de gasto del que ellos se encuentran muy lejos: ronda los 13 millones de euros para cada formación si se presenta en toda España. De esta manera, ellos no quedarían afectados, aunque la formación de Pablo Iglesias propusieron en la reunión que el límite presupuestario se situase en tres millones, lo que implicaría que la fuerza liderada por Albert Rivera sí tuviera que apretarse el cinturón.

El miércoles se repetirá la reunión para intentar pactar una campaña en la que el Estado subvenciona a los partidos con una cantidad por escaño y voto obtenido, a la que hay que sumar las partidas por el envío gratuito de propaganda, pagando 18 céntimos de escaño por elector siempre que determinada formación haya conseguido tener grupo parlamentario propio. Y aquí está la segunda gran división. Podemos, C’s, ERC, Compromís e IU defienden que el Estado mande de forma conjunta todas las papeletas y sobres electorales, con lo que llegarían a más viviendas. Tanto el PP como el PSOE se oponen a esta opción.    

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