Ir a contenido

LA LUCHA CONTRA EL OLVIDO

Una jueza argentina contra la impunidad

Las víctimas de la dictadura española ponen su esperanzas de justicia en María Servini, una magistrada de 80 años de Buenos Aires

Abel Gilbert

La jueza argentina María Servini a la salida de la Audiencia Nacional en Madrid, donde ha tomado declaración a dos víctimas de la dictadura.

La jueza argentina María Servini a la salida de la Audiencia Nacional en Madrid, donde ha tomado declaración a dos víctimas de la dictadura. / JOSE LUIS ROCA

Como si fuera una suerte de edicto consensuado con los años, pero nunca escrito, en los pasillos de los tribunales argentinos suele decirse, por lo bajo, casi susurrando, que “con la 'Chuchi' no se jode (juega, en la jerga local)”. Ella, María Romilda Servini de Cubría, es una mujer respetada o temida. No se la puede tomar a la ligera, aunque la juez esté por cumplir los 80 años. Su firma ha sido estampada en numerosas sentencias resonantes, como las restituciones de hijos de desaparecidos durante la última dictadura. Nada le dio tanto renombre internacional como la decisión que adoptó en setiembre de 2013, cuando se consideró en condiciones de investigar crímenes cometidos durante el franquismo.

"Los delitos constituyen crímenes de lesa humanidad por lo que, en uno u otro caso, la acción y la pena son imprescriptibles y sus responsables están sujetos a persecución a través de la aplicación del principio de jurisdicción universal", explicó en respuesta a la querella presentada en el 2010 por múltiples víctimas y sus familiares, después de que se les cerrara la vía judicial inciada por Baltasar Garzón en España.

ROBO EN EL AEROPUERTO

Desde entonces ha viajado varias veces a España para escuchar los testimonios de familiares como Ascensión Mendieta, que recuperó los huesos de su padre después de que Servini reclamara que se abriera una fosa en Guadalajara. El año pasado, en uno de estos viajes, la jueza argentina esperaba un vuelo en Barajas. Una empleada aeroportuaria le ordenó que pasara los 5.000 euros que llevaba encima en un cinturón a través del escáner de control. El dinero se esfumó. Le ofrecieron 900 euros como resarcimiento. No sabían con quién se estaban metiendo. La 'Chuchi' hizo la denuncia y, ¡zas!, horas más tarde, el dinero “reapareció” dentro del cinturón. La jueza insinuó que "el robo podía tener que ver con su investigación por los crímenes durante el franquismo”. 

Eso no hizo achantar a 'Chuchi', que el pasado 22 de marzo reclamó interrogar a los 19 acusados por crímenes durante la dictadura franquista, entre los que se encuentran los exministros Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina. Finalmente, el Ministerio de Justicia español acaba de devolver a Argentina su solicitud con una petición añadida: las preguntas dirigidas a los encausados. Este giro obliga a la 'Chuchi' a posponer su aterrizaje en Barajas. ¿Con qué fuerza seguirá el tema ahora que Madrid y Buenos Aires volvieron a tener gran sintonía política, tras el fin del 'kirchenirismo' y la llegada de Mauricio Macri al poder? La pregunta no es banal. La revista 'Noticias' habla de la “transformación de Servini de Cubría”, al constatar cómo la jueza se convirtió en “una de las más duras“ 'antikirchnersitas' cuando “hasta hace poco era señalada como permeable al poder”. Otros recuerdan que no hay que subestimarla porque es inmanejable.