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El Govern juzga "contraproducente" el manifiesto contra el bilingüismo

Considera que lamina el crecimiento de la base social soberanista

El Ejecutivo opta por pasar página para no alimentar la polémica

FIDEL MASREAL / BARCELONA

El president Carles Puigdemont, en la reunión del Govern de este martes.

El president Carles Puigdemont, en la reunión del Govern de este martes. / ALBERT BERTRAN

"Absolutamente inoportuno y contraproducente". Así valora el Govern el manifiesto presentado la semana pasada por el denominado Grupo Koiné. Oficialmente, la opinión del Ejecutivo de Carles Puigdemont se limita a mostrar una leve discrepancia implícita, pero en análisis a puerta cerrada no puede ser más crítico.

Según ha podido saber EL PERIÓDICO, el 'conseller' de Cultura, Santi Vila, fue el encargado de presentar este martes un informe en el Consell Executiu. Un análisis crítico --que ningún otro miembro del Govern cuestionó--, que se basa en que plantear el catalán como única lengua oficial es la peor de las estrategias para lograr la ansiada mayoría social independentista.

Y es que el manifiesto, además, incorpora referencias muy polémicas respecto a la inmigración castellanohablante, entre ellas, la que defiende que el franquismo la utilizó "como instrumento involuntario de colonización lingüística". Una manera de plantear las cosas que choca frontamente, según fuentes del Govern, con una de las obsesiones del soberanismo: cómo atraer a más electores del área metropolitana a la causa independentista, y cómo en definitiva lograr una mayoría superior al actual 48% de votos partidarios de la secesión. "Si decimos que nos faltan 10.000 apoyos, con dos o tres debates como este de la lengua al final nos faltarán 100.000", explica una fuente gubernamental.

PASAR DE PUNTILLAS

La intención poco disimulada del Govern y de CDC ha sido la de pasar de puntillas sobre la polémica para no alimentarla. Y mientras desde un primer momento dirigentes de ERC como Joan Tardà o el también diputado en el Congreso Gabriel Rufián reiteraban su apoyo a una Catalunya independiente con dos lenguas oficiales, Convergència se limitaba a remitirse al programa electoral de Junts pel Sí, que en ningún caso se propone que el catalán sea única lengua oficial. Y el Govern ha evitado comentar el asunto en la rueda de prensa tras el Consell Executiu. 

Solo en respuesta a una pregunta, la portavoz, Neus Munté, lo ha dejado todo en manos de la futura Constitución catalana, pero ha mostrado su posición implícitamente crítica con el texto de 'Koiné': "Con herramientas de Estado podremos dar más apoyo a la lengua catalana pero vale la pena recordar que hay una plena garantía de la protección de los derechos lingüísticos de todas las personas en Catalunya hablen la lengua que hablen. Estamos convencidos que el catalán podrá ser fuertemente protegido y el castellano tendrá reconocimiento y garantía de uso”.

En el Govern no ha gustado que dirigentes nacionalistas como el exdiputado Vicenç Villatoro haya firmado el polémico manifiesto. Pero en aras de soslayar la polémica, no habrá críticas internas ni externas. No en vano, el manifiesto refleja también una parte del pensamiento soberanista catalán. Una parte que, eso sí, no cuenta con el apoyo de un Ejecutivo que lo considera no solo un error sino un "disparo en el propio pie".