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MOVIMIENTOS EN LA ASSEMBLEA NACIONAL CATALANA

Jordi Sànchez da el primer paso para seguir dirigiendo la ANC

El actual presidente optará a formar parte del nuevo secretariado de la entidad

Defiende la transversalidad de la entidad sobernista y sin supeditación a los partidos

Fidel Masreal

El presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, ha presentado este lunes en la agrupación de Horta-Guinardó su candidatura para formar parte del secretariado de la entidad, el máximo órgano directivo de la ANC que ha de ser votado en las próximas semanas por los socios de la entidad. De esta manera, Sànchez da un primer paso para plantearse la opción reeditar candidatura como presidente de la organización independentista a la que accedió hace un año.

El actual líder de la Assemblea mide sus pasos pero cree posible formar parte del nuevo secretariado e impulsar una linea de trabajo basada en tres ideas: la transversalidad de la ANC, la unidad de la entidad y la garantía de no supeditarse a intereses de partidos. Todo ello para mantener la hoja de ruta hacia la independencia en un momento que juzga decisivo para la evolución, en los próximos meses, del soberanismo.

Si finalmente Sànchez opta a la dirección, podría tener que competir, probablemente, con la candidatura que están forjando, entre otros, el exdiputado de la CUP Antonio Baños y el expresidente de Òmnium Cultural Quim Torra.

La ANC vive inmersa en una lucha interna por el poder que obedece no solo a pugnas personales (como el intercambio público de acusaciones entre Liz Castro, la más votada en las elecciones del pasado año, y el exdirigente Jaume Marfanyal que Castro acusó de haberla presionado para que no presentara candidatura), sinó también a reproches recíprocos de intereses partidistas. Los críticos acusan a Sànchez de haber tomado decisiones que han favorecido la estrategia de CDC, en especial el apoyo de la ANC a la lista conjunta electoral que Convergència propuso a ERC y a las entidades soberanistas, y que desembocó en Junts pel Sí. La posición previa de la Assemblea había sido la de que cada partido soberanista se presentase por separado o que, en todo caso, se construyera una lista electoral sin partidos políticos.

LA GESTIÓN DE SÀNCHEZ

Por su parte, Sànchez reivindica su gestión, basada en la voluntad de ampliar la base social del independentismo hacia sectores progresistas --de los que procede Sànchez, por sus vínculos con ICV, la Fundació Bofill y la gestión al lado de Rafael Ribó, Síndic de Greuges--, con decisiones como acuerdos con la PAH y otras entidades sociales y la organización de una manifestación, este último Onze de Setembre, con un mensaje más transversal que en años anteriores, y que recorrió la avenida Meridiana de Barcelona con un nuevo éxito de participación.

Los afines a Sànchez consideran que el sector crítico está intentando que la organización atienda a intereses cercanos a ERC y la CUP, y creen factible que el actual presidente logre imponerse. Sànchez salió satisfecho de la reciente asamblea de Manresa en la que, como él apoyaba, se modificaron los estatutos para dar más protagonismo a las bases en las elecciones de cargos. Sin embargo, en esa misma cita los socios modificaron la hoja de ruta de la dirección para rechazar un nuevo Junts pel Sí cara a las elecciones generales del 26-J. Sánchez no interpreta esta decisión como un revés porque sostiene que la hoja de ruta no planteaba explícitamente una exigencia de lista política conjunta del independentismo, sino que reclamaba unidad de acción.