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JUICIO EN LA AUDIENCIA DE MADRID

Los asaltantes de la Blanquerna proclaman ante el juez "su amor a España"

Afirman que irrumpieron en la librería para impedir que se lanzaran "proclamas independentistas"

Margarita Batallas

Siete de los 15 ultraderechistas que asaltaron en la Diada del 2013 la librería Blanquerna de Madrid han reconocido este lunes ante el juez que entraron en el local "como la Legión" movidos "por su amor a España" para evitar que se lanzaran "proclamas independentistas". No obstante, todos han negado que su acto fuera "violento" o que se hubieran concertado para irrumpir en la sede de la Generalitat en Madrid. Los acusados se enfrentan a penas que oscilan entre los dos y los cuatro años de prisión por los delitos de desórdenes públicosamenazasdaños y atentado.

En la primera sesión del juicio han declarado ocho de los acusados, aunque uno de ellos se ha negado a responder y otros cuatro solo han contestado a las preguntas del fiscal y de sus abogados. Pedro Chaparro, miembro de Democracia Nacional, ha defendido su actuación. "Me enervaba que hubiera un acto independentista porque me mueve el amor a España", manifestó. "El 11-S no se utiliza como una fiesta autonómica, sino como una exaltación del independismo", ha añadido.

ACCIÓN "IMPULSIVA"

Chaparro ha insistido en su justificación patriótica: "Si tocan el amor a España, me sale mi impulsividad". Además, ha negdo que su actuación fuera violenta, a pesar de que arrebató el micrófono al entonces delegado de la Generalitat en Madrid, Josep Maria Bosch, para impedir que se lanzaran "proclamas independentistas". También ha negado que fuera su intención golpear a un cámara de TV-3. "Aparté la cámara, pero no quise dañar ni la cámara ni al trabajador", matizó. El cámara tardó nueve días en recuperarse de sus lesiones.

Su novia, Paula Mijais, ha rechazado que golpease a alguien en el asalto en el que los participantes irrumpieron al grito: "No nos engañan, Catalunya es España". "Me han educado muy bien para no ser una macarra", ha apostillado.

UN "ESCRACHE"

Por su parte, el secretario nacional de Falange. Sergio R. F. ha comparado este acto con un "escrache", y ha afirmado: "Mi condición de español y patriota me obligaba a estar ahí". Y Joaquín, otro de los asaltantes, ha admitido que entraron todos juntos "como la Legión". También ha reconocido que se encaró con el delegado de la Generalitat, a quien dijo al oído "Aquí no se viene a joder". Asimismo, se ha negado a responder a las preguntas más comprometidas por "ser un hombre y no un delator".

También ha negado que hubieran esparcido gas pimienta. "Pudo ser un escolta", ha agregado. Asimismo, ha indicado que los asaltantes salieron "gritando y agitando banderas, pero pacíficamente", aunque durante el asalto golpearon al diputado de CiU Josep Sánchez Llibre. Por ello, este parlamentario y la Generalitat actúan como acusación particular. 

Los acusados aseguraron que no sabían que al acto asistían diputados y sus defensas intentaron que no se admitiera la personación de CiU porque este partido ha perdido sus siglas desde las últimas elecciones catalanas. Todos ellos reconocieron que son miembros, militantes o simpatizantes de grupos de ultraderecha. "Por eso nos conocemos", justificó uno de los acusados.