LA LEGISLATURA ESPAÑOLA

Reconstruir los puentes rotos

Si quieren evitar elecciones, los partidos deberán retomar el diálogo haciendo un 'reset' a la retahíla de improperios que se dedicaron sus líderes en los primeros debates de investidura

Extracto del discurso de investidura de Pedro Sánchez. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EL PERIÓDICO

Extracto del discurso de investidura de Pedro Sánchez.
El Presidente del Gobierno durante el discurso de investidura de Pedro Sánchez
Pablo Iglesias aplaude irónicamente a Pedro Sánchez cuando éste agradece el apoyo de Ciudadanos.
El líder de Ciudadanos quiere que se recupere la clase media y trabajadora

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Vaya por delante que 'donde dije digo digo Diego' y 'nunca digas nunca jamás' son dos refranes intrínsecamente relacionados con la política. En las dos sesiones de investidura que perdió Pedro Sánchez, especialmente en la primera, los líderes de los principales grupos en liza se lanzaron todo tipo de misiles dialécticos que llegaron incluso a lo personal. Es hora de retomar las negociaciones, de intentar reconstruir los puentes rotos antes de acabar abocados a una nueva contienda electoral, pero en la hemeroteca quedan todas las lindeces que se dedicaron unos a otros.

En su intento fallido de tejer alianzas a derecha e izquierda, Pedro Sánchez solo ha dejado fuera de su oferta a Mariano Rajoy. "Usted es un tapón", le espetó el líder socialista al del PP al final de su cara a cara. Los cantos de sirena de la denominada gran coalición no parecen llegar a oídos del candidato del PSOE. El tiempo dirá, pero Sánchez le lanzó a su rival y a su partido varias acometidas que costará cicatrizar.

"¿Sabe cuál es la esencia, señor Rajoy, de todo lo que decimos en ese acuerdo (con Ciudadanos)? Sacar la política de la crónica de sucesos en la cual su partido y usted la han metido como consecuencia de los casos de corrupción", le espetó durante el debate. "Para que se produzca la verdadera regeneración democrática en nuestro país es necesario que se produzca la renovación de liderazgo del PP, y eso solamente se puede producir en la oposición", prosiguió. Hubo muchos más dardos envenenados, pero el artículo que publicó en EL PERIÓDICO es meridiano: "O progreso o Rajoy".

Su objetivo es presidir un gobierno PP-PSOE-Ciudadanos, pero a poder ser sin la presencia de Sánchez. Rajoy no escatimó en pullas al líder socialista. "Señor Sánchez, hay tapones y hay el perro del hortelano. El perro del hortelano es el que no deja que gobierne quien tiene el apoyo mayoritario de los ciudadanos y además es incapaz de crear una alternativa que permita gobernar. (...) Es usted el tapón", le replicó el candidato conservador a su rival.

Además de despreciar el acuerdo de Sánchez y Albert Rivera y hurgar en sus contradictorias versiones, el líder del PP atacó en lo personal con perlas de este tipo: "No son aventuras lo que necesita España y no es usted el mejor situado para extinguir los recelos, porque ni los antecedentes de su partido ni los suyos personales le avalan. No viene usted solo. Le acompaña un pasado. Estaba usted entre los que aplaudían la política que nos arruinó". Dos días después puso la traca final al relacionar el intento de investidura de Sánchez con un acto de "supervivencia" que "también es corrupción".

Sánchez no ha dejado de tender la mano a Pablo Iglesias, pero dejándole a la vez algún que otro recado: "Si vota ('no') con el señor Rajoy se habrá convertido en lo mismo que había venido usted a cambiar". Aparte de afear su tono y sus 'imposiciones' al dirigente de Podemos y que vaya distribuyendo "carnets de buen socialista", le acusó de "engañar" a los españoles "porque las izquierdas no suman" e insistió en que si no hay un gobierno del cambio es por el "bloqueo" podemista.

"No se puede asaltar el cielo" subrayó Sánchez en el artículo que firmaba en este diario. "Muchos de los exvotantes del PSOE que confiaron en usted (Iglesias) no entienden su comportamiento, no entienden por qué va a votar en contra de un candidato socialista para que siga en funciones el señor Rajoy", ha sido el mantra de Sánchez. Esos electores "se sienten traicionados", según él.

Podemos insiste en que todavía hay margen para llegar a un gobierno de izquierdas que presida Sánchez pero en el que la fuerza morada tenga mucho que decir. Para lograrlo, los socialistas deberían hacer un 'reset' a las duras palabras que Pablo Iglesias dedicó a su candidato y al propio partido. "(Hubo) una época en la que ser socialista llevaba antes a la cárcel y al pelotón de fusilamiento que a los consejos de administración de las grandes empresas", le atizó. Y remató la embestida afirmando que el PSOE se convirtió en el partido "del enriquecimiento rápido" que, encima, cuenta con "personas que tienen su pasado manchado de cal viva": hachazo a Felipe GonzálezFelipe González.

En el segundo intento, el viernes, Iglesias fue más comedido con Sánchez. En cambio, a Rajoy (a quien le recordó el miércoles que el PP es "hijo político del totalitarismo" y que su partido lo fundaron "siete ministros de la dictadura") y a Rivera (a quien equiparó con un Maquiavelo, con un "jefe de escuadra en la posguerra" que "no tiene más ideología que su cercanía con el poder"), ni agua.

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Ciudadanos no esconde su predilección por conformar una alianza con el PSOE y el PP, aunque tampoco ha dudado en presumir de haber pasado por el aro a los socialistas y en poner una clara condición a los populares, la cabeza de su presidente, a quien dedicó estas preguntas: "Si España tiene que impulsar un pacto contra la corrupción y por la transparencia, ¿lo va a impulsar el señor Rajoy? ¿Alguien se lo va a creer? ¿Alguien en España cree que el señor Rajoy va a ser el azote contra la corrupción en España? No puede hacerlo porque no ha limpiado ni su casa". Y por si eso fuera poco, el viernes acusó al presidente en funciones de poner "en jaque" al Rey al rechazar presentarse a una investidura.

Donde las dan las toman, Rivera también dedicó unos minutos a atizar a Podemos, a reprenderle por querer "machacar a la clase media" con políticas "propias de Grecia y Venezuela". Toda una retahíla de reproches que van desde acusar a Iglesias de permitir que se rompa España a base de referéndums hasta recriminarle que quiera sacar al país del euro. Pocos puentes hubo entre ellos. Siempre hubo más dinamita.