COMITÉ EJECUTIVO DE CIUDADANOS

Rivera reivindica en Ávila el legado de Suárez y la transición

Dice estar "cómodo" con los pactos del 78 y rehúye el debate sobre la memoria histórica

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, rodeado de su ejecutiva, ayer en Ávila, con las murallas al fondo.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, rodeado de su ejecutiva, ayer en Ávila, con las murallas al fondo. / EFE / RAÚL SANCHIDRIÁN

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Albert Rivera se declaró heredero de Adolfo Suárez ya en su proclamación como candidato a la Moncloa. Ayer escogió Ávila, la provincia natal del fallecido presidente de la transición, para reunir a su ejecutiva. Una elección cargada de simbolismo para un líder que dice sentirse "cómodo" con lo que se hizo en la etapa que guió la restitución de la democracia, "para bien y para mal".

El dirigente de Ciudadanos, que sitúa al que fuera líder de la UCD como su referente, jugó también con una fecha señalada para lanzar su precampaña de las elecciones generales, con todas las encuestas claramente a favor. Se cumplían nueve años de su entrada en el Parlament con tres diputados (ahora tiene 25).

En el Parador Nacional de Ávila, Rivera admitió que le gustaría parecerse al primer presidente del Gobierno tras la dictadura. El candidato se identifica con la mejor opción de cambio desde el centro y el diálogo capaz de desterrar el bipartidismo y la corrupción. "Pero no tengo su nivel", apostilló sobre Suárez.

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El líder de Ciudadanos tuvo que responder a una pregunta sobre la abstención de su partido en la votación de una moción del PSOE en Calatayud para retirar a Franco la medalla de oro. Recordó que ya se han abstenido en otros territorios en los debates sobre la memoria histórica. Precisó que el texto no hablaba de condenar el franquismo, y que en la transición se acordó que no hubo "ni vencedores ni vencidos". Y subrayó que de lo que se trata es de que los españoles escriban la historia de España, más que de "quitar o poner calles o bustos" en los municipios. 

La posición de su partido, dijo, es clara: "'Sí' a la transición y condena absoluta a la dictadura". Tachó a esta de "etapa negra", aunque hace dos años los diputados de C's -también los del PP- salieron del hemiciclo, tras una rifirrafe por el 12-O, en pleno debate sobre una moción de ICV de condena del franquismo.