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la nueva legislatura

La quiniela de Pedro Sánchez para lograr la investidura

El papel de los independentistas catalanes es clave si el PSOE no obtiene el 'sí' de Podemos y la abstención de Ciudadanos

Rafa Julve

Pedro Sánchez, el pasado 11 de enero en la sede del PSOE. 

Pedro Sánchez, el pasado 11 de enero en la sede del PSOE.  / JOSÉ LUIS ROCA

Tras la renuncia de Mariano Rajoy y la aceptación por parte de Pedro Sánchez de intentar ser investido presidente del Gobierno, el abanico de posibilidades queda reducido a un solo flanco. Vista la estrategia de todos los partidos, muchísimo deberían cambiar las cosas para que el líder del PSOE salga elegido en primera votación, en la que se requiere mayoría absoluta (176 diputados de 350). Para que se pueda acallar el cada vez más intenso remor de tambores electorales, el desenlace está abocado a una segunda ronda por mayoría simple, es decir, a que haya más 'síes' que 'noes'. Las combinaciones no son nada fáciles, y en alguna el papel de los independentistas catalanes es clave para desencallar la situación o encaminarla a nuevos comicios.

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EL ROL DE PODEMOS Y DE CIUDADANOS

Al margen de la denominada "gran coalición" de PP-PSOE (con o sin Ciudadanos) rechazada por el líder socialista y de quinielas estrambóticas, la investidura de Sánchez pasa irremediablemente por el respaldo de los 90 parlamentarios socialistas, por el voto favorable de Podemos (69 escaños incluidas todas sus confluencias autonómicas) o del grupo de Albert Rivera (40) y todo ello sumado a la imprescindible abstención de uno de esos dos partidos. Por supuesto, con los 'síes' de ambas fuerzas el resultado aún sería más holgado, pero esa posibilidad se ve más lejos en el horizonte. Salvo una gran sorpresa 'estilo Puigdemont', lo que parece asegurado es el 'no' de los 123 diputados populares. Una prevención añadida: se puede rechazar un gobierno de coalición, pero eso no implica que se bloquee una investidura.

Si se rebasa la aritmética más ortodoxa, las posibilidades se multiplican: un 'sí' de Podemos sin confluencias, que algunos diputados no vayan a votar...

Si Sánchez obtuviera el apoyo del grupo de Pablo Iglesias y la abstención de Ciudadanos, tendría la presidencia en sus manos, pues los 159 votos favorables serían insuperables para la suma de 'noes' del resto de partidos (151). La fuerza naranja se ha mostrado dispuesta a facilitar la gobernabilidad absteniéndose, pero siempre que los morados no formen parte del Ejecutivo como reclama Iglesias: quiere la vicepresidencia y varias carteras ministeriales. Ha llegado el momento de negociar y aquí, aparte de las ofertas que pueda hacer el PP para volver al terreno de juego, en el otro lado del tablero no se pueden descartar soluciones imaginativas con cesiones de unos y otros.

Si, por otra parte, fuera Ciudadanos quien respaldara la investidura y Podemos se abstuviera, el encaje de bolillos requeriría de muchos más hilos: la suma PSOE-C's (130) no tiene suficiente con la abstención de los 69 podemistas, pues seguiría habiendo 151 escaños en contra. Esta fórmula, la que más agrada a los barones socialistas, ya se verá si a las bases, impone de nuevo el diálogo, y a muchas más bandas.

ESQUERRA, CONVERGÈNCIA Y LOS DEMÁS

El rompecabezas sube en esta última opción a nivel premium, puesto que otorga un rol central a los independentistas catalanes, ERC y Democràcia i Llibertat (marca de CDC en el Congreso). Para que Sánchez pudiera ser investido con la abstención de Podemos y el 'sí' de Ciudadanos, sería imprescindible que los soberanistas catalanes (9 + 8 escaños) votaran en blanco o, cuidado, hicieran novillos como hacía antaño Herri Batasuna. "Nosotros no participamos en la elección de un presidente español", argumentaron su ausencia los aberzales en las seis primeras legislaturas. Sin embargo, ni Esquerra ni Convergència han mencionado si quiera esa posibilidad. Lo que sí han dejado claro es que su intención es votar 'no' a Sánchez si no acepta la celebración de un referéndum de autodeterminación en Catalunya, plebiscito que también exige Podemos pero a lo que se oponen PSOE y Ciudadanos. En las cuitas soberanistas -se supone que ERC y DiL mantendrán la unidad de acción porque si no las variantes aritméticas se multiplican- está también decidir si les sale a cuenta bloquear por coherencia ideológica la investidura e ir de nuevo a unas elecciones en las que el PP no sería precisamente el más perjudicado.

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