LA SITUACIÓN SOCIALISTA

Los barones del PSOE presionan para relevar a Sánchez con urgencia

Las federaciones socialistas más importantes quieren un congreso a comienzos de año

El clima entre el secretario general y varios líderes territoriales es de absoluta desconfianza

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, durante un acto en Jaén el pasado noviembre. 

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, durante un acto en Jaén el pasado noviembre.  / EFE / JOSÉ MANUEL PEDROSA

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Los dirigentes del PSOE (y en esto hay dos bandos: la dirección del partido y los barones más importantes) interpretan los resultados electorales bajo ópticas muy distintas. Se puede intentar pactar con PodemosPodemos y otras fuerzas para formar Gobierno. Ni se puede ni se debe buscar una alianza con Podemos y el resto de grupos. Los 90 diputados y el 22% de votos conseguidos son un resultado “aceptable”, porque el PSOE, como segunda fuerza, es la única alternativa a los 123 escaños del PP. El resultado es "catastrófico". Pedro Sánchez, líder y candidato a la Moncloa, debe continuar. Pedro Sánchez debe irse. 

“A esto último, en el fondo, se reduce toda la discusión”, señala un influyente dirigente socialista no implicado en la batalla. Las partes en conflicto (Sánchez junto a su núcleo duro a un lado y los líderes territoriales de más peso al otro) también suscriben esta tesis, aunque con distintos énfasis. Al secretario general se le ha dado por amortizado varias veces desde que tomó el mando del partido, pero ahora la situación es especialmente tensa. En un clima de desconfianza, Sánchez citó ayer por la tarde a todos los líderes territoriales para intentar consensuar la política de pactos que aprobará el comité federal del lunes por la mañana. Pero los barones no se quedan ahí. Todos los presidentes autonómicos socialistas salvo la balear Francina Armengol quieren que el PSOE celebre su congreso cuanto antes, como tarde en febrero, para relevar inmediatamente a Sánchez y acudir con otro candidato a la previsible repetición de elecciones. 

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ya planteó hace unos días la conveniencia de cambiar de candidato si hay nuevos comicios. Su homóloga en Andalucía, Susana Díaz, hacia quien de nuevo se dirigen todas las miradas cara al probable relevo, ha vuelto a exteriorizar su desconfianza hacia el secretario general. El presidente de Castilla-la Mancha, Emiliano García-Page, tiene posiciones parecidas. Se trata de tres barones que se despegaron de Sánchez hace tiempo, pero el distanciamiento también ha llegado a dos mandatarios que hasta ahora le defendían: el extremeño Guillermo Fernández Vara y el asturiano Javier Fernández.

MALESTAR POR EL ANUNCIO

El secretario general, mientras tanto, no se ha quedado quieto. Lo primero que hizo al día siguiente de las elecciones, durante la ejecutiva, fue anunciar que el congreso del PSOE, previsto para febrero, se retrasaría hasta la primavera, sin mayor concreción, y que él buscaría la reelección. El mensaje provocó un enorme malestar en muchas federaciones. No solo por la imagen de ensimismamiento orgánico que trasladó el partido en un momento de tanta incertidumbre política, sino también porque consideran que a Sánchez se le ha acabado su tiempo. Quieren el congreso cuanto antes. 

El todavía líder cuenta, entre otros, con el apoyo de los líderes del PSC y del socialismo madrileño, Miquel Iceta Sara Hernández, pero la balanza orgánica está del lado de Díaz y los barones críticos. Son ellos quienes tienen el poder institucional. 

EL FUTURO DE DÍAZ

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La cumbre de Sánchez y los líderes territoriales acabó al filo de las once de la noche, y allí se pactaron unas líneas generales en las que se faculta al líder para le negociación con Podemos si este renuncia al derecho de autodeterminación, pero la cuestión reside en qué ocurrirá en el comité federal de este lunes. Si el PSOE se mantendrá en la discusión sobre los pactos, algo “ficticia” según un presidente autonómico, ya que en el partido se considera casi imposible gobernar gracias a Podemos y el independentismo, o si entrará de lleno en el futuro de Sánchez y sus posibles relevos. Como siempre en los últimos tiempos, la andaluza Díaz, que fue la principal artífice del ascenso de Sánchez hace algo más de año y medio, es la destinataria de casi todas las especulaciones sobre los hipotéticos sustitutos. 

Pero Sánchez, junto a su secretario de Organización, César Luena, no da la batalla por perdida. Considera que debe tener otra oportunidad e insiste en liderar un “gobierno progresista”, porque eso le permite argumentar que el resultado no es tan malo. Nunca como ahora lo ha tenido tan difícil.