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El Govern inicia ya los contactos con la CUP para negociar el presupuesto

CDC y ERC ponen en común los ejes deseados para las nuevas cuentas

BCN World amenaza con perturbar la paz interna de la coalición

Xabi Barrena

El Govern inicia ya los contactos con la CUP para negociar el presupuesto

JULIO CARBÓ

La coalición independentista al frente al Govern se halla en las estribaciones del principal puerto de montaña, en clave catalana, a superar en esta, en principio, minilegislatura de 18 meses: los presupuestos para el 2016. En los últimos días los equipos convergentes y republicanos -según en manos de quien esté cada 'conselleria'- el grupo parlamentario de Junts pel Sí y el departamento de Economia que encabeza Oriol Junqueras han mantenido reuniones internas para esbozar el proyecto de cuentas con el que se partirá en las negociaciones que empezarán, si nada se tuerce, esta misma semana con el socio del Ejecutivo, la CUP.

Siguiendo con el símil ciclista, la que le espera al Govern podría compararse con la ascensión al col de Alpe d'Huez, un 'hors categorie', conocido por tener una pendiente más o menos homogénea (entre el 8,3% y el 11%) a lo largo de 13 kilómetros. Y famoso por sus 21 curvas en herradura. La comparación con las paredes al 23% de pendiente, como el astuariano paso del Angliru, mejor utilizarla cuando el Tribunal Constitucional, y en general, toda la fuerza del Estado, recaiga sobre los movimientos del Govern y el Parlament.

Las curvas que se avecinan vendrán, sobre todo, provocadas por la negociación Govern-CUP, que se antoja dura a tenor de como algunos sectores de los anticapitalistas han ido preparando el terreno. Más allá de los aspectos puramente económicos, las carpetas de BCN World y de la ATLL (los anticapitalistas han pedido la comparecencia del actual 'conseller' de Territori, Josep Rull, y de su antecesor, Santi Vila) amenazan con enturbiar las conversaciones. Y también, en el seno del Ejecutivo de coalición que preside Carles Puigdemont, especialmente en lo que se refiere al protyecto tarraconense, puesto que no hay diferencias insalvables en cómo afrontar las cuentas. 

Que Oriol Junqueras sea un político de izquierdas, pero que no vaya con el catecismo marxista en la mano, ayuda al entendimiento macroeconómico con los convergentes. En su comparecencia parlamentaria, el vicepresidente ya dejó claro que no iba a tocar los tipos impostivos del tramo autonómico del IRPF -ya en máximos-, y se mostró muy reacio a apretar las tuercas en el impuesto de sucesiones, algo que los cuperos le van a exigir a los dos minutos de reunión.

Junqueras mostró su perfil más liberal cuando planteó la conveniencia de mantener o no el impuesto de patrimonio y a la vez el de sucesiones, por entender que se pagaba dos veces por lo mismo. Y solo abrió la mano a nuevos impuestos en el campo medioambiental. Una música que gusta al 58% del Govern (el convergente), aunque está por ver si al resto de partidos que pueden darle apoyo. Como también agradó que el vicepresidente defendiera, sin fisuras, frente a la CUP, el pago de lo que adeuda la Generalitat, frente a la propuesta de los anticapitalistas de analizar quiénes son los acreedores y efectuar impagos selectivos.

Cerrado el grifo impositivo, la 'conselleria' espera grandes cosas de su plan de eficiencia de los departamentos, con el que se pretende hacer "más con lo mismo". El ejemplo son los 10 millones que la Generalitat pagaba al Estado para que realizara el cobro ejecutivo del impuesto de sucesiones y los 24 que se abonaban a los registradores de la propiedad para las liquidaciones del mismo tributo. Ahora. Economia se dispone a realizar ese trabajo, ahorrándose 34 millones que se pueden invertir en el despliegue de la agencia tributaria.

Tampoco hay muchas diferencias entre CDC y ERC sobre hacia donde revertir el gasto. Todos son conscientes que para seducir a una parte del electorado para que abracen la independencia hay que tener especial atención a las partidas sociales. No es baladí que Junqueras pusiera como 'conseller' de Salut a una persona de marcado perfil político, y no técnico del sector, como Toni Comín, que tiene claro que no habrá privatización alguna, por mínima que sea, en la sanidad pública. "La independencia pasa por acabar con las listas de espera y abrir quirófanos" ha apuntado una voz del Govern. Otra cosa es que haya dinero suficiente. Los presupuestos del 2015 marcaron un hito con el porcentaje dedicado a partidas sociales más alto de la historia, pero con un montante bastante inferior al de otros ejercicios, con lo que el dinero en sí dedicado a sanidad y educación no fue todo lo que los soberanistas desearon, como les afeó la oposición.

En otro nivel queda la lucha contra el déficit que impone el Etsado. El secretario de Economia, Pere Aragonés, cifró en 2.000 millones los ingresos suplemnetarios que precisa el Govern para cumplir con el déficit del 0,3% del PIB. O eso, o una negociación con el Minsterio de Hacienda que se antoj, también, difícil.

LA GRIETA DE BCN WORLD

Dejada en barbecho la incipiente polémica entre convergentes y republicanos acerca de la hoja de ruta, sin acabar de perfilar nadie cómo se desarrollarán los hechos, el complejo de ocio de BCN World se dibuja como la primera gran curva cerrada, en el plano interno del Govern. A ERC no le gusta un ápice, de hecho votó en contra de los aspectos esenciales del plan en la pasada legislatura, y lamentan que la propuesta que se hizo a la CUP, en diciembre, de parar su tramitación y dejar al albur de un acuerdo entre Junts pel Sí y los anticapitalistas la definición final de BCN World, no fuera recogida en el acuerdo final que dio la presidencia a Puigdemont.

CDC considera, en sintonía con los agentes económicos del territorio, que el proyecto supone una inyección monetaria al sur de Catalunya. ERC, que es "pan para hoy y hambre para mañana" y comparten con asociaciones y entidades opositoras al proyecto que el modelo que se quiere implantar, basado en la edificación y los casinos, es pésimo. Según los republicanos BCN World supondría edificar en una área similar a la que ocupa la ciudad de Valls y que el interés primordial de alguno de los socios es, sobre todo, el de levantar viviendas.

A vueltas con el juego

En cuanto al juego,  la magnitud de la superficie dedicada a esta actividad en BCN World hace torcer el gesto al propio vicepresidente Junqueras. Tras la reunión celebrada la semana pasada por Puigdemont y el propio Junqueras con representantes de uno de los posibles promotores del complejo, Hard Rock Café, hay quien se exclama de que el área de juego del casino que se le promete, por ejemplo, sea el doble del que la empresa -en manos de la tribu india de los seminola de Florida (históricamente ligada a los casinos)- tiene en Las Vegas, y que llega allí a los 3.000 metros cuadrados. Para los republicanos, además, la rebaja fiscal aprobada con los votos de CiU y PSC, en el 2014, del 55% al 10% para los casinos, supone mandar un pésimo mensaje en unos momentos de crisis.

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