10 jul 2020

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LA PRIMERA SESIÓN DE LA NUEVA CÁMARA

Un Parlament dividido

La designación de Forcadell evidencia la fractura entre independentistas y no independentistas

Sí que es Pot se sitúa en la ambigüedad al ceder cinco de sus 11 votos a la flamante presidenta

RAFA JULVE / BARCELONA

El ala izquierda del hemiciclo, en pie, aplaudiendo con fuerza. El ala derecha, sentada, con gesto serio y solo algún diputado de Catalunya Sí que es Pot haciendo palmas con timidez. Es la imagen de la división; la demostración de los dos bloques que conforman el nuevo Parlament que desde este lunes preside Carme Forcadellindependentistas y no independentistas, con el matiz de la fuerza que lidera Lluís Rabell, que se sitúa en la ambigüedad. Cinco diputados de este grupo -incluido Rabell- se sumaron a los 62 de Junts pel Sí y a los 10 de la CUP para otorgarle el segundo cargo de mayor relevancia en la Generalitat a la que fuera presidenta de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC). En sus primeras palabras, la propia Forcadell llamó al «diálogo» con todos, pero finalizó su discurso con un alegato a favor de la independencia: "Viva la democracia, viva el pueblo soberano, viva la república catalana". El choque está servido.

La constitución de la Mesa de mayoría soberanista no deparó sorpresas pero sí alguna curiosidad. Además del respaldo a Forcadell por parte de cinco diputados de Sí que es Pot, la votación permitió que se hiciera visible una primera alianza entre Junts pel Sí y la CUP. Hubo un saludo cordial a la entrada entre el 'president' en funciones, Artur Mas, y el primer espada de los anticapitalistas, Antonio Baños, que también bromeó con el convergente Jordi Turull sobre las corbatas que vestían cada uno. A partir de ahí, y aunque sus negociaciones siguen avanzando, los cuperos mantuvieron las distancias con CDC. Evitaron votar a Lluís Corominas (y menos aún a José María Espejo, de Ciutadans) para la vicepresidencia y optaron por la papeleta nula con ocho nombres reivindicativos como los de Montserrat RoigMargarita Xirgu o Emília Llorca. Es más, hubo quienes malpensaron que en la tercera tanda, la que servía para elegir a los cuatro secretarios, fue algún diputado de la CUP quien dio el nombre de Mas como deseándole un puesto de menor calado. Misterio sin resolver: en Catalunya Sí que es Pot también había alguna sonrisa cómplice.

UN DISCURSO CON DOS CARAS

Superado el trámite de la urna -el presidente de la Mesa de Edad, Julià de Jòdar, tuvo que pedir azúcar para sobreponerse al mareo de las cuentas-, Forcadell subió al sillón presidencial tras besar a los pesos pesados de Junts pel Sí. Inició entonces un discurso diferenciado en dos partes.

En la fase inicial, la flamante presidenta de la Cámara habló de la pluralidad de Catalunya, de la necesidad de trabajar con más ahínco por la igualdad entre hombres y mujeres, de la obligación de velar por los más necesitados, e incluso hizo un gesto en pos del diálogo afirmando que intentará que las fuerzas que no tienen representación en la Mesa (el PPC y la CUP) puedan asistir a las reuniones de este órgano y tener voz aunque el reglamento impida que tengan voto. De los grandes temas de actualidad, solo hubo uno que no mencionó Forcadell pese a que sí fue la comidilla fuera del salón de plenos: la corrupción y el 'caso 3%'.

UNA CÁMARA "FUNDACIONAL"

En el bloque final de su intervención, la presidenta entró de lleno en la cuestión soberanista. Reclamó a los diputados que den por finiquitado el Parlament autonómico y piensen ya en una Cámara «fundacional», la de «un país libre con ciudadanos libres» cuyos representantes políticos trabajen para hacer realidad «los sueños de la calle». Y así, entrelazando una frase tras otra con el horizonte fijado en la independencia, consiguió despertar sonrisas de satisfacción en sus compañeros de grupo pero también desató el enfado al otro lado del pasillo.

Finalizada la sesión, los líderes de Ciutadans, el PSC y el PPC salieron en tromba ante los micros de la prensa contra el mensaje de la presidenta. Inés Arrimadas calificó de «excluyente» a Forcadell y recordó que la expresidenta de la ANC dijo en un mitin que ni su partido ni los populares son catalanes. Miquel Iceta criticó que se hiciera «un discurso de independentistas para independentistas» y Xavier García Albiol denunció «la manipulación de las instituciones» a favor del soberanismo. Unos marcan perfil desde el primer día. Los otros responden sin ambages... Y Catalunya Sí que es Pot juega a la puta y la Ramoneta.