LA COMPLEJA INVESTIDURA

El PSOE busca cómo hacer frente al desánimo en sus filas

Los malos presagios ante las cada vez más cercanas elecciones se instalan entre los socialistas

Sánchez retoma la agenda interna para poner a punto el partido ante la probable repetición de los comicios

Pedro Sánchez, el pasado jueves en Getafe (Madrid). 

Pedro Sánchez, el pasado jueves en Getafe (Madrid).  / JOSÉ LUIS ROCA

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Más allá del círculo de confianza de Pedro Sánchez, formado por muy pocas personas, se ha instalado en el PSOE la sensación de que haber llegado tan lejos, haber creado tantas expectativas, puede acabar teniendo un efecto perjudicial. Los socialistas han estado durante los últimos meses en el centro de todas las negociaciones, como los únicos capaces de liderar una alternativa a las elecciones, con su líder ejerciendo un papel casi de protopresidente del Gobierno, pero ahora que esa posibilidad se encuentra cerca de tocar fondo, tras el portazo de Podemos, el abatimiento se ha instalado en gran parte del partido, que acoge con preocupación la probable llegada de los comicios. La dirección del PSOE intenta combatir este estado de ánimo, pero por el momento no acaba de dar con una estrategia definida.

“Estamos bloqueados”, admite un dirigente. A menos de 10 días de que el Rey vuelva a llamar a los líderes políticos los próximos 25 y 26 de abril, los socialistas, que confiaban en alcanzar un entendimiento con el partido morado que permitiera la llegada de Sánchez a la Moncloa, no saben cómo volver a colocarse en la principal posición del tablero, más allá de insistir en que su mano sigue tendida para forjar un acuerdo, retratar a Pablo Iglesias como un dirigente mentiroso que al preocuparse solo por sus intereses está colaborando con el PP y azuzar las diferencias en Podemos sosteniendo que si hubiera tenido más peso su número dos, Íñigo Errejón, el pacto habría sido posible.

DE IZQUIERDA A DERECHA

Todo el PSOE asume que salvo sorpresa mayúscula habrá cita con las urnas el próximo 26 de junio y que Sánchez repetirá como candidato. En casi dos meses y medio pueden pasar muchísimas cosas, y está por ver los efectos de la nueva oleada de escándalos que azota al PP, pero las previsiones, ahora mismo, no pasan por su mejor momento. La visión más pesimista dentro del socialismo argumenta que con su pacto con Albert RiveraAlbert Rivera, Sánchez “ha estrechado el espacio político” del partido, al haberse escorado “a la derecha” tras una campaña electoral, en diciembre, que “fue muy de izquierdas”.

“Sánchez supo entonces identificar a Ciudadanos con la derecha, subrayando que sus recetas eran las mismas que las del PP, pero el acuerdo alcanzado ha blanqueado a Rivera, dándole material para atraer a otro tipo de votantes, no solo a los desencantados con Rajoy. Así que ahora ellos están subiendo a las encuestas, capitalizando el pacto. Y nosotros no”, señala un dirigente crítico. Muchos socialistas, independientemente de sus alianzas internas, de si se encuentran más cerca de Sánchez o de Susana Díaz, la presidenta de Andalucía (de la que sus defensores esperan que diese el paso para liderar el PSOE si Sánchez obtuviera un mal resultado en las cada vez más cercanas elecciones), temen que el PP y Ciudadanos consigan una suma de escaños suficiente para formar gobierno.

Sánchez, mientras tanto, ha retomado la agenda de partido, comenzando la semana pasada con varios actos en Andalucía, gran pulmón del PSOE. El jueves estará en Euskadi, en un encuentro con militantes, un formato en el que se prodigará en los próximos tiempos. “Siempre lo ha hecho. Si últimamente lo ha dejado de hacer es porque ha estado pegado a lo institucional, siguiendo de cerca las negociaciones. Pero a él le gusta pisar calle. Si llega a ser presidente del Gobierno, estará muy poco en la Moncloa”, dice un colaborador, que replica que la sensación generalizada entre los socialistas no es tanto de desánimo como de expectativas de desalojar al PP que se han acabado frustrando.

LOS DOS MENSAJES

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Cuentan en el entorno del líder socialista que durante la pasada campaña, cuando le paraban por la calle ciudadanos que no eran simpatizantes, entre los mensajes más repetidos se encontraban dos. El primero: “Vas a pactar con el PP”. Y el segundo: “Yo soy socialista, pero pienso votar a Podemos para que no te escores a la derecha”.

“Ambas cosas se han demostrado falsas. Y es difícil que toda esa gente vaya a votar otra vez a Podemos. No está claro que vuelvan al PSOE, pero no votarán a Podemos”, continúan en la dirección del partido, donde se argumenta que han “cedido” para sellar su pacto con Rivera, pero que el documento contiene muchas más propuestas socialistas que de Ciudadanos. Y que, en cualquier caso, la imagen de haber aceptado iniciativas distintas a las propias en aras del acuerdo no es “mala” en estos momentos. “Si Iglesias lleva días insistiendo en que ha hecho cesiones, por algo será”, concluyen.