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Podem y el efecto Colau arrasan en Barcelona

El PSC se cae hasta la cuarta posición tras los partidos nacionalistas y el PP se hunde en la sexta

Patricia Castán

Los seguidores de En Comú Podem celebran la victoria en la Estació del Nord.

Los seguidores de En Comú Podem celebran la victoria en la Estació del Nord. / JULIO CARBÓ

Pulverizando los podios de las elecciones generales de este siglo en Barcelona, el ímpetu de los aires de cambio, seguido a distancia por el vigor nacionalista, se han impuesto en la capital catalana. Nada que ver con la tradicional pugna entre CiU, PSC y PP, barrida ahora por En Comú Podem y el efecto Ada Colau, como motor del triunfo en ocho de los 10 distritos. Los socialistas se hunden hasta cuarta plaza por el empujón de ERC, mientras Democràcia i Llibertat se aferraba a la tercera a poca distancia. 

El fenómeno de Podem, como una gran marea lila, volvió a rugir tras el pinchazo de las autonómicas en la principal ciudad de Catalunya. En esta ocasión, el tridente Colau-Iglesias y Domènech --con la alcaldesa mucho más visible que en las elecciones de noviembre--, obtuvo un 26,6% de los votos (más de 217.000 con el 99,61% escrutado) quedando muy por encima de su rival más cercano, los republicanos, con poco más del 15%. El resto de fuerzas se han batido en pulso separadas entre sí en aglunos por apenas unas décimas o un punto. La mayoría de los 822.000 votantes apostaron por formaciones de izquierdas.Cabe destacar que, según los resultados en Barcelona, la sangre fresca de Podem y Ciutadans ha seducido a un 40% de quienes fueron a las urnas.  

Si en el 2011 CiU ganó en votos y el PSC lo hizo en seis distritos, el nuevo mapa político rompe todos los moldes y certifica una nueva etapa abierta por el gobierno municipal de Colau, cuya popularidad parece crecer pese a algunos de los frentes que tiene abiertos en la metrópolis. Entre los más perjudicados, además de los convergentes fruto del nuevo baile de siglas, están los socialistas, con casi mitad de apoyos que hace solo cuatro años. El desgaste de los partidos tradicionales también tumba al PP, que pierde más de 60.000 apoyos y queda relegado a la sexta posición en Barcelona, por debajo de Ciutadans, que a punto estuvo de adelantar al PSC por una diferencia de unos cientos de votos. A la cola, Unió Democràtica de Catalunya apenas ha arañado un 2% de sufragios.

LA ZONA ALTA SE DESMARCA 

El atomizado mosaico político, marcado por una participación superior al 72% (cuatro puntos por encima del 2011) ofrece particularidades por distritos, aunque En Comú Podem gana con holgura en la mayor parte del territorio barcelonés. Solo es derrotada en la zona alta, en Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts, donde vence el partido de Homs, seguido por las fuerzas conservadoras. 

El tirón de Colau logra sus mejores réditos en Ciutat Vella (35%), a costa de hundir al PSC, y también se impone con holgura en Sant Andreu, Sant Martí, Sants-Montjuïc, Horta-Guinardó y Nou Barris, doblando casi los resultados del competidor más directo. Con menor ventaja lo hace en el Eixample y Gràcia, con un mayor aliento nacionalista. Mención especial merece el caso de Nou Barris, el distrito de menor renta por cápita de la ciudad que en las autonómicas coronó a Ciutadans, mientras que ahora lo ha hecho con Podem, seguido de los socialistas.