06 ago 2020

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Colau, a España: "No tengan miedo al referéndum"

La alcaldesa pide en Madrid superar los prejuicios para que Catalunya celebre la consulta antes de la reforma constitucional

La regidora reflexiona sobre el impacto de género que una edila puede tener sobre los mitos infantiles y los roles de las mujeres

Iolanda Mármol

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en un acto de Podemos en Madrid.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en un acto de Podemos en Madrid. / JUAN MANUEL PRATS

"Referéndum" es ese término incómodo con el que muchos quieren medir el abismo que separa a Catalunya de España. Ada Colau llegó a Madrid determinada a desplegar su capacidad de seducción para desmontar ese mito y pedirle a los españoles que no tengan miedo a la consulta. Que no es una atalaya, sino la solución.  Que no es un órdago, sino una voluntad de diálogo. Que ni Catalunya es Artur Mas, ni España es Mariano Rajoy.

Era su primera visita oficial como alcaldesa de Barcelona y reivindicó sus postulados en la atmósfera encorsetada y vetusta de un almuerzo en el Club Siglo XXI con la mediocracia mesetaria como si estuviese en un encuentro entre hipsters. "Quiero pedirle a toda España y a Madrid que no haya miedo a hablar del referéndum. Se ha instalado un miedo y en democracia no podemos tener miedo", pidió.

La alcaldesa reflexionó acerca de los orígenes de ese temor y subrayó que el PP es la fuerza más beneficiada porque se instale el pavor hacia una consulta en Catalunya. "Yo no quiero romper nada", les dijo Colau a los madrileños, y admitió que ni es nacionalista ni independentista. "Para mi las banderas, la idea de la patria, incluso la identidad como categoría política ha sido siempre una cuestión secundaria. La prioridad han de ser las personas", advirtió.

PRIMERO, EL REFERÉNDUM

Colau trató de traducir lo complejo del sentir catalán y el avatar del independentismo. Reconoció que si hubiese un referéndum ni ella misma sabe que votaría. "Somos bastantes los que no tendríamos decidido el voto" y explicó que, para tomar una decisión, analizaría propuestas concretas. Ada Colau dejó claro que puede tener dudas sobre su voto, pero no sobre el calendario. No comparte los tiempos propuestos por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que considera que el referéndum en Catalunya y la reforma de la Constitución han de ser procesos simultáneos. Colau pide que esa consulta sea previa a la modificación de la Carta Magna y entiende que la reforma del texto en las Cortes generales ha de validar el resultado que decidan los catalanes.

Criticó a Artur Mas, el presidente electo, de quien dijo que "tiene una obsesión por mantenerse en el poder" y pidió a los españoles que el 20-D voten por el cambio para desbloquear el pulso entre Catalunya y España.

DE PRINCESAS Y ALCALDESAS

Animal político, Colau salió indemne de las preguntas de doble filo del almuerzo y consiguió poner en pie al auditorio completo del Teatro Rialto, por la tarde, donde participó en una reflexión sobre las mujeres y la política, junto a la líder de Compromís, Mònica Oltra, la juez y candidata de Podemos Victoria Rosell, y la portavoz del ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre.

La edila aseguró que las mujeres siguen infrarrepresentadas en política, pero admitió que detecta cambios en la sociedad a través de esa fábrica de teorías que es la sociología de barrio. Colau relató cómo la paran niñas por la calle que le explican que "ya no quieren ser princesas, sino alcaldesas", y cómo abuelas octogenarias la abrazan, emocionadas hasta el llanto -dijo-, para darle las gracias por ser la primera mujer frente al ayuntamiento de Barcelona. 

Se fue de Madrid como llegó, con una sonrisa y a la carrera. Llevaba tres días sin ver a su hijo, de cuatro años. Lamentó el precio por la no conciliación. Y dejó su mensaje para el 20-D en el Teatro Rialto: "Es el momento. Sacad las fuerzas de debajo de las piedras". Y advirtió: "Van a intentar cerrar la ventana de oportunidad del cambio". ¿Quiénes? "Los viejos viejos y los viejos disfrazados de nuevo".