Rita Barberá, una mujer sola

Acorralada por la corrupción, la que fuera "alcaldesa de España" para el PP, pasa las horas recluida en casa

Amante del lujo y poco accesible, en su partido ya la tratan como una militante más

Rita Barberá.

Rita Barberá. / TÀSSIES

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Hace poco más de un año, desde el balcón del Ayuntamiento, la alcaldesa Rita Barberá hacía burla a la Intifalla, una protesta festiva que esa jornada denunciaba el ninguneo de las autoridades populares a las víctimas del accidente del metro. Con la lengua fuera y la mano en la nariz, señalaba su privilegiada posición y les decía: "Yo, aquí". Barberá sentía entonces que de allí no se iba a ir nunca. Pero desde aquel día todo ha ido cuesta abajo para la "alcaldesa de España", como la bautizó el mismo Mariano Rajoy que ahora proclama en referencia indirecta a ella que en el PP "todo el mundo tendrá el mismo trato" y que en cuanto a sospechas de corrupción "ya no se pasa ninguna".

En las últimas elecciones municipales, aunque fue primera fuerza política en Valencia, Barberá perdió 100.000 votos, la mitad de sus concejales y la alcaldía. Y dejó de ser aquel activo que levantaba pasiones en los mítines del PP y al que el propio Rajoy jaleaba, a pesar de estar ya señalada en el 'caso Emarsa' por haber recibido de la trama varios bolsos de la lujosa marca Louis Vuitton (un "regalo habitual", según ella señaló); en el 'caso Nóos' (del que escapó a pesar de que el juez José Castro vio claros indicios para imputarla) y en la ruinosa compra pública de la empresa quebrada que organizaba el Gran Premio de Fórmula 1 en Valencia.

Barberá tampoco está formalmente investigada en el ‘caso Imelsa’, pero sí lo está todo su entorno; 20 asesores o exasesores y 14 concejales o exediles. Ahora, el balcón desde el que se la ve asomar es el de su casa, un edificio en el que hasta hace unos meses dos policías locales hacían guardia día y noche. Sin embargo, Barberá no es ahora menos accesible que antes. Nunca pisó mucho la calle, fuera de actos cuidadosamente preparados donde le acompañaba una cohorte de señoras y jóvenes de Nuevas Generaciones; ni bajó del coche oficial. Su Lancia Delta estuvo aparcado 23 años en el parquin del Ayuntamiento. Según el actual alcalde Joan Ribó (Compromís), Barberá tenía a su disposición más de 25 agentes ejerciendo de escoltas las 24 horas, incluso en vacaciones.

Biografía sin pasado

Aunque existen muchos rumores sobre su vida privada, poco se sabe de ella. De su juventud, que fue ‘musa del humor’ de Valencia y que trabajó como periodista en el franquismo. De su modelo de gestión, que le gusta rodearse de su familia. Su hermana Asunción (‘Totón’) Barberá fue su jefa de gabinete en el Ayuntamiento. Uno de sus sobrinos, Quique, un empresario que contrataba habitualmente con su consistorio, y a su sobrina ‘Toti’ la colocó en un teatro municipal a las órdenes del ventrílocuo y empresario José Luis Moreno (que lo hundió). Pocos amigos se le conocen; si acaso Mª Carmen García Fuster, secretaria municipal del grupo popular y su más estrecha colaboradora. Con ella, que está en libertad bajo fianza de 150.000 euros, se le vio salir de su domicilio en un coche este jueves. Al margen de ésta excepción, hoy parece que entre sus compañeros de equipo de las últimas décadas no cultivó amistad alguna, aunque cuando tenía mando en plaza todos la idolatraran. Hasta Alfonso Grau, que fue su mano derecha en el ayuntamiento y es la máxima autoridad valenciana imputada en Nóos, ya no trata con ella. Ahora la llama "la señora Barberá" y cree que sí sabía que bajo su mandato hubo blanqueo y financiación ilegal del partido.

Al actual alcalde Ribó le resulta difícil creer que una alcaldesa "que decidía hasta el color de las flores" que en cada temporada se plantaban en el puente más caro de mantener de la ciudad, no estuviera "al tanto de todo". Ella ha admitido con orgullo en varias ocasiones que todos la llamaban "la jefa" y era habitual verla dando órdenes, no precisamente amistosas, a veces con un simple gesto o mirada.

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Ahora esa mirada oscura, apenas asoma por la ventana de su domicilio, en el que se le puede imaginar acompañada de los bolsos, fulares y otros regalos de lujo que se han ido revelando en las diferentes causas de corrupción en la que se ha visto implicada. Así pasa las horas pensando si renunciar a su acta de senadora o no.

Ojito derecho de Manuel Fraga, fundó Alianza Popular en Valencia y se presentó a la presidencia de la Generalitat bajo estas siglas. Perdió, como también lo hizo la primera vez que se presentó a la alcaldía, ya con el PP, cuando firmó lo que ella ahora llama "un pacto de perdedores" con Unió Valenciana para convertirse en primera edil. Tras 32 años de diputada y 24 años al frente de la tercera ciudad del Estado con cuatro mayorías absolutas, Barberá es ahora para el PP un bien amortizado en términos contables y una "señora" o militante más.