27 sep 2020

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ENTREVISTA AL DIPUTADO DE JUNTS PEL SÍ

Lluís Llach: "No tenemos un buen relato pese a hacer muchas cosas"

Neus Tomàs

’El Periódico’ entrevista a Lluís Llach, diputado de Junts pel Sí. / FERRAN SENDRA / ANA C. BAIG

Es uno de los primeros en llegar cada mañana y uno de los últimos en abandonar el Parlament. Sus compañeros de grupo explican que Lluís Llach (Girona, 1948) ejerce de diputado independista e independiente y escuchándole se llega a la conclusión de que es así. Tras pasar cuatro décadas en el escenario y formar parte del recorrido vital de miles de catalanes decidió que se instalaría buena parte del año en Senegal, dedicándose a los proyectos de cooperación que ha impulsado desde su fundación. Hasta que le ofrecieron enrolarse en las filas de Junts pel Sí. Reconoce que se lo pensó mucho antes de aceptar y asegura que no se arrepiente.

-El exdiputado de la CUP David Fernàndez compara el Parlament con ‘Matrix’ porque dice que estar aquí es como vivir en un mundo paralelo al real. ¿En algún momento ha tenido también esa sensación? Vivo en una realidad con un tempo diferente, eso es así. El tiempo político no se corresponde al social y aún menos al mediático. Son tres niveles separados y eso causa problemas. El Parlament es un ente concebido en otra época, vetusto, garantista, que supongo que tiene que funcionar así. Pero, por ejemplo, en un día de votaciones el tiempo es largo. Miro por la ventana y no ha pasado nada, mientras vosotros [los periodistas] ya estáis pensando en la semana que viene. Son tres tiempos descoordinados. Yo me siento así.

-En alguna ocasión ha comentado que es usted un «florero», que supongo que es un papel con alguna connotación positiva... Con la connotación que sea. (Risas).

-Pero no es un diputado raso. Preside la comisión del ‘procés’. Es que un florero puede tener actividades muy importantes. No menosprecio mi papel porque si no, no estaría aquí. Por mi condición de persona conocida ubicada en un lugar difícil de determinar en algún momento lo he sentido así. No soy un especialista en política y como legislador no tengo ninguna práctica, por eso tengo que dedicarme a lo que mejor sepa. Y ayudaré en todo que pueda.

-¿Que sea usted quien la presida  puede contribuir a evitar que la comisión acabe descarrilando? Yo no me miro a mi mismo todo el día. Al revés. El consenso en esta comisión juega un papel importante. Pero no solo en la comisión, también en mi vida intento encontrar espacio para el diálogo, el consenso y el buen humor. La verdad es que mi comportamiento vital no ha tenido que cambiar mucho. 

-Reconoce que quiere a la CUP. ¿También le hace sufrir? Sí, me hace sufrir, pero con toda coherencia. Cada uno tiene su rol. La CUP, en coherencia con su electorado, tiene uno. Y Junts pel Sí, en coherencia con el suyo, tiene otro. Nosotros abandonamos, dentro de unos márgenes, la coherencia ideológica para recorrer el camino hacia la autodeterminación.                                                                                                                                

La CUP, en coherencia, con su electorado, tiene un rol. Y Junts pel Sí, en coherencia con el suyo, tiene otro.

Confía en que la CUP acabará apoyando los presupuestos. Eso sí, insiste en que deben ser unas cuentas creíbles, que todo lo que allí conste pueda después cumplirse. Tal vez cuando se aborde esa negociación, que no se antoja fácil, se requiera de su mediación. No sería la primera vez. Estuvo, cuando ambas partes lo estimaron necesario, en las  conversaciones que acabaron fructificando en el último momento en un pacto que evitó las elecciones (y se llevó a Artur Mas por delante). Desmiente, con carcajada incluida, que llegase a cantar en alguna reunión para destensionar el ambiente. Y le cambia el semblante cuando explica que lo mal que lo pasó el día y medio anterior al cambio de candidato. Confiesa que él había pensado en Carles Puigdemont, con quien compartía lista por Girona, como una de las posibles soluciones. 

-¿Y le dio el nombre de Puigdemont a alguien? Sí, a más de una persona, pero no creo que influyese en la decisión.

-¿A Artur Mas se lo dio? No, a él no.

Recuerda que en esos dos meses y medio antes de que se constituyese el Govern había compañeros suyos como Toni Comín y Dolors Bassa dedicaban buena parte de su tiempo a prepararse para sus nuevas responsabilidades como ‘consellers’. Por eso defiende que el Govern gobierna desde el primer día. Otra cosa es que, como reconoce, muchos ciudadanos no lo perciban así.

-Aunque sea un Govern que mediáticamente no hayamos triunfado, en el sentido de pasar el mensaje bien, porque creo que no tenemos un buen relato, estoy íntimamente convencido de que hemos hecho muchas cosas.

-O sea que tiene la sensación de que la gente no acaba de saber qué hace el Govern. Supongo que o no lo sabemos comunicar o no lo sabemos proyectar. También hay muchos medios que no tienen interés en explicar que en el Govern y el Parlament se hacen cosas. En la situación en que estamos, hemos hecho mucho. Pero no busquemos fantasmas. Es nuestro fracaso, tenemos que hacer autocrítica. Y lo que debemos hacer es explicarnos. Eso es lo que intento cada fin de semana.  

La agenda lo constata. Desde el mes de febrero lleva una veintena de conferencias y tiene programados actos hasta el mes de septiembre.
 
-¿Qué opinión tiene de la situación política que vive España? ¿Se atreve a hacer un diagnóstico de qué pasará si hay elecciones?
 Sinceramente, me importa muy poco todo aquello que no tenga consecuencias directas sobre nuestro país. Solo me interesará el día que haya una opción realmente posible y probable de una gente que respete nuestro derecho a decidir. Ese día, sí, pero mientras que se lo hagan.                                                                                                                                               

Si yo fuese de Valladolid votaría a Podemos. La oferta del PSOE es una pantalla tan pasada que ya se lo harán.

-¿Pero a Catalunya podría convenirle más un gobierno que otro? El único que define una diferencia es Podemos. Si yo fuese de Valladolid votaría a Podemos. Lo que ofrece el PSOE es una pantalla tan pasada que ya se lo harán.

-¿Si hay elecciones, Convergència y ERC deben ir juntas o separadas? No tengo ni idea. Entiendo a la gente que dice 'vayamos juntos' por la motivación de ser el primer grupo catalán en Madrid y es una razón importante. También es verdad que muchos analistas dicen que si vamos separados podemos obtener más votos. Por lo tanto que se imponga la ley de los partidos. Yo soy un independiente que estoy por aquí en medio del temporal y mi opinión cuenta poco.